domingo, 16 de julio de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

IDENTIDAD Y VALÍA
El surgimiento de la Aldea Global ha generado una crisis de identidad personal, somos parte de una comunidad gigantesca, lo que representa  grandes ventajas, pero a un costo emocional muy elevado.
En el mundo de la hipercomunicación se van extraviando los valores humanos fundamentales.  Generamos, transmitimos y recibimos tantos mensajes, que a ratos nos sentimos asfixiados, el significado que tuvo un mensaje para quien lo dio  y quien lo recibió por primera vez, se va perdiendo en la medida en que la transmisión del mismo se vuelve masiva. Su esencia original  se  desdibuja en ese ir y venir a través de la red, como sucedería con una hoja de árbol, que mientras la tenemos entre las manos apreciamos la riqueza de detalles,  su color, bordes y venas, pero cuando se convierte en parte de una tonelada de hojas en el suelo, pierde su valor único y se confunde  en el  montón. Dejamos de percibir toda su magnificencia individual, ya no sentimos ese contacto maravilloso con la naturaleza, y más bien creemos estar  frente a un cúmulo de basura.
Este mismo acostumbramiento obra tratándose de otros contenidos; los ruidos intensos nos generan un caos auditivo en el cual simplemente dejamos de escuchar. La erotización indiscriminada hace que se pierda el encanto del encuentro amoroso. Los constantes signos de violencia extrema  dejan de impactarnos. Así mismo nos vamos tornando insensibles frente a escenas de muerte, un asunto que permea todos los medios de información en sus distintas versiones, para generar en nosotros una tolerancia perversa.
Con mucho, whatsapp se ha convertido en la reina de las redes sociales, podemos mandar mensajes  de cualquier extensión y prácticamente sin límite de destinatarios.  Cada mañana van y vienen infinidad de buenos deseos para recibir el día, y otro tanto  circula por las noches para despedirlo.  Se cumple cabalmente aquella teoría de los 6 grados de conectividad de Karinthy, y en menos que canta un gallo un contenido que lanzamos ya nos está llegando reciclado desde otra parte del mundo. A través de esa misma red circulan fotografías de todo, de todos, de cada detalle, a cada momento, para bien o para mal.  Yo me pregunto hasta qué punto esos contenidos terminan siendo intrascendentes en razón de su exceso, además de que nos privamos de disfrutar un paseo, una obra de arte o una reunión, en aras de tomar una y mil fotografías, y ser los primeros en  publicarlas.
En este escenario que yo llamaría “despersonalizador”  es muy reconfortante descubrir que aún hay modos de ensalzar  valores que nos llevan a sentirnos personas únicas, especiales y apreciadas.  Elementos que nos permiten reafirmar que la vida es un don inestimable el cual nos corresponde cuidar y explotar para el bien propio y de los demás.   Necesitamos dar y recibir mensajes personalizados,  una llamada, una visita, tal vez una tarjeta electrónica, sí, pero crearla para una sola persona, y  no que sea la misma para los 250 contactos que tengo en 5 chats… Sentir esa caricia personalizada, ese decir “aquí estoy”, “te aprecio”, “cuenta conmigo”.
Nuestros hijos saben bastante poco de sus ancestros.  En esta época en que la prisa nos gana,  no hay mucha oportunidad –como antes—para aquellas  pláticas familiares donde se contaban una y otra vez anécdotas de tiempos de los abuelos, que además de sabrosas y originales, otorgaban identidad familiar y  sentido de pertenencia al clan.  Muchos podemos recordar de labios de nuestros mayores, historias que dibujan las figuras queridas y dejan en nosotros una  impronta de orgullo familiar. Ahora solo falta que digamos  a los chicos que vayan a googlear la biografía de sus ancestros para que los conozcan y aprendan a sentirse felices de tenerlos.

Conocer el significado de un objeto de arte que atesoramos con especial cuidado, la historia de una receta culinaria, lo que hay detrás de aquellas fotografías de reuniones familiares  en casa de los abuelos.  Poder identificar  los relatos que narran  hazañas de los ancestros, y que a fin de cuentas nos ponen sobre el planeta.  Es buen momento para trabajar esa esfera de la identidad para nuestros niños y jóvenes, que ellos sientan que cuentan con elementos que los definen y los ubican en un contexto familiar y de comunidad, frente a un mundo que a ratos arrasa como tsunami.  Demos los obsequios  más valiosos  --tiempo y  atención--, tiempo para amar en forma personalizada,  para regalar a los miembros de  la familia  un “te quiero” mirándolos a los ojos,  que haga patente nuestro interés por ellos… Atención, para que por nuestra actitud cada uno se sepa único e irrepetible, convencido de que nuestro buen Dios, amorosamente, valiéndose del más precioso  polvo de estrellas,  dejó plasmada en él su  mejor obra.

Antipoesía por María del Carmen Maqueo Garza

SOCAVÓN
(Dedicado a todas aquellas víctimas que engulló el sistema)
Se abre la tierra en su  profunda entraña.
Lo hace en son de protesta
por el daño histórico,
por el no respeto a la naturaleza
de sus cauces.  Engulle la oquedad
lo que encuentra a su paso.

