domingo, 29 de diciembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

VIVIR: APRENDER A MORIR
El proyecto de un nuevo año se despliega frente a mí como un blanco lienzo; en este momento los pinceles permanecen  inmóviles en el caballete con sus cerdas apuntando al cielo, cargados de promesas.
   La vida es un continuo que se renueva de manera constante, solamente sus protagonistas van cambiando de tiempo en tiempo.  El ave que ahora canta no será la misma que lo haga en un tiempo más, pero el canto seguirá.
   Algo similar sucede con los humanos, la obra del hombre continúa a lo largo del tiempo, aunque los arquitectos y los obreros se renueven sobre el escenario de la vida.
   No acertaría a saber cuánto me queda por vivir, pero una cosa sí sé, quiero imprimir a cada día  mi sello particular,  aprovechar cada uno de ellos como si fuera el único que tengo.
   Sea la dicha un estado de ánimo permanente que me permita sortear dificultades, a la vez que sacar de cada experiencia el máximo provecho.
   Sea cada compañero del camino el mejor de ellos, simplemente porque así me lo propongo, esto es, mirarlo con los mejores ojos.
   Que no vaya a la cama ninguna de las noches, sin haber antes recogido una experiencia nueva y positiva para mi vida.
   Que no existan apegos que me sujeten, que entorpezcan la  marcha, lo que me restaría libertad para ser aquello que me he propuesto.
   En este momento significativo cuando un año se va y otro nuevo llega, quiero hacer un balance, medir lo logrado contra lo pendiente por conseguir,  bajo la consigna de llegar a ser un mejor ser humano.
   …Quiero revisar lo que sueño, no sea que haya aspiraciones que lejos de impulsarme estén frenando mi marcha, y deba desecharlas.
   …Quiero renovar el entusiasmo, motor de todos y cada uno de mis proyectos, pero sobre todo, quiero renovar mi fe.
   La fe en un poder superior que me sostiene y alienta.  La fe en los seres humanos que, al igual que yo, albergan dentro de su casa de barro un aliento divino.
   La fe en mi propia persona, en mis capacidades, en que soy un proyecto especial  del Creador destinado a consolidarse a partir de dos dimensiones, tiempo y espacio.
   Hoy en particular quiero dar gracias a la vida por todo lo que me ha sido concedido.  Por aquellas flores que embellecen  y alegran mi camino, y del mismo modo  agradezco aquellas espinas  a través de las cuales he podido conocer el dolor, como una forma de  apreciar más la existencia.
   Gracias por aquella mano que se tendió en el momento cuando caí; por el hombro que estuvo allí para hacerme fuerte; por la palabra de aliento que halló su camino hasta mis oídos justo cuando más necesitaba escucharla.
   Gracias por el hermano, por el amigo, y también por el enemigo cuyos señalamientos me permitieron mirarme en el espejo de otra manera. 
   Agradezco aquello que coseché sin mayores dificultades, y  del mismo modo aquello por lo que debí luchar arduamente hasta ver florecer.
   Gracias por cada uno de mis cinco sentidos, que me permiten conocer y gozar todo lo grandioso que me rodea y que está allí para mi disfrute, en la medida en que decida acogerlo.
   Gracias por los altibajos de este año, a través de los cuales he podido poner a prueba los instrumentos de viaje que llevo en mi mochila, y que de otra forma no conocería.
   En el umbral de un nuevo año quiero iniciar con renovado entusiasmo, como hace un niño pequeño frente a aquello que ha esperado con mucha ilusión.
   Quiero proponerme metas asequibles, que me permitan ir midiendo el  avance.
   …Reconocer a cada paso que el ser humano no logra por sí mismo tanto como cuando avanza en equipo, dentro del cual la  suma de talentos rinde frutos.
   Desarrollar la capacidad  para reconocer mis responsabilidades y asumir mis errores.
   Alcanzar la sencillez de disfrutar las pequeñas cosas, alegrarme con los hechos cotidianos, sin esperar motivos extraordinarios para comenzar a ser feliz.
   No olvidar que es una bendición el hecho de tener una familia y algunos amigos que me acompañan en todos los momentos, que me aceptan y toleran tal como soy.
   Y entender que tengo mi propia nave, un derrotero y un puerto solo míos, y que la vida no  consiste en navegar la ruta de otros.
   ¡Hay tanto qué aprender, y el tiempo no se detiene! No quiero que me sorprenda la noche con las manos vacías y el corazón pesaroso.

      Quiero pues, cada mañana proponerme vivir de modo de aprender a morir de la mejor manera. Siendo la vida un continuo, preparar de esta carrera el último paso, aquél  que ha de pisar la meta final cuando el tiempo se cumpla.

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas


Permanente
Me gusta la propuesta de Alicia de festejar los no cumpleaños.
Tendríamos así celebración, no de un día sino los 364 restantes.
Que se nos quede igual el espíritu navideño durante los próximos 364 días.
Menos el árbol, pero dejando el ambiente de paz y armonía.
Volver a comer juntos cada día, preocuparnos por el otro, por su alegría.
Pensar a diario en cómo compartir la fiesta, el banquete para todos.
Saludarnos con la misma euforia, darnos el parabién todos los días.
Una Navidad Feliz que nos acompañe los próximos doce meses.
jvillega@rocketmail.com

Niños cantores de Viena: Tritsch-Tratsch de J. Strauss

¿QUÉ ES EL ÉXITO? por Ralph Waldo Emerson

Ganarse el respeto de las personas inteligentes y el cariño de los niños. 
Apreciar la belleza de la naturaleza y de todo lo que nos rodea. Buscar y fomentar lo mejor de los demás.  
Dar el regalo de ti mismo a otros sin pedir nada a cambio, porque es dando como recibimos. 
Haber cumplido una tarea, como salvar un alma perdida, curar a un niño enfermo, escribir un libro o arriesgar tu vida por un amigo. 
Haber celebrado y reído con entusiasmo y alegría, y cantado con exaltación. 
Tener esperanza incluso en tiempos de desesperación, porque mientras hay esperanza hay vida. 
Amar y ser amado. Ser entendido y entender.
Saber que alguien ha sido un poco más feliz porque tú has vivido. 
Éste es el significado del éxito.

PELEA DE BOX con Charlie Chaplin

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez

Fotografía "Corazón pintado" de Chico Sánchez.
En ocasiones nos sentimos defraudados por la amistad, utilizados.
   Pensamos que estuvimos en los peores momentos, solidarios,aconsejando,apoyando, llorando los momentos amargos, y que cuando vienen los buenos tiempos pasamos a un segundo plano y no encontramos una explicación a ello.
   Cuando esto pase, tendremos que voltear también hacia nuestra propia vida y ver cuantas veces nosotros hicimos lo mismo con otros, generalmente sin intención.
   Me pregunto si no es que al pretender no recordar las cosas tristes, hacemos también a un lado a esas personas que nos las recuerdan,o nos dejamos llevar por esta sensación de confort, de paz que nos presenta esta etapa en donde por un tiempo desaparecen los fantasmas del dolor.
   Quien haya brindado su amistad sincera, siéntase feliz de haberlo hecho, de ver que finalmente tuvo la capacidad de hacer mas llevaderas las malas épocas del amigo y que si ahora la vida le pinta mejor y le da la oportunidad de compartirlo con amistades nuevas, está siendo gracias a que la tierra que antes fuera infértil, ahora es generosa, con vasta cosecha, y que en esa siembra pusimos nosotros una parte de nuestro corazón.     Nadie es ajeno a esta situación para ser tan severo de condenar al otro, somos instrumentos de apoyo y somos ayudados por otros sin que necesariamente exista reciprocidad en ello.
   ¡Que nunca te duela la amistad!

Concierto de Navidad con Andrea Bocelli 3a Parte

Concierto con los Muppets: Jingle Bells,Ave María,What child is this?

domingo, 22 de diciembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

NOCHEBUENA Y ALGO MÁS
La Navidad está aquí.  De una u otra forma nos hemos venido preparando para  la ocasión, y aun quienes no  somos grandes consumidores habremos destinado determinada suma de dinero para la celebración, lo que  a la larga genera preocupaciones. Esta mañana desperté al filo de las cuatro  haciendo un repaso de pagos que habrán de hacerse en fechas próximas.  Por más que  di vueltas en la cama, a partir de esa hora y hasta las seis cuando definitivamente opté por prepararme un café y hojear el periódico, fue imposible volver a conciliar el sueño, entre  pensamiento y pensamiento. Siempre he considerado que un buen baño ayuda a resolver cualquier problema, o al menos despeja la mente y espanta muchas preocupaciones.  Y así fue, luego de un regaderazo las cosas empezaron a aclararse,  y pude al fin diseñar algunas estrategias para  sacar adelante la economía del hogar.
   Un rato después, y mientras comenzaba a repasar los pendientes  que hay de aquí a la Navidad, me entero casi por casualidad, de que un gran amigo está pasando por una situación muy delicada de salud.  Son de esas noticias que llegan de golpe cuando nadie las espera, y de una u otra forma vienen a cimbrarnos; hubo la oportunidad de entrar en contacto con la familia del amigo, y por diez o quince minutos echarme un clavado a la situación que están atravesando.  En ese lapso  reviví  un trance difícil de salud  por el que atravesé yo  al lado de mis hijos hace ya casi cinco años, y esta vez, escuchando a la familia de mi amigo pude volver a vivir aquella situación como si ocurriera justo ahora.   Desde esa perspectiva mis preocupaciones actuales, y las finanzas, y los apuros se volvieron del tamaño de un ajonjolí, y honestamente me sentí mal conmigo misma y con la vida, por afanarme en problemas que ahora resultaban casi frívolos.
   Es algo que quise compartir con ocasión de la Navidad: ¡Cuánta emoción empeñamos y cuánta más desperdiciamos en asuntos de poca trascendencia!   Vivimos acostumbrados a lo inmediato y preciso, y esperamos que nuestros deseos se cumplan de manera puntual en tiempo y forma.  Hay una amplia gama de comercios que están allí para satisfacer cada capricho, en el tamaño, sabor, forma o color que deseemos.  La tecnología nos permite tener acceso de forma instantánea a cualquier música, a cualquier video, a cualquier información.   Ello nos ha convertido en consumidores tiranos que esperamos que se cumpla en este momento y en este lugar cualquier cosa que podamos desear.
   Partiendo de ello probablemente queramos para este año una Navidad en azul y plateado, ¡ah! Pero ha de ser el azul que imaginamos, en la forma y el diseño que concebimos en nuestra mente, si no, no.  Y queremos cenar trufas de Périgord y pierna española, y un vino borgoñés, y unos quesos suizos y una  tarta de la Selva Negra. El capricho puede ser mayor o menor, y la frustración otro tanto, y si no conseguimos aquello que queríamos, justo y como lo planeamos, nos ponemos de malas, o nos enfermamos, y hacemos toda una tragedia de un asunto tan absurdo como éste.
   Pensemos por un momento en aquello que es en verdad trascendente; disfrutemos lo que tenemos, pero sobre todo el don de la vida con sus vicisitudes y retos; el gozo de tener una familia que nos acompañará en la Nochebuena, así sea comiendo tacos.  Lo verdaderamente importante no está en lo externo; no se trata de gastar y gastar; no se trata de encapricharnos y rezongar.  El mejor regalo  para la ocasión es un abrazo, una mirada de ésas que dicen tanto, una risa compartida.  Nunca nada que se compra en una tienda va a alcanzar a reemplazar la alegría de estar juntos, de  albergar ese calorcito en el centro del pecho que solo se siente cuando compartimos un sentimiento mutuo.
   ¡Qué privilegiados somos esta noche! Pudimos haber muerto este año, pero aquí estamos.  Tenemos entusiasmo, tenemos compañía, comida sobre la mesa… ¿En verdad necesitamos otra cosa para sentirnos afortunados?...
   Ahora que he vuelvo a vivir aquella sensación de incertidumbre de hace cinco años, cuando no sabía qué iba a pasar conmigo en los siguientes meses, reafirmo mi convicción de ser una  privilegiada por tener vida, salud, familia, y la oportunidad de disfrutar cada día, de crear, y de proponerme hacer algo por la pequeña parcela que me ha tocado atender mientras viva.
   Los invito a que demos gracias por lo que cada uno tiene, y elevar una plegaria por quienes pasan una noche difícil en los hospitales, en las prisiones, en los frentes de batalla. Que el amor del buen Dios los cubra y fortalezca  hoy y siempre.

   ¡Feliz Navidad!

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas

Gracias
Nos desalienta ver que el país casi entero se zambulle en la modorra decembrina.
Todo mundo, decimos, se va de fiesta y vacaciones a partir de hoy, escuelas y Gobierno incluidos.
Exageramos.  Es imposible parar en seco una nación contemporánea.
Trabajan, como siempre en las industrias.  Hay que seguir produciendo de todo.
No cesan en su empeño los que nos garantizan el agua, la luz, el transporte, los alimentos.
Tienen agenda llena las iglesias, los albergues, los cuerpos de auxilio.
Si de verdad México entero vacacionara, tendríamos que irnos a las cavernas.
Demos gracias por la mucha gente responsable que cuida nuestro bienestar, hasta en Navidad.
jvillega@rocketmail.com

"Noche de paz": Coro del Tabernáculo Mormón

SUEÑOS por María del Carmen Maqueo Garza


Con cariño y admiración  para mis amigas Aída Cantú y Maritrini Herrera, de quienes mucho he aprendido,  por su incansable  entrega a favor de los que no tienen voz.
El día amaneció particularmente fresco.  Paso la nariz por entre la fina yerba y siento como mil pequeñas gotas se adhieren a ella provocándome cosquillas.  El sol acaba de asomar sus primeros rayos detrás de aquellos  grandes cerros que se dibujan al fondo de la llanura, y que a ratos parecen estirar sus picos, como dispuestos a atrapar las nubes que se posan  encima de ellos.  
Ayer fue un día muy divertido; eso de hacer ejercicio toda la tarde, para luego echarse sobre un colchón mullido en el justo momento en que va oscureciendo, es maravilloso, especialmente en esta época del año cuando la negrura del cielo hace que todas las estrellas, hasta las más lejanas, parezcan diamantes tan cercanos, que podríamos arrancar del cielo, y la luna llena se cuelga de la nada como una gran farola.
En estos días, cuando mis juegos los hago en compañía de los niños, las cosas son fantásticas. A ratos quisiera reír como hacen ellos, sacudiendo la panza cada vez que sale de sus gargantas una gran carcajada;  las incontables veces que he intentado imitarlos solamente consigo   emitir un sonido ronco, que poco se parece a sus risas cristalinas. Mientras corren por el campo me llaman por mi nombre en repetidas ocasiones, y yo corro hacia ellos con tanta fuerza, que los tumbo sobre  la yerba y todos terminamos revolcándonos divertidos.
Éstas son las mejores experiencias que he tenido en mi vida, amo esos   paréntesis de media mañana cuando me echo de espaldas sobre la alfombra de pasto verde, y queda sobre mí  un techo tapizado de copos de algodón a los que comienzo a buscar formas, mientras los rayos del sol acarician mi panza.
Anoche, antes de retirarme a dormir me premiaron con un gran plato de comida de la que más me gusta.  La engullí feliz y agradecido, pues ¡vaya que si necesitaba reponer las energías!  “Panza llena, corazón contento” dice el dicho; habiendo cenado me entregué al sueño como cuando era pequeño y me acomodaba junto a mis hermanos y mi mamá, en el lecho familiar. Me sentí tan cómodo, que por momentos pensé que había vuelto a ser pequeño.
Es muy reconfortante saber que pertenezco a una familia que me quiere y me cuida, y sentir que nunca estoy solo.  Cuando los niños llegan de la escuela ya los estoy esperando con ansias para jugar un rato, antes de que se sienten a comer.  Por  las tardes, mientras ellos ven televisión, me echo sobre la alfombra y dormito a ratos, arrullado por el sonido de la gran pantalla, lo que constituye  una de las experiencias más reconfortantes.
=================================================================
Un gran estruendo me cimbra; las placenteras imágenes y sonidos parecen fugarse en tropel, y todo cambia en un instante.   Mi mundo se rompe  como una gran pompa de jabón que explota y va a dar al suelo convertida en mil gotas.   Ya no encuentro las nubes de algodón, ni el sol baña mi panza. Todo lo contrario, un frío singular me recorre todo  el cuerpo;  la mullida alfombra  en la que hasta hace un rato retozaba ha dado paso a una gran incomodidad provocada por la rigidez de las frías baldosas.  Estoy totalmente solo, no hay niños que me llamen, ni risas cristalinas de ésas que quiebra el viento juguetón; me repliego en un rincón, y el único ruido que  alcanzo a percibir es el de mi propia respiración.
La noche ha caído; busco mi plato pero no puedo hallarlo por ninguna parte… Aunque, ahora que lo pienso, ¡nunca he tenido plato!, solamente hambre y frío, pero sobre todo miedo, mucho miedo. Recorro con la vista mi pelaje maloliente debajo del cual  los huesos se van  marcando más cada día,    percibo que me duelen.  Estoy condenado a vivir en un espacio muy pequeño como guardián de una propiedad que nadie habita; todo ello por un puñado de croquetas cada tercer día. ¡Ya no quiero estar solo en este lugar!  Soy un perro que no tiene nombre, ni dueños, ni amigos,  al que nadie enseñó a dar la pata o a rodarse sobre sí mismo, y que sigue vivo porque se aferra a los juegos de su imaginación, lo que le permite, al menos por un rato, albergar la ilusión de   ser un perro de familia  al que cuidan y quieren, que tiene una casa y una cama; un plato, y mucho espacio donde correr y jugar…

Cada vez que puedo cierro los ojos, me aíslo y trato de soñar, no  importa que más delante, como acaba de suceder, deba despertar a la realidad,  descubrir de golpe, una vez más, que toda aquella vida hermosa  ha existido en mis  sueños nada más.

Canción de Navidad con Silvio Rodríguez

Zapatos para el cielo: Anónimo

Faltaban cinco días para la Navidad. Aún no me había atrapado el espíritu de las fiestas. Los comercios de la ciudad lucían los estacionamientos llenos, y dentro de las tiendas el caos era mayor. No se podía ni caminar por los pasillos. 

¿Por qué vine hoy? --me pregunté, en tanto intentaba avanzar por los abarrotados pasillos.

Me dolían los pies lo mismo que mi cabeza. En mi lista estaban los nombres de personas que decían no querer nada, pero yo sabia que si no les compraba algo se resentirían. Llené rápidamente mi carrito con compras de último minuto y me dirigí a las largas filas de las cajas registradoras. Escogí la más corta, calculé que serian por lo menos 20 minutos de espera.

Frente a mí avanzaban dos niños, el mayor de unos 10 años y la pequeña como de 5 . Él estaba mal vestido con un abrigo raído, zapatos deportivos muy grandes, quizás unas 3 tallas más grandes. Los jeans le quedaban cortos. Llevaba en sus sucias manos unos cuantos billetes arrugados.

Su hermana lucía como él,  su claro cabello estaba enredado alrededor de su cabeza, dando un aspecto como de aureola. Ella llevaba cuidadosamente entre las manos un par de zapatos de mujer dorados. Los villancicos navideños resonaban por toda la tienda y yo podía escuchar a la niñita tararearlos.

Al llegar a la caja registradora, la niña colocó los zapatos sobre el mostrador con gran delicadeza, como si se tratara de un tesoro. La cajera les entregó el recibo al tiempo que dijo:  $6.09. El niño puso sus arrugados billetes sobre el contador y empezó a rebuscarse los bolsillos. Solamente consiguió reunir $3.12. 