Después de la tragedia,
muerto el niño y su padre,
--los dos juanes--
se apresuran a tapar el pozo
con cemento hidráulico a presión,
acallan el llanto de  los deudos
con grandes peroratas.
Gastan –ahora sí--, todos los  millones
que  ahorraron a la  mala.
Lo hacen  para borrar de tajo
impericia y corruptelas.
Queda el aire impregnado por el humo
de los cirios fúnebres.
El funcionario profiere  justificaciones
de ciencia ficción,
señala chivos expiatorios.
La culpa es de la lluvia, --dice—
para eximir al constructor, su amigo,
con quien  toma un coñac y  fuma un habano.

¿Qué son dos muertos que nadie conoce?,
dice para sus adentros mientras sirve otra ronda
a los contertulios de esta noche.
A voz en cuello, entre carcajadas
levantan todos la copa una vez más:
¡Salud, amigos, y que viva México!



Mamá hurón presenta crías a su humano

La convivencia con humanos llega a generar confianza en especies hasta hace poco silvestres, al grado de involucrarlos en llevarlos a conocer sus crías recién nacidas. Aquí una mamá hurón haciendo lo propio.

Poesía de Benjamín Valdivia

ARENA
 Pierden su integridad en  la caída
los minutos de arena.
     Cosas como del agua
nos llevan las manos, la mirada
y casi toda la voz.
     Son pasajeras nimiedades
y lúbricas torpezas.
     Nos apartan del mar donde podrían
las horas compactarse.
     Pues llegará el crepúsculo y el tiempo
se llevará las últimas arenas
y arrojará las sombras encima
del mirar.

Gracias a Carlos por su magnífica sugerencia.

Por qué el cáncer es una bendición

Gracias, Pravahi Laura por tan valiosa sugerencia.

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Cuando se tiene una sola oportunidad de lograr un objetivo, se destina todo el esfuerzo a obtenerlo. 
Va siendo poco a poco que vamos cayendo en cuenta, que solo hay una vida, y que no podemos dejar de esmerarnos en hacer de ella una obra maestra. 
No es que necesariamente lo vayamos a lograr, pero si fijamos como tal nuestro propósito, seguramente tendrá que ser buena la obra.
     ¿Qué es para nosotros el hacer una vida valiosa? Eso varía con el tiempo vivido y del tiempo disponible para reflexionar al respecto, por eso es que  cuando ya  hemos recorrido la mayor parte del trayecto,  podemos ser más objetivos y certeros en reconocer lo que si y lo que no valía la pena.
     Habremos para entonces oído mil veces que el éxito no se mide en nuestras ganancias materiales, pero la mayor parte de nuestro tiempo irá encaminado a conseguir estas.
     Guiados por la inercia del consumismo, dejamos a un lado aquello que no se destine al éxito económico, porque definitivamente la sociedad se basa en ello. Pocos buscan ser recordados por un Premio Nobel de la Paz, siempre tendrá más relevancia haber sido un millonario goleador o artista de plástico, estos sí son ejemplos que vale la pena emular. Se convierten en modelos a seguir, es entonces cuando nos vemos tal cual somos, una contradicción entre lo que decimos ideal y lo que pretendemos realmente concebir como tal.
     Para cuando hacemos un análisis objetivo y convincente, la mayoría ya habremos llegado a una edad en que solo nos queda aferrarnos en esta última etapa a todo aquello que dejamos de lado, y darle su justo valor. Es eso entonces lo que llaman la sabiduría del anciano, que se transmite de generación a generación, que queda en consejo, en bellas frases, pero no se traducen en un cambio en nuestros arquetipos sociales, en los que sigue dominando la materia, sobre el espíritu.