"Ni modo, tendremos que devolverlos, volveremos por ellos  otro día, cuando hayamos juntado lo que nos falta". La niña dibujó en su rostro un gesto de desencanto, y pude ver cómo sus ojos se tornaban brillantes por las lágrimas, en tanto decía a su hermano: "Pero a Jesús le hubieran encantado estos zapatos".

-Volveremos a casa trabajaremos un poco más y vendremos a comprarlos; no llores, vamos a volver.- Sin tardar yo le completé los tres dólares que faltaban a la cajera. Me sentí como una tonta con mi carro cargado de cosas inútiles que probablemente quienes los  recibieran ni siquiera iban a apreciar, frente a los chiquillos harapientos que  habían estado esperando en la fila por largo tiempo, con la ilusión de la compra.

Después  de todo era Navidad.

Después de entregar a la cajera el  faltante para la compra, sentí cómo un par de menudos brazos  rodeaban mis piernas con un tierno abrazo, al tiempo que  una voz decía: "Muchas gracias señora".

Aproveché la oportunidad para preguntarle que había querido decir cuando dijo que a Jesús le encantarían esos zapatos. Y la niña con sus grandes ojos redondos me respondió:

"Mi mamá está enferma y pronto se irá al cielo. Mi papá nos dijo que se irá antes de la Nochebuena para estar con Jesús. Mi maestra de catecismo dice que las calles del cielo son de oro reluciente tal como estos zapatos. ¿No se  verá a mi mamá hermosa caminando por esas calles con estos zapatos?"

Mis ojos se inundaron al ver una lágrima asomando de aquellos hermosos ojos, para luego bajar por su rostro, y seguir su camino hasta ir a estrellarse en el suelo. 

Desde el silencio ensordecedor de aquel inmenso bullicio que ahora, ante aquella escena había dejado de tener sentido,  di gracias a Dios por usar a estos niños para recordarme el verdadero valor de las cosas en esta Navidad.

Texto que circula en Internet. 
Editado para el blog desde http://www.aciprensa.com/navidad/zapatos.htm

Concierto de Navidad de Andrea Bocelli 2a parte

domingo, 15 de diciembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

UNA NAVIDAD DIFERENTE
Dentro de la riqueza de vocabulario que manejamos en México, el denominado “Puente Guadalupe-Reyes” se ha convertido en un elemento antropológico que llegó para quedarse. El período de tiempo que inicia con la festividad de la Guadalupana el día 12 de diciembre, casi coincidiendo con el pago de aguinaldos, y que viene a concluir con la Fiesta de Reyes el 6 de enero, se distingue por ser  una época de fiesta, religiosa en sus orígenes, pero que a la vuelta del tiempo  ha adquirido muchos rasgos profanos, y que no pocas veces  deriva en lamentables  escenarios.
   Año con año el saldo de daños a las familias mexicanas  va desde dolores de cabeza cuando llega enero y nos topamos con que hay que hacer una cantidad no prevista de pagos, hasta dramáticos casos de dolor y muerte.  La combinación de alcohol y volante siempre ha sido muy riesgosa, tanto para el conductor como para sus acompañantes, así como para terceros que pueden ser embestidos o arrollados por un individuo que maneja un vehículo automotor  en estado de intoxicación etílica.
   Una vez más el sentido común nos aconseja que  actuemos con moderación, pero tal parece que al paso de los días desatendemos a la prudencia, y solemos terminar en excesos de diversa índole y cuantía, que luego habremos de lamentar.
   Hoy más que nunca es momento de volver al sentido original de las fiestas decembrinas; sacudirnos los oropeles del consumismo  y asomarnos con ojos de niño a esas pajas donde nace el Niño Dios con la promesa de vida eterna para todos los cristianos.
   Comenzar a asumir esta época como la más apropiada para retomar los valores familiares; apartarnos de  la frivolidad  e ir al reencuentro de los seres queridos hasta lo más profundo.  Reafirmar lazos, rescatar y afianzar raíces, tender puentes, derribar muros.
   Hacer una llamada a ese amigo del cual nos hemos distanciado; compartir un rato con aquel familiar que de otra suerte la pasaría solo; juntos traer a la memoria recuerdos de  las personas amadas que se nos han adelantado en el camino.
   Cambiar la consigna de “comprar” por las de “compartir” o “crear”.   Romper esa costumbre de gastar y gastar para demostrar algo que en esencia no tiene nada qué ver con el dinero.
   Más allá de una intoxicación etílica con sus consabidos riesgos, por esta vez orientarnos hacia una convivencia sana, divertida y sensata.
   Las mejores cosas en esta vida son gratuitas, y de nosotros depende utilizar la imaginación para descubrirlas y aprovecharlas al máximo.
   Los recuerdos que mejor conservamos a la vuelta del tiempo tienen qué ver con cómo nos sentimos en un momento dado, y no tanto con qué tan costoso haya sido ese regalo que recibimos.
   El sentido profundo de las fiestas: Dar gracias al cielo por un año más de vida; por una salud tal, que nos permite estar festejando en estos momentos.
   Contar nuestras bendiciones en términos de familia y amigos.  Saber que  somos afortunados de tener un hogar confortable y comida en la mesa.
   Agradecer a la vida que contamos con la  oportunidad de elegir qué hacer y cómo llevarlo a cabo, en un clima de libertad que muchos otros envidian.
   Reconocer cuan privilegiados resultamos  en muchos aspectos por vivir en un clima de paz y estabilidad suficientes para sentir el gozo de estas fiestas.
   ¡Somos tan afortunados de tantas maneras! Sin embargo son muchas las veces cuando nuestra cortedad de visión no nos permite visualizarlo.
   Vivimos en un territorio pródigo en riquezas naturales, con una flora y fauna que muchos otros países quisieran poseer.
   Tenemos diversos patrimonios arqueológicos, históricos, culturales, gastronómicos, artesanales y artísticos, tantos que no nos alcanzaría toda una vida para abarcarlos por completo.
   Y quizá lo más grandioso de nuestro pueblo: Contamos con la familia como eje de todo cuanto hacemos, desde el nacimiento hasta la muerte.  Ella nos acoge y arropa, nos alienta, se alegra con nuestros éxitos, y está allí para consolarnos en nuestros fracasos.
   Difícilmente llegamos a sentirnos aislados, pues aun en los casos cuando no exista una familia biológica próxima,  el afecto facilita  el desarrollo de lazos por adopción.
   Hagamos de ésta una Navidad distinta, trascendente, profunda y renovadora.  Una fiesta que nos permita crecer como personas y como sociedad; una  celebración que nos mantenga a salvo de accidentes con su lamentable secuela de heridos y muertos.
   Extendamos una mano;  ofrezcamos el hombro; prodiguemos sonrisas; regalemos palabras y abrazos.  Vayamos a engrandecer los lazos entre hermanos limando asperezas, disolviendo diferencias, y procurando la tolerancia. 
   Y, por supuesto, para honrar a ese Niño Dios que nace, compartamos un poco de lo nuestro con los que menos tienen y más necesitan.
   Una Navidad diferente: El mejor regalo para todos.

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas

Lupe Reyes
En forma casi oficial entra hoy en receso la cordura.
Siguen 25 días cumplidos de jolgorio y entretenimiento extremo.
Es el llamado Puente Lupe-Reyes; abarca del día de Guadalupe al de Reyes.
Tiempo de posadas, navidades y fin de año.  De compras de regalos y viajes de paseo.
Todo bueno y merecido después de un año de trabajo, apuros e incertidumbres.
Lo malo es que todo se empapa de alcohol y de imprudencia.
Con el saldo elevado de muertes, mutilados y destrucción de automóviles.
Hay motivos para celebrar, pero no pretexto para morir y matar.
jvillega@rocketmail.com

Concierto de Navidad con Andrea Bocelli 5a parte

Seguimos con fragmentos del concierto navideño de Andrea Bocelli. En este segmento se incluyen Bambino, y Oh Tannenbaum. ¡Disfrútenlo!

"Lecciones de otoño" por María del Carmen Maqueo Garza


La magia del momento:
Corren los vientos otoñales, se despliega frente a mis ojos una lluvia continua  de hojas amarillas que caen suavemente, sin estorbarse una a otra, y que conforme  descienden, y antes de tocar el suelo, giran cada una sobre sí misma, provocando un efecto óptico increíble.
   Más al rato las observo rodar todas juntas sobre el asfalto, como corriendo en grupo,  formando todas ellas una alfombra de tonos amarillos cambiantes, justo en dirección hacia donde yo estoy.
   Me apresuro a  ir por  la cámara, deseosa de capturar en video aquella magia. Para cuando he vuelto y  la enciendo, el viento ha cesado, y las mil hojas reposan sobre el suelo, como esperando una nueva orden para ponerse en movimiento.
   ¡Ésa es una de las razones por las que no me gusta que se barran las hojas otoñales! Como decía mi fino amigo, el escritor Leo Buscaglia, quien cada otoño disfrutaba la alfombra de hojas secas en el patio trasero de su casa.
   Sin lugar a dudas son una hermosa y continua lección de dos palabras que tanto olvidamos los humanos: "Sencillez" y “mansedumbre”.

Claire Koch canta para sus padres sordos en la Navidad

Esta pequeña es hija de dos padres sordos, por lo que el lenguaje a señas es su lengua materna. En este concierto navideño en el que participa con su grupo del kinder, ella decide salirse del protocolo para cantar para sus padres. ¡Hermoso regalo!

Corrección de PLEGARIA INDÍGENA y orígenes de la misma.

Con relación al texto  publicado el domingo 7, intitulado: "Plegaria Indígena", mi fino amigo Guillermo Gutiérrez Calleros, gran conocedor del tema, me hace una observación la cual respalda con valiosa bibliografía, que  establece que la autora es Mary Elizabeth Frye, quien la escribió en 1932.
De este modo  me permito hacer la corrección correspondiente. Cuando en vida un autor no tramitó los derechos  de una obra, se dan confusiones como ésta, de suerte que la poesía circula en la red atribuida a diversos orígenes.  Aquí me permito traducir la cita original enviada por Guillermo, a quien agradezco  de la manera más amplia tan valiosa información:

La versión definitiva, como se publicó en el obituario de la señora Frye en el "Times", y en  el "Sunday Times", el 5 de noviembre del 2004 es:

Do not stand at my grave and weep, I am not there; I do not sleep. 
I am a thousand winds that blow, I am the diamond glints on snow, I am the sunlight on ripened grain, I am the gentle autumn rain. 
When you awaken in the morning’s hush I am the swift uplifting rush Of quiet birds in circled flight. 
I am the soft stars that shine at night. 
Do not stand at my grave and cry, I am not here; I did not die. 

Me permití hacer la traducción al español:

"No se paren frente a mi tumba a sollozar, no estoy allí;  no duermo. 
Soy los mil vientos que soplan, soy los destellos  de diamante en la nieve, soy el rayo de luz en el grano maduro, soy la suave lluvia  del otoño. 
Cuando despiertas en el silencio de la mañana, soy el ave que hace punta al vuelo en círculos de la parvada. 
Soy las estrellas suaves que brillan en la noche. 
No te pares frente a mi tumba y llores, no estoy aquí, no morí."

El origen del poema corresponde a Mary Frye, quien vivía en Baltimore en ese tiempo, y escribió el poema en 1932.  Ella nunca había escrito poesía, sino que fue la difícil situación de una joven mujer judía de nombre Margaret Schwarzkopf, quien junto con su esposo vivía con ella, lo que inspiró el poema.
Margaret Schwarzkopf  estaba  preocupada por su madre enferma  en Alemania, pero había sido advertida de no regresar a casa debido a los crecientes disturbios anti-semitas.  Cuando su madre murió, la mujer con el corazón destrozado le dijo a Frye que nunca había tenido la oportunidad de pararse al lado de la tumba de su madre y derramar una lágrima.  De este modo fue que Frye compuso esta poesía  escribiéndola en una bolsa de papel estraza. En alguna oportunidad posterior ella refirió que las palabras llegaron a ella y expresaron lo que ella sentía acerca de la vida y de la muerte. Mary Frye hizo circular el poema de forma privada, sin publicarlo o sacar derechos de autor del mismo.  Escribió otros poemas, pero éste, el primero, es el que la hizo trascender.
Su obituario en el Times dejó claro que ella era la autora de este poema famoso que ha sido leído en funerales y eventos similares alrededor del mundo durante 60 años.  El poema fue introducido a muchos en Gran Bretaña, cuando fue leído por el padre de un soldado muerto por una bomba en Irlanda del Norte.  El padre del soldado leyó el poema en la estación de radio de la BBC en 1995, en recuerdo de su hijo, quien había dejado el poema entre sus efectos personales dentro de un sobre con la leyenda "A mis seres queridos".
La autoría de este poema quedó  bien establecida algunos años después por la periodista Abigaíl Van Buren.  Se ha convertido en un poema muy popular, y es una lectura frecuente en los funerales.



AURORA BOREAL filmada desde un avión

Uno de esos fenómenos naturales envueltos en el misterio, que nos llevan a creer que nuestra vida no termina con la muerte.

domingo, 8 de diciembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

¿ÍDOLOS O HÉROES?
Sin lugar a dudas la muerte de Nelson Mandela representa una gran pérdida para la humanidad.  Su trayectoria estuvo marcada, en un inicio por  su lucha  como un joven rebelde que pugnaba por los derechos de los negros en Sudáfrica hasta que fue aprehendido,  y más delante por la fortaleza que demostró   a lo largo de los 27 años  de encarcelamiento, mientras en el exterior aquella figura de segregación racial denominada “Aparetheid” fue cediendo hasta colapsarse, como tantos otros sistemas sociales arbitrarios que ha habido sobre el planeta.
   Con toda seguridad a quienes vivimos el desarrollo de las luchas intestinas surgidas  a mediados del siglo pasado, tenemos una idea más precisa de quién fue un personaje como Mandela para el mundo, y hallamos que el Premio Nobel de la Paz que se le otorgó en 1994  constituyó el justo reconocimiento a una lucha incansable que llevó finalmente a los sudafricanos a la igualdad social.  Otros casos de luchas entre hermanos  por esas mismas épocas son la división de Alemania, o las luchas industriales en Irlanda del Norte.
   Sé que mi colaboración es una más de la infinidad de material de opinión que se generará  a partir de la muerte de Mandela.  Confiemos en que cuando haya pasado una semana o un mes, no lo hayamos desterrado de nuestra memoria, ocupados en desmenuzar nuevos titulares.
   Y lo digo por lo siguiente: Hoy en día, cuando la información da la vuelta al mundo en cuestión de minutos, fácilmente nos saturamos con tantos contenidos, hasta un momento cuando simplemente nos sentimos apabullados, y dejamos de clasificar, de jerarquizar, archivar o desechar información.  En este caos corremos el riesgo de permitir que escape aquello que finalmente deberíamos de haber conservado para la historia.
   Hoy llevé a cabo un pequeño ejercicio de investigación: Por Twitter seguí una nota informativa con relación al robo del camión con desechos radioactivos: Tomé el tiempo que transcurrió entre el momento cuando se publicó en México el primer tweet respecto al ingreso en un hospital de Pachuca de seis hombres con signos de daño por radioactividad, y el  momento cuando tres reconocidos rotativos en el otro lado del mundo reproducían esa  noticia.  Fue menos de una hora, muy corto período de tiempo tomando en cuenta que los rotativos europeos deben de verificar la nota antes de difundirla, pues va su prestigio en ello.  Eso nos da una idea de a qué velocidad corre la información por el mundo.
  A la par de la noticia de Mandela apareció un titular que tenía qué ver con Justin Bieber, quien esta vez  fue consignado por portación de estupefacientes.  Ello me dio la pauta para ejemplificar con toda claridad la abismal diferencia que hay entre un héroe y un ídolo.  Para los fines que nos ocupan, la RAE define  como “ídolo”  a  “una  persona o cosa amada o admirada con exaltación”. Por su parte wikipedia habla de “un objeto de culto que es adorado por la deidad, demonio o espíritu que representa”, concepto que, a mi parecer, clarifica más las ideas.  El escuincle Bieber con todas sus chiflazones, extravagancias, y delincuencias, encaja  muy bien en esta última acepción.
   Por su parte, según wikipedia,  un héroe es un personaje que encarna la quintaesencia de los rasgos clave valorados en su cultura de origen, lo que siento que va muy bien con Nelson Mandela, tomando como cultura de origen a la propia humanidad.  Habla de ejemplo, de sacrificio, y  de arriesgar la vida por causa del bienestar de otros.
   Ahora bien, a nosotros como receptores de noticias nos corresponde colocarnos por encima de las mismas, y utilizar un sentido crítico para formar nuestras propias concepciones de lo que pasa más allá del umbral de nuestra casa.  Mandela en definitiva es un personaje al cual podremos recordar como un ser humano excepcional, valiente, dueño de una gran fortaleza, que supo sobrellevar dolorosas pérdidas asumiéndolas como grandes lecciones, y que finalmente llegó a ser presidente de aquella nación que lo vio nacer en circunstancias por demás adversas por razón de su color.
   No permitamos que a la vuelta de tres o cinco días nos pase el entusiasmo por la vida y obra de Mandela; ilustremos a nuestros niños y jóvenes respecto a su integridad y a su lucha.  Vacunemos a las nuevas generaciones de esos exaltados ánimos por figuras que representan otras cosas que nada tienen qué ver con crecer  como personas o como sociedades, y que por desgracia tantas veces son sugeridos o impuestos cual ejemplos a seguir.  De ellos hay muchos que tienen qué ver con el poder, el dinero, o el hedonismo, tópicos que asumidos con apasionamiento, nos colocan muy cerca de la muerte.

   Descanse en paz Nelson Mandela, un gran héroe.

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas

Ejemplos
Ya puede usted desgañitarse aconsejando y aún amonestando a los jóvenes.
Intentando inculcarles la cultura de la legalidad, sembrándoles valores morales y cívicos.
La elocuencia y la persuasión radican en los ejemplos que les demos.
¿Los vicios? Está la madre que manda al niño a comprarle cigarrillos, o a encenderlos en la estufa.
El padre que aconseja sobriedad al joven, a las carreras, porque se va al club...a beber.
¿Respeto a las leyes? Pero lo ven sobornar al tránsito y al aduanal, burlar el semáforo.
Ama a tu prójimo, repiten como loros, pero no consideran prójimo al naco, al pordiosero, al diferente.
Hay que ser éticos por convicción. Pero también para educar a quienes limpiarán el estercolero que les heredamos.
jvillega@rocketmail.com

"ALAS" de Arturo Márquez, dedicada a la niña Malala Yousafzai

Estreno mundial que se llevó a cabo esta semana en la ciudad de México: Una hermosa pieza musical de Arturo Márquez dedicada a la niña Malala Yousafzai, nominada al Premio Nobel de la Paz. Es un video de CONACULTA que acaba de salir a la luz. ¡Precioso!

PLEGARIA INDÍGENA


No te acerques a mi tumba sollozando.
No estoy allí.
No duermo ahí.
Soy como mil vientos soplando.
Soy como un diamante en la nieve, brillando.
Soy la luz del sol sobre el grano dorado.
Soy la lluvia gentil del otoño esperado.
Cuando despiertas en la tranquila mañana,
Soy la bandada de pájaros que trina,
Soy también las estrellas que titilan,
mientras cae la noche en tu ventana.
Por eso, no te acerques a mi tumba sollozando
No estoy allí.
Yo no morí.