Virtuosos al piano

domingo, 9 de julio de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

VINCULACIÓN
Me encontré el que fue  mi primer artículo periodístico,  lo  publiqué en 1969, mientras cursaba la secundaria.  Volver a leerlo me transportó en tiempo y lugar hasta la casa paterna; leía el artículo a mi señor padre, él me hacía observaciones, una y otra vez, hasta que quedaba claro. Ahora, a casi medio siglo de aquello, el ritual para publicar una colaboración viene a ser bastante similar, lo que sí ha cambiado en definitiva  son los  tiempos, pues lo que en esos años me llevaba una y hasta dos semanas en documentarme y redactar, ahora se hace en horas.  Sin embargo el peso de la responsabilidad sigue siendo el mismo, y procuro ser muy disciplinada.  Los temas  a escudriñar son inagotables; nunca se habrá dicho lo suficiente con relación a un tópico, como para que no pueda ser retomado desde otra óptica.  Lo mío no son temas económicos ni políticos, sino los fenómenos sociales que derivan de los mismos, y que finalmente afectan el comportamiento individual y la dinámica familiar de nuestras comunidades.
     Esta semana se presentan varios acontecimientos que llevan a reflexionar con relación a la educación y el pensamiento mágico.  Aurelio Nuño anuncia los puntos estratégicos de la Reforma Educativa que en el papel es buena, aunque habrá que ver la forma como se aplica, y sobre todo los retrasos y deformaciones que sufra como plan transexenal, máxime ahora que para el 2018 se anticipa una abierta oposición multipartidista.  De alguna manera son estas rupturas de cada 6 años las que empantanan al país, pues el presidente entrante –como Tlatoani—pretende reconstruir México  desde sus raíces, labor ociosa que implica una importante pérdida de tiempo y de recursos públicos.  Ya para el cuarto año en el poder, cuando  consolida su  plan, se asoma el período electoral con todo lo que implica.
     Dentro de esas estrategias educativas que favorecen el desarrollo humano, anunciadas por Nuño  está el desarrollo de las distintas inteligencias, lo que busca resolver un problema añejo, la desvinculación entre la carga educativa y la utilidad de lo aprendido para enfrentar la vida como adultos.  En el sistema tradicional el alumno aprende gramática, trigonometría o filosofía, porque son materias obligadas, pero sin visualizarlas como herramientas para el desarrollo personal.  Se estudian para cumplir un programa académico y no porque representen alguna utilidad en  el pensamiento y la forma de actuar de una sociedad.  Así tenemos casos como el de la joven señora regiomontana que pierde la vida por el consumo de productos para bajar de peso que adquirió en redes sociales, o el de las amas de casa en esta frontera  que fueron sorprendidas con el fraude de ganancias económicas mágicas en una pirámide, que las llevó a invertir $10,000 pesos a cada una, y que ahora no logran recuperar.  La lógica matemática se quedó empolvada en algún tratado de preparatoria, pero nunca se enseñó como un recurso para administrar la propia vida y evitar estos riesgos.
     El pensamiento mágico siempre ha formado parte de la personalidad de nosotros los mexicanos.  Dentro de estos papeles archivados me hallé uno que no tengo la menor idea de cómo llegó hasta mí, y que no deja de divertirme.  Resumo su contenido, es un aviso clasificado por tres días, con número de folio, entregado por el agente 2 al cliente 00001 (supongo que el cliente soy yo).  Más delante incluye una oración milagrosa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y la petición de 2 milagros financieros y 1 imposible.  El total a pagar es $386.55, y como es del año 2009, debe de haber sido bastante dinero. Me atormenta pensar que si hubiera atendido este asunto, con un solo milagro financiero ahora andaría yo en Dubai.  Lo increíble es que hay quien paga esto y más, apegado a la idea de que por la fe se consiguen logros que en el mundo real son resultado del trabajo y la voluntad.  De este modo es como los programas televisivos que  venden milagros son tan atractivos, esto es, dando el óbolo que esa iglesia anunciante indica, el marido se vuelve fiel, las finanzas se recuperan como por magia, la enfermedad desaparece y el hijo se aleja de las drogas. No descarto el poder de la oración en absoluto, sin embargo no podemos descargar la responsabilidad de un cambio a la milagrería. Bien dice el dicho: “Ayúdate que Dios te ayudará”.
     Confiemos en que las reformas en el papel se traduzcan en formas útiles mediante las cuales, desde  la infancia, se eduquen las distintas inteligencias del ser humano, para hacer de él un ciudadano lúcido, responsable y tenaz.   Que haya una vinculación entre lo que se enseña en clase y los ideales ciudadanos, para conseguir un México proactivo, que sepa resolver los problemas de forma eficiente,  con recursos propios

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza


Si cada cual viera a nuestro planeta como si se tratara de su propia casa.
Si tú y yo evitáramos tirar basura, contaminar aire y agua.
Si ya no hubiera perros callejeros porque todos nos ocupáramos de acoger a los que hoy lo son.
Si comenzáramos a ver el rostro amado del padre o de la madre en el viejo más necesitado.
Si creyéramos que el mañana se modela con el cuidado y la atención de hoy.
Si nos convenciéramos de que nuestro corazón es campo fértil para sembrar la paz.
Si dejáramos de lado la idea de que una cuenta bancaria  compra el  futuro.
Si aprendiéramos a agradecer más, a encontrar más motivos para reír y menos para irritarnos...
...Ese día  habríamos entendido el sentido último de la vida.

TED Talks. Luciano Sposato: Relación corazón-cerebro

Reflexión de Elias Canetti



"Me gustaría volverme tolerante sin dejar pasar nada, no perseguir a nadie aun cuando todos me persigan; ser mejor sin darlo a notar; volverme más triste pero disfrutar la vida; ser más sereno, alegrarme  por la dicha de otros; no pertenecer a nadie, crecer a través de todos; amar lo mejor, aguantar lo peor; no tener siquiera que odiarme a mí mismo nunca más."

Conciencia ambiental

CONFETI por Eréndira Ramírez


Alguna vez o más de una,  habrá conflictos con las personas que convives, aun con aquellas que pensaste nunca llegarías a tenerlos. Una o más veces