¿QUÉ NOS CUESTA HACERLO DE VEZ EN CUANDO?...

La generosidad más grande está en los pequeños actos, ésos que pasan desapercibidos para quienes nos rodean, y que precisamente en ello hallan su valor. Hagamos de esta temporada una cadena de pequeños actos de generosidad para quienes menos tienen y más necesitan.

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez



Yo ya entiendo porque soy un Grinch, soy contemporánea de él, yo real, él ficticio. 
No es que no me guste la navidad, es que me rebelo contra todo aquello que nos presiona, que nos hace sentir desdichados si no lo tenemos. Para muchos es la fecha en que más se nos cargan las ausencias, las limitaciones económicas; fecha en que se siente uno a la mitad esté donde esté, cuando no puede estar con todos aquellos que desearía, peor si tiene que trabajar, y no se diga si está enfermo. 
Sé que a la mayoría esta parte no le gusta ni leerla, ¡soy una aguafiestas! lo sé, pero es la realidad de mucha gente en épocas navideñas. Deseos no cumplidos que duelen más, porque en estas fechas de magia navideña no a todos se les convierten sus sueños en realidad, se siente más la miseria tanto la material como la espiritual. Como cada diciembre, tengo que encontrar el valor de la navidad en una montaña inmensa de cosas superfluas, vacías, sin sentido, sé que finalmente lo encuentro en las risa y abrazos de mis hijos y mi esposo, en la llamada de los seres queridos que están lejos o en sus mensajes, en esa maravillosa sensación de sentir los afectos, al hacer a un lado aquello que es vano, negativo, ahí en el sentimiento de unión, en ese lazo de amor que se hace más patente también en estas fechas, ahí está la magia que por fin me dice que la Navidad sí tiene un sentido. Sentir amor, sentir paz, eso es para mí sentir la Navidad. ¡Si, soy un Grinch!!

Concierto de Navidad con Andrea Bocelli, 6a parte

Canta con el Mormon Tabernacle: Our Father, White Christmas

domingo, 1 de diciembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

EL VERDADERO SENTIDO
El nivel de violencia  alcanzado en el estado de Michoacán es alarmante. Fausto Vallejo pretende que su  dicho de que “todo está bien” se imponga sobre los cruentos hechos que han  condicionado una concentración extraordinaria de fuerzas castrenses en la entidad.  Si ello resulta preocupante para todo el país, no quiero imaginar cómo se hallarán las familias que habitan  esas tierras en constante pugna entre el crimen organizado, los frentes ciudadanos y los elementos del orden.
   Una de las últimas noticias apunta en el sentido de que la nueva “empresa” del crimen organizado tiene qué ver con el aguacate; sabemos que desde tiempo atrás estos grupos efectúan cobro “de derechos” por la recolección, transporte y venta de aguacate, entre otros productos agrícolas propios del estado.  Sin embargo el que  se halla llegado a esta inusual confrontación ha de tener otra explicación más profunda, posiblemente relacionada con el puerto de Lázaro Cárdenas, principal puerta de entrada de componentes para la elaboración de drogas semisintéticas, provenientes de China. 
   Ello mueve a la reflexión con respecto a los alcances que tiene el mercado mundial en muy diversos órdenes.  El recién concluido “viernes negro” es otra muestra de lo mismo; hubo casos de amenazas, batallas campales, extravíos de menores,  y muertes que tienen qué ver con esta locura comercial cuya consigna es “comprar, comprar, comprar”.  A través de algunos videos podemos atestiguar el modo tan riesgoso como padres de familia acudieron con sus hijos de brazos a los centros comerciales, exponiéndolos a daños  hasta mortales en aquellas aglomeraciones en las cuales lo único que falta por completo es la cordura.
   Otro caso más que tiene qué ver con el consumo desmedido de un producto: Tuve oportunidad de ver un documental del Dicovery acerca del daño que está provocando a la población de tiburones blancos la recolecta masiva de aletas de esta especie en peligro de extinción para  venderse a precios estratosféricos en el comercio oriental.  Las imágenes tomadas de manera subrepticia dentro de  esas embarcaciones  tiburoneras dan cuenta del modo como atrapan al tiburón, le cortan la aleta prácticamente seccionándolo en dos, para luego regresarlo al mar de un golpe, estando todavía vivo.
   Estos tres ejemplos son algunos de entre muchos otros que tienen qué ver con la masificación de operaciones para la obtención de productos en el mercado.  En los tres casos van implícitos daños –de reales a potenciales—para muchos seres vivos, escenario movido por oscuras fuerzas cuyo objetivo primordial es la obtención de dinero.
   Ahora que viene diciembre es un buen momento para un pequeño examen de conciencia.  Antes de salir a realizar nuestras compras, preguntémonos si realmente está justificada la compra que pensamos llevar a cabo, y si finalmente adquirir aquel producto no pone en riesgo nuestra salud, nuestra vida, la economía familiar, el medio ambiente o el estado del planeta.   Con los elementos de conocimiento con que contamos actualmente, lo menos que nos corresponde hacer es llevar a cabo compras planeadas, con cálculo de costo-beneficio, y previsión de resultados.
   Necesitamos despertar y darnos cuenta de que el mercado siempre va a estar ofreciendo la última actualización de cada producto que maneja, pero que no por ello estamos obligados a  renovar nuestros dispositivos electrónicos tres o cuatro veces por año,  para traer con nosotros el último grito de la moda.   Hacerlo así habla de conceder poco valor a nuestro dinero, y por otra parte de sentir que valemos en función de lo que tengamos, y no por nuestra  valía última como personas.
   Cuidemos de que nuestros hijos no caigan en esa espiral consumista.   ¡Cuántas veces la adquisición de un producto “de marca” para satisfacer el capricho del hijo, puede condicionar un desbalance de la economía familiar!  Más allá de darle el gusto, fomentar ese tipo de consumo lleva al chico al concepto –nuevamente—de que él se posiciona frente a los demás acorde con lo que posee, y no conforme a lo que es como persona.
   Las fiestas decembrinas giran en torno al nacimiento de Dios hecho hombre, del amor más grande que ha habido sobre la tierra.  Seamos congruentes con la  celebración llevando a cabo unas festividades tranquilas, familiares, sensatas, que no pongan en riesgo ningún elemento de nuestro entorno.   La idea es convivir con los seres queridos, compartir un momento, y estar en condiciones de iniciar un año sin tantos sobresaltos.  
   Se trata de exaltar el amor y la amistad entre los seres humanos, y no el estar atacándonos, embistiéndonos, empujándonos, amenazándonos y lastimándonos los unos a los otros en los diversos lugares públicos.

   Y por cierto, no olvidemos incluir en nuestra lista a los que menos tienen, el anciano, la familia marginal, el huérfano, con un par de guantes, una despensa, un juguete…. 

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas

Cambio
¿Cuántos celulares ha tenido usted en los últimos diez años?
¿Cuál enciclopedia tiene usted, en papel, que se mantenga actualizada?
¿Podría diferenciar cada una de las casi cien carreras universitarias que se ofrecen?
Cambian a velocidad de vértigo la suma de conocimientos, la tecnología, las especialidades.
A los hijos de este siglo, por todo eso, ya no los podemos educar con sistemas tradicionales.
La escuela hace lo que puede, si la dejan, para mantener al día su enseñanza.
Pero el aprendizaje está en todo lo demás: En los diplomados, la lectura, los idiomas, los viajes.
El título es solo el boleto de entrada a la aventura fascinante que es el mundo; el del futuro que ya llegó.
jvillega@rocketmail.com

A QUÉ EQUIVALEN 2,000 CALORÍAS

Importante información para las vacaciones.

LA EDAD por José Saramago

¿Que cuántos años tengo?
- ¡Qué importa eso !
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo gritar sin miedo lo que pienso.
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso o lo desconocido...
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.

¡Qué importa cuántos años tengo!
¡No quiero pensar en ello!
Pues unos dicen que ya soy viejo
otros "que estoy en el apogeo".
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.

Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.

Ahora no tienen por qué decir:
¡Estás muy joven, no lo lograrás!...
¡Estás muy viejo/a, ya no podrás!...
Tengo la edad en que las cosas se miran con más calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
Tengo los años en que los sueños,
se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones se convierten en esperanza.

Tengo los años en que el amor,
a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
y otras... es un remanso de paz, como el atardecer en la playa..
¿Qué cuántos años tengo?

No necesito marcarlos con un número,
pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos,
las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones truncadas...

¡Valen mucho más que eso!
¡Qué importa si cumplo cincuenta, sesenta o más!
Pues lo que importa: ¡es la edad que siento!
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos
¿Qué cuántos años tengo?
¡Eso!... ¿A quién le importa?

Tengo los años necesarios para perder ya el miedo
y hacer lo que quiero y siento!!.
Qué importa cuántos años tengo.
o cuántos espero, si con los años que tengo,
¡¡aprendí a querer lo necesario y a tomar, sólo lo bueno!!

José Saramago

LA MALETA MEXICANA: Exposición fotográfica de la Guerra Civil Española

Para quienes vayan a vacacionar en la ciudad de México, interesante propuesta.

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Día tras día los padres tenemos la tarea de educar a nuestros hijos.
Desde que nacen y sin límite de tiempo , no importa que estemos conscientes de que ya son adultos, los padres siempre sentimos que hay algo que corregir o reafirmar.
Nos quejamos de lo cansado que es repetir todos los días las mismas retahílas, sermonear, determinar límites, infundir valores, buenos modales, pero nos quedamos con la inercia de hacerlo y para desgracia de nuestros hijos ya no paramos.
Muchas de las veces nos sentimos defraudados, vemos sus cuartos con ropa tirada, sus llegadas tarde, cuando mil veces les decimos la hora de entrada a casa, respuestas groseras, pareciera que son refractarios a nuestras palabras.
Entonces nos sentimos defraudados, incapaces,¡no hemos sabido educarlos!
los que ya hemos recorrido una buena parte de este camino, queda claro que nuestro esfuerzo no es estéril, quizá no de resultados inmediatos pero toda la información que vamos imprimiendo en el cerebro de nuestros hijos ahí queda, que una vez que cese la interferencia de la inmadurez de la niñez, bendita inmadurez que se acompaña de una plasticidad cerebral invaluable para asimilar conductas y conocimientos innumerables... la descarga hormonal del adolescente que le convierte en un ente con idioma y comportamiento diferente y no por ello indeseable porque es entonces cuando se gestan en nuestros hijos muchas de sus aptitudes ,de su personalidad , indispensable el tránsito por ella con sus tintes de rebeldía e irreverencia.
Toda esa información decía que les hemos ido haciendo llegar a través de la palabra,reforzada por nuestra congruencia en el actuar, tarde que temprano se harán evidentes.
En ocasiones solo falta un incentivo o una situación que los ponga a prueba para darnos cuenta de que nuestro esfuerzo no ha sido en vano.
No sintamos como padres que estamos trabajando para hacer hijos ejemplares, para que nos halaguen el oído con comentarios sobre lo bueno que son nuestros hijos, que lo hacemos para responder a nuestras necesidades o para cumplir sueños propios que no concluimos.
No es ningún sacrificio, educar a nuestros hijos y darles las herramientas materiales y espirituales que necesitan no es mas que nuestra obligación, si ser padres nos resulta difícil , acordémonos que ser hijo tampoco es nada fácil, son muchas veces conejillos de Indias con los que hacemos nuestros ensayos sobre como ser padres.
Yo les digo siempre a mis hijos cuando se me quedan viendo como diciéndome,"me exiges demasiado":
"Yo no le pido peras al olmo, yo sembré peras". 
que no desesperemos, sembramos para el futuro, para el de nuestros hijos y la mejor recompensa no es que nos lo agradezcan, es verlos responder como peras al reclamo de la vida.

NAVIDAD Concierto de Navidad coN Andrea Bocelli 1a parte

A partir de hoy comenzamos a publicar cada domingo una serie de videos de un concierto navideño de Andrea Bocelli.

domingo, 24 de noviembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

EMOCIONES EN LA RED
Solamente podría dudar del alcance de las redes sociales quien no las conozca.  Para el resto del mundo, y cada vez con mayor penetración, las redes sociales constituyen canales de comunicación a través de los cuales nos damos a conocer, a la vez que   conocemos al mundo.
   Tenemos desde la mamá o la abuela que suben con lujo de detalles cada nueva gracia del bebé,  o el ciudadano que publica tres veces al día la fotografía de lo que está a punto de comer; asimismo   se hacen presentes los grandes personajes que gobiernan al mundo. En cierta manera  el Internet se  va convirtiendo en una extensión natural del propio ser.
   En días pasados me llamó la atención la coincidencia en redes sociales de individuos adultos que fanfarronean  mostrando  presas que han cazado.   Algunos casos hallé indignantes, uno corresponde a un par de sujetos  exhibiendo como pieza de cacería un jaguar que  supuestamente pensaban cocinar.   Otras fotografías corresponden a una mujer joven, posiblemente norteamericana, que  aparece con dos piezas,  primero un león y  luego un oso pardo.  Amén de otra fotografía que muestra a una familia  norteamericana de cacería en África, sonriente junto  al cuerpo de un elefante al cual sorprendieron y mataron mientras  se hallaba comiendo.
   Si revisamos la historia de la humanidad  nos encontraremos que durante muchos siglos la cacería de estas especies representó una actividad común entre personajes poderosos, que tenían los recursos para emprender grandes safaris.  Hay historias de reyes que mataron por centenares especies, como tigres de la India,  de las cuales hoy quedan pocos ejemplares; cierto, debemos entender que en el siglo diecinueve y buena parte del veinte no se conocían amenazas contra estos animales,  en primer lugar porque el problema del  cambio climático prácticamente no existía,  de manera que las especies no se hallaban en riesgo, o si acaso comenzaban a estarlo, difícilmente había los instrumentos de medición que permitieran evaluarlo.  Sin embargo a la luz del conocimiento que se tiene  en la actualidad   con relación a la grave amenaza que sufren muchas especies en riesgo de desaparecer, cazarlas y tomarse la fotografía alardeando de su captura, pone en evidencia el grado de insensibilidad y la terrible ignorancia que estos individuos poseen.
   Jamás va a ser lo mismo  conocer  animales como piezas de museo,  porque se hayan borrado de la faz de la tierra, que saber que existen en su hábitat, y que cuentan con las condiciones para nacer, crecer,  alimentarse y reproducirse sin problema.
   En diversas ocasiones hemos abordado el tema del maltrato animal como una manifestación de profundos trastornos de relación.  Nadie en su sano juicio hallará justificado maltratar un animal; hacerlo implica que dentro del individuo existe la necesidad patológica de dañar a otro ser vivo  para desfogar una carga de rabia.  El maltratado se vuelve maltratador, y el círculo vicioso se cierra.
   Hasta ahora no existe un dato preciso del poder que tienen las redes sociales, pero sí podemos calcularlo de manera indirecta a través de movimientos sociales como han sido “La Primavera Árabe” o el Movimiento mexicano “#Yo soy 132”.  Lo que anteriormente tomaría tiempo lograr, hoy en día se concreta a contrarreloj de manera inaudita.   Así pues, en nosotros mismos está hacer presión para señalar o denunciar, según corresponda, esos casos de cacería de especies en peligro de extinción que se  exhiben en redes sociales.
   En nuestro poder como internautas está  utilizar  dichos canales  para engrandecer y dignificar la vida sobre el planeta, o acelerar su destrucción.
   En el extremo opuesto se hallan los grupos defensores de animales, cuya labor se facilita a través de la red.  Desde localizar  mascotas extraviadas; solicitar apoyo para   animales en riesgo, o bien, hacer causa común en apoyo de campañas de adopción, esterilización o rescate de diversas especies.   Esos grupos comparten testimonios de rescate animal que no pocas veces nos arrancan una lágrima o un montón de risas.
   ¡Cuán paradójico es el uso de cualquier herramienta hecha por el hombre!  Así como una piedra puede ser utilizada para construir una casa, también esa misma piedra puede usarse para agredir a otro ser humano hasta causarle la muerte.  De igual modo, las redes sociales en nuestras manos pueden proveer de un  enorme beneficio, o hacer grandes daños.
   Un  consejo que haríamos mal en olvidar, es aquel que señala  que no es para nada recomendable que los niños naveguen por cuenta propia en Internet.  Así tengan la mejor de las intenciones y confiemos en ellos, hay muchos contenidos  capaces de distorsionar la percepción del mundo. Estos cazadores que exhiben un torvo poder son buen ejemplo.

  Las redes sociales son la gran pasarela de la emoción humana: En cada uno de nosotros está decidir qué emociones sembramos en la parcela familiar.

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas



Desertores

Es problema serio que niños y jóvenes deserten de las aulas.

Si se quedaran en condición de ignorantes, sería lastimoso para ellos y para la comunidad.

Peor es que las aulas son sustituidas por otros maestros y otras escuelas.

Van a aprender del malandro del barrio, de la pandilla, del adulto que busca cómplices.

Los narcos los prefieren porque las leyes son benignas con los menores.

Se llega al extremo de que, en las manos que no hay libros, haya armas.

Necesitamos un "Inspector Fobia" como el de los cuentos de Tobi, para regresar a los desertores al aula. Nos faltan maestros de los buenos; sobran los maestros de la maldad.

jvillega@rocketmail.com

Video GRATITUD por Louie Schwartzberg

Gracias, querida Tita, por tu aportación.

POESÍA "Acordes" por Homero Gómez Valdés


Del 21 al 25 del mes de octubre, en la ciudad de México, se llevaron a cabo los
XXIV Juegos Nacionales, Deportivos y Culturales del Adulto Mayor, en las instalaciones del Plan Sexenal de la Delegación Miguel Hidalgo. Al evento asistieron delegaciones de todos los Estados y del Distrito Federal.
Para beneplácito de los coahuilenses, el saltillense Homero Gómez Valdés obtuvo el primer lugar en Poesía con su obra. El segundo lugar fue para Chiapas, y el tercero para San Luis Potosí.
Cabe mencionar que por equipos delegacionales, Coahuila se trajo el primer lugar. También en la participación de declamación, Chacha López de Piedras Negras se trajo el primer lugar, y del mismo modo fue para Coahuila el primer lugar en desempeño por delegaciones.


En la fragante madrugada
tomé el Estradivarius de tu cuerpo
y pulsando las cuerdas con deliquio,
al tocarlo me sentí virtuoso.

Obtuve los acordes de tu pecho
y la armonía palpitante de tu ser.
Y juntos disfrutamos del concierto,
de tus vibratos y ansias de mujer.

La melodía fue, ¡en tonos mayores!
con alegres acordes de andantino.
Y en los silencios de la noche...
volvió a tomar impulso mi destino.

Al final, de la plena sinfonía
el eterno disminuido del remate
puso fin a la locura enardecida,
poniendo paz a la furia del combate.

GATITO BOXEADOR

Con ustedes: ¡El sucesor del Pacquiao!

CONSEJOS PARA LA EDAD DE ORO


Porque ninguno de nosotros tiene muchos años para vivir, y no podemos llevarnos nada cuando nos vayamos, no debemos ser tan ahorrativos y vivir frugalmente.

Gasta el dinero que deba ser gastado, disfruta lo que deba ser disfrutado, dona lo que te sea posible, pero no les dejes todo a tus hijos o a tus nietos, porque no querrás que se vuelvan unos parásitos esperando el día en que mueras.

No te preocupes de lo que pasará cuando te hayas ido, porque cuando vuelvas a la tierra, no sentirás nada si te alaban o te critican. El tiempo para disfrutar la vida en este mundo y la riqueza que tan difícilmente ganaste se acabará!

No te preocupes mucho por tus hijos, porque ellos tendrán su propio destino y encontrarán su propio camino. No seas el esclavo de tus hijos. Cuídalos, ámalos, dales regalos, pero también disfruta tu dinero mientras puedas.

La vida debe tener más cosas que trabajar desde la cuna hasta la tumba.

No esperes mucho de tus hijos. Los hijos que se preocupan por sus padres, están continuamente ocupados con sus trabajos y compromisos como para ser de mucha ayuda. Los hijos que no se preocupan de sus padres, pelearán por tus bienes aun cuando todavía estés vivo y desearán que pronto dejes esta vida para poder heredar tus propiedades y tu riqueza.

Para los que ya tienen 65 años o más, no intercambien su salud por riqueza trabajando más, no sea que caven una temprana sepultura.

De mil hectáreas de un buen terreno, sólo puedes consumir 3/4 de arroz diario; de mil mansiones, sólo necesitas un espacio de 8 metros cuadrados para descansar por las noches. Así que, siempre y cuando tengas suficiente alimento y dinero para gastar, no necesitas más, es suficiente. Debes vivir feliz. Cada familia tiene sus propios problemas. No te compares con otros midiendo tu fama y status social, o para ver los hijos de quién están teniendo más éxito, etc., en lugar de eso, reta a otros a que tengan felicidad, salud, gozo, calidad de vida y vivan más tiempo.

No te preocupes por las cosas que no puedes cambiar, porque eso no ayuda y porque puede estropear tu salud.

Tú debes crear tu propio bienestar y encontrar tu propio lugar de felicidad. Siempre y cuando tengas buen ánimo, buena salud, pienses en cosas felices, hagas cosas alegres diariamente y te diviertas haciéndolas, vivirás tus días felizmente.

Un día sin felicidad, es un día que pierdes. Un día vivido felizmente, es un día ganado.

Teniendo buen ánimo, la enfermedad se curará: teniendo un espíritu alegre, la enfermedad se curará más rápido, manteniendo muy en alto el ánimo, siempre con alegría, la enfermedad nunca se acercará.

Con un buen carácter, el adecuado ejercicio, alimentos variados, una ingesta razonable de vitaminas y minerales, se espera que tengas otros 20 o 30 años de vida saludable y placentera.

Pero sobre todo, aprende a apreciar la bondad en todo...FAMILIA, AMIGOS... Ellos te harán sentir joven y "deseable " sin ellos, de seguro te sentirás perdido!

Tomado de la red.   Gracias a Benito por su sugerencia.

J.S. Bach: Tocata y fuga en Re menor. Interpreta Quinteto de Metales

domingo, 17 de noviembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo

CANTO Y VIDA
En su sexta edición, La Ciudad de las Ideas se consolida como un evento de gran relevancia en México, el cual busca proyectar mentes brillantes y corazones generosos.   Aunque para mi gusto son demasiados ponentes extranjeros, y quisiera ver que participaran más nacionales, no dejo de reconocer que el objetivo final de sus organizadores se cumple año con año.
   Dentro de las ponencias en esta oportunidad, me sorprendió la del autor y compositor Eric Whitacre, cuyo logro más conocido a nivel mundial es la creación del coro virtual “Lux Aurumque”, mismo que por cuarto año consecutivo nos ha cautivado con la  interpretación en la red, de voces provenientes de todos los puntos del orbe.
   En esta ocasión Whitacre recogió el sentir de los más de ochocientos participantes de su coro virtual, que  resumió en tres puntos: 1) El deseo de comunicarse con otros seres humanos; 2) El desafío de lograr algo que tal vez ni ellos mismos se plantearon llevar a cabo, y 3) Sentir que pertenecen a algo superior, que está por encima de su propia persona.
   Estos conceptos  invitan a la reflexión frente  a dos problemas que parecen dispararse a nivel mundial: La depresión y el suicidio.  Es casi imposible querer abordarlos como tópicos separados, cuando a todas luces guardan una estrecha relación.  Ahora bien, partiendo de esa lógica, habría qué buscar un origen común para ambos.
   El postmodernismo se sitúa como un fenómeno propio del tercer milenio, aún cuando sus orígenes reales están dados desde mediados del siglo pasado.  Como bien lo señala Kenneth J. Gergen, vivimos una época en la cual nada es mal visto, o sea, hay tolerancia para cualquier conducta, cualquier actitud, lo que nos ha llevado a toparnos con no pocos problemas.   Comenzando allá por los años sesenta con el consumo de la marihuana, y poco después con la utilización de la píldora anticonceptiva, arrancó una corriente de pensamiento que induce conductas permisivas en casi todos los aspectos de la vida.
   Hoy en día una transexual puede dejarse crecer el bigote, un varón puede depilarse todo el cuerpo, o una jovencita puede teñirse el cabello de mil colores.  Cualesquiera de ellos enfrentarán poco o ningún rechazo por su conducta.  Claro que hablando de derechos humanos es un gran logro, sin embargo el niño que viene creciendo en un ambiente de tanta libertad, dentro del cual no se marcan límites para su proceder, termina por sentirse aislado.
No se da esa identidad que proporciona el grupo, ni enfrenta mayores desafíos por vencer, “puesto que todo está bien”.
   Quizás ello contribuya en gran medida a que este jovencito comience a deprimirse, y a refugiarse en la pantalla de su aparato electrónico.  Como bien lo menciona en un reciente artículo la maestra Rosaura Barahona, es alarmante la manera  dolorosa al extremo como una joven veracruzana entabla un monólogo con su pantalla antes de quitarse la vida, mostrando “al mundo” que la habrá visto en redes sociales cómo planeaba suicidarse, hasta que finalmente lo lleva a cabo.
   Necesitamos asumir que el costo emocional de un sistema que no pone límites en lo absoluto, se paga a un precio muy elevado, sobre todo tratándose de nuestros niños.  Quizá puedan surgir grupos, como los ha habido de “darketos” y “punks”, pero finalmente son tribus urbanas que cubren a medias ese tan necesario sentido de pertenencia, dado que crecen de manera marginal dentro del grueso de la sociedad.  Son los inadaptados que siguen causas que otros no comprenden, y aun cuando en su momento de estos grupos surgió un Sartre, un García Lorca o un Oscar Wilde, los tiempos actuales propician más la recepción de contenidos que la creación, por lo que la creatividad no se da con tanta soltura como en otros tiempos. Inclusive tenemos cierto temor a elaborar un criterio propio; estamos más sujetos a lo que digan otras personas o los medios para formar nuestra propia opinión.
   Retomando las necesidades a las que llegó Whitacre con su encuesta: El ser humano tiene como necesidad fundamental el sentido de pertenencia; hacerse de conductas o signos externos que provean para él una identidad; sentir que hay un grupo que  lo acepta y lo protege.

   Lo segundo, ese plantearse un desafío para crecer es algo que de  se contrapone a lo que muchas veces sienten los hijos, que les allanamos demasiado el camino  demasiado antes de que lo pisen, sin tener oportunidad de probarse a ellos mismos.  Y finalmente, asunto clave en estos tiempos: De alguna manera el consumismo va de la mano con “tener para ser”, dejando de lado el concepto de algo que va más allá del bolsillo, que nos impulse a  trabajar con pasión por una causa que está por encima de nosotros mismos. 

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas

Buen Fin
El Buen Fin es, al final de cuentas, la fiesta del consumismo, cueste lo que cueste.
Incita a gastar lo que aún no se cobra: El aguinaldo, el crédito de la tarjeta.
Igual podríamos organizar en familia, en la iglesia, en el club, el Buen Fin del Buen Prójimo.
Adquirir cada uno un regalo navideño para una familia necesitada.
No piense en plasmas o refrigeradores.  Pueden ser unos calcetines, un suéter.
Envueltos en papel de colores y con moño florido.  Como si fuera para sus hijos.
No se trata de resolver el hambre del mundo.  Solo de hacer un cariñito a un prójimo.
Un recordatorio amable de que, después de todo, sí soy guarda de mi hermano.
jvillega@rocketmail.com

HOGAR ES EL SITIO DONDE ESTÁ TU CORAZÓN

Extraordinaria Fantasía con Arena de la artista ucraniana  Ilana Yahav:

EL SUICIDIO por Rosaura Barahona

"Adiós a todos no tengo nada nada ya no tengo nada julio te amooo nunca lo olvides me voy con una sonrisa de lo feliz que me hiciste mientras duro ami familia perdón les pido los quiere Gabi (sic)".
    Con ese mensaje, Gabriela Hernández Guerra, una joven de 24 años, de la sierra veracruzana, anunció su suicidio. Los medios reprodujeron su foto con una tela enredada al cuello. En Facebook aparecieron fotos de su cadáver "con los labios blancuzcos y una blusa color negro".
   Si queremos analizar el suicidio a fondo debe revisarse desde lo individual, social, psicológico, moral, objetivo, subjetivo, legal, religioso y laico. Y no es fácil.
    Por otro lado, no hay un solo tipo de suicidio, sino muchos. En Occidente tendemos a asegurar que todo suicidio parte de la desesperanza, pero no es así.
   Hay suicidios no planeados, pero también planeados, como el de Gabriela o el de Arthur Koestler, pensador, periodista y escritor, quien hizo un pacto suicida con su esposa. Ese suicidio fue cuidadosamente preparado.
    No es fácil explicarnos un suicidio porque en vez de intentar ponernos en la piel del otro, juzgamos.
    En el catolicismo, el suicidio es un pecado porque Dios es el dueño de la vida y sólo Él puede decidir cuándo morimos. Por siglos los suicidas no pudieron tener una misa de cuerpo presente ni ser enterrados con los ritos católicos, pero ensañarse con el muerto sólo agravaba el dolor a sus familiares y eso ha cambiado.
    Con la actual discusión de la eutanasia, de la muerte asistida y del derecho a morir con dignidad, esa concepción se ha modificado, aunque lo esencial siga igual.
    Por eso el suicidio es una cosa para los creyentes y otra para los no creyentes.
    Existen, por ejemplo, los suicidios heroicos. Podemos estar en desacuerdo con ellos, pero ahí están.         ¿Ejemplos? Quienes secuestraron y pilotearon los aviones de las torres gemelas.
    Los kamikazes japoneses cargados de dinamita que chocaban contra barcos enemigos para hundirlos.
    El general que llevó a miles de soldados a la muerte, sólo para perder ante el enemigo. El capitán de un barco que se hundía junto con él.
    El haraquiri o los suicidios por vergüenza de políticos (no nuestros cínicos, claro) o empresarios, a quienes les fueron probados fraudes o manejos sucios del dinero público o privado.
    El pasado día 10, EL NORTE trajo un amplio reportaje sobre este tema ("Alarma suicidio en adolescentes", sección Vida!). La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que no hay datos confiables sobre suicidios porque, entre otras cosas, por cada suicidio hay 20 intentos fallidos. La pobreza, la falta de educación, el desempleo y las crisis provocadas por la orientación sexual se vinculan a los intentos de suicidio entre niños y adolescentes.
    En México, según el INEGI, los suicidios son ya la tercera causa de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años y, en Nuevo León, los expertos han notado un aumento en los gestos e intentos suicidas en la consulta pública y privada.
    La OMS tiene el documento "Prevención del suicidio. Un instrumento para docentes y demás personal institucional", en donde habla de los comportamientos a los que se debe poner atención para identificar a niños o jóvenes con ideas suicidas.
    Entre esos comportamientos están la falta de interés en actividades cotidianas, una baja en las calificaciones, mal comportamiento en la escuela, fumar, beber o usar drogas, verse involucrados en incidentes agresivos o violentos, cambios de humor radicales, irritabilidad frecuente...
    Y entre los factores protectores: buena relación y apoyo de la familia, buenas habilidades sociales como confianza en sí mismo, en su propia situación y sus logros, búsqueda de ayuda ante dificultades, por ejemplo, en el trabajo escolar, búsqueda de consejo ante opciones importantes, receptividad hacia conocimientos nuevos, integración social como participación en deportes o clubes, buenas relaciones con compañeros, profesores y otros adultos, apoyo de personas relevantes...
    Antes se creía que si un adolescente amenazaba con matarse, no lo haría; ahora sabemos que puede hacerlo. Por eso debemos estar cerca de ellos.
    Las redes sociales han propiciado la pérdida de la privacidad y de la intimidad, pero eso no justifica el aumento de suicidios. Pongamos atención.
 rosaurabster@gmail.com
Publicado originalmente en EL NORTE, el 12/10/2013

VIDEO: Desde Guadalajara, convertir chatarra en música

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez

Esta era definitivamente marcada por la tecnología tiene su encanto, el poder acceder a tanta información de toda índole, contactar con personas en cualquier lugar del mundo, retomar la comunicación con amistades y saber el día a día de ellos, enterarnos en el momento de los sucesos mas recientes, en fin, sería interminable enumerar todas las posibilidades que nos abre la tecnología en nuestro hacer diario.
A quienes las conocimos ya no tan jovencitos, incorporarla en nuestra vida toma tiempo y requiere de triple esfuerzo, pero yo sin mucho conocimiento disfruto de sus beneficios y con mi poco entender, la lucha le hago. ¿Se nos facilita la vida?... en muchos aspectos si, lo que si me implica todo un reto es el aprendizaje de claves de acceso para todo, para entrar a mi casa, en la alarma, para mi laptop, la de mi programa de archivos médicos en el consultorio, en la caja automática, en el Hotmail, en el Facebook.
Mis números secretos lo son tanto ¡que a veces ni yo misma los sé! Antes usaba mi nombre, era suficiente, una llave, el botón de encendido, ¡ahora hay que usar la CLAVEEE! 
Pensándolo bien, quizá siempre ha sido así, solo que sin llevar número, pero siempre hemos tenido que usar claves, para disfrutar la vida, para buscar el éxito, para encontrar el amor, para tener una amistad larga, para educar a los hijos, para encontrar la felicidad.  ¡La clave siempre es necesaria! pero no es tangible, no se puede leer, ni escribir, ni memorizar, ni nos la pueden robar; la clave está en nuestro sentido común, en nuestra forma de ver la vida y en como la vivimos, en nuestra educación, cada quien tiene su clave o más bien sus claves para ser, para existir, para abrir las puertas que encuentre en el camino, y los corazones de quienes compartan su vida. 
Tener la clave precisa que permita entrar a un mundo donde espíritu y materia estén en balance, claves para penetrar en el corazón y mente de la gente para bien de ellos y de ti mismo. Claves auténticas que no son sujetas a olvido, que surgen espontáneas, transferibles, las verdaderas claves del humanismo, de la fe, del amor a nuestros semejantes... ¿Tienes la clave?

GENTE ASOMBROSA 2013

Gracias, Arcelia, por compartir.

domingo, 10 de noviembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

LÓGICA APLICADA
Gran parte de los problemas que enfrentamos hoy en día a nivel mundial tienen qué ver con el consumismo.  
   Hemos creado una sociedad en la cual lo que se tiene y lo que se compra está por encima de lo que se es y lo que se hace.  Una sociedad que valora más a un individuo por su cuenta bancaria que por su potencial creador.
   Nos hemos dejado llevar por la moda de utilizar productos de marca, por aparentar frente a otros, aún si detrás de ello y dentro de nosotros hay un gran vacío.
   Los niños han aprendido que en aparatos electrónicos la nueva versión se coloca de inmediato por encima de la versión antigua, así haya entre ambas diferencia de meses.  Y que el grupo los va a aceptar en la medida en que posean lo mejor.
   Hemos vuelto la convivencia en una pasarela de vanidades, y hemos adiestrado a nuestros hijos a convertirse en esclavos de la misma.
   Como adultos competimos frente a otros adultos a través de los logros de los hijos.  Sacrificamos sus juegos de infancia en un afán de competitividad extremo.
   No nos extrañe entonces, que a la vuelta de los años se hallen frustrados, queriendo recuperar el tiempo robado.
   Hemos creado un sistema de mentiras elegantes, de cuellos blancos, de maquillajes, y sin dudarlo  acaso, hemos enseñado a los chiquillos a moldearse a él.
   Nos deslumbra el dinero, el “glamour”, los viajes alrededor del mundo; aún cuando  estén pagados por el dinero más sucio.
   Y luego nos alarma que los jovencitos de doce y trece comiencen a consumir alcohol o drogas, cuando los hemos sembrado en un  ambiente en el cual ser auténtico está prohibido.
   Montamos para ellos un escenario con un nivel alarmante de genitalidad, y más delante nos espantamos porque la chiquilla de trece está embarazada.
   Hemos creado  un mundo de incongruencias en el cual lo que se dice y lo que se hace rara vez coinciden;  donde lo que parece contar es el discurso bien dicho, que convenza y gane aplausos.
   Forjamos un país donde unos cuantos tienen cada vez más dinero y poder, mientras la gran mayoría avanzan hacia la pobreza, y su único desfogue ante la presión social es maldecir.  Un país donde el resentimiento crece a niveles francamente peligrosos.
   Vemos el problema a gran escala y cerramos los ojos, pero poco o nada hacemos por comenzar a solucionarlo en la pequeña escala, desde nuestra parcela personal.       Continuamos tratando de burlar la ley cada vez que hay oportunidad de hacerlo; evadimos cumplir nuestras responsabilidades ciudadanas, y si alguien nos lo señala, desviamos su mirada  hacia otros que infringen la ley más que nosotros.
   Enseñamos a nuestros hijos a sacar ventaja, a transar, a asumir  con simpatía estas pequeñas desviaciones, cual “pecata minuta”.  Al fin, qué tanto es tantito.
   Tan simple como tirar basura.  Si cada uno de nosotros tira al suelo un papel cada día, pronto tendremos un país completamente sucio.  No se trata de contratar más personal para el aseo público, sino de educarnos  todos para no ensuciar.
   Algo parecido sucede con la contaminación del agua, del aire.  Pocas veces medimos el alcance que tiene el acumulado que alcanzamos todos los mexicanos en conjunto.
   El maltrato animal es otro buen ejemplo de insensibilidad ciudadana.  Compramos mascotas bebés; cuando crecen y estorban las echamos a la calle, además de que no las esterilizamos… La “solución” es sacrificarlas.  ¿Con qué lección se quedan nuestros niños?
   Por lo pronto aprenden que los seres vivos se tratan como cosas, y que como cosas se tienen en la medida en que sea cómodo hacerlo, y que cuando ya no es cómodo se desechan, y que no importa qué pase con ellas.  ¿Y así esperamos que ellos  desarrollen niveles de sensibilidad ciudadana?...
   De igual moda entre nosotros: Tan común que es en cualquier crucero ver al automovilista que se cruza teniendo luz roja, o aquél que sin necesitarlo ocupa un cajón de discapacitados.  Si cuestionamos a este último –algo que  cuando tengo oportunidad acostumbro hacer--, nos exponemos a ser ignorados o agredidos.  ¡Ah! Pero el día cuando en realidad ellos necesiten ese cajón y lo hallen ocupado, ¡arderá Troya!

   Las matemáticas no fallan, y aquí y en China dos más dos son cuatro.  En la medida en que mantengamos nuestras actitudes como hasta ahora, no va a ocurrir ningún cambio, ni en nuestra familia, ni en el grupo social, ni en el país.   En tanto no comencemos a recoger las piezas del suelo, para tratar de armar de nueva cuenta el rompecabezas, nada va a componerse por arte de magia.  Bien lo dijo Einstein: “No podemos aspirar a resolver los problemas utilizando el mismo tipo de pensamiento que utilizamos para crearlos”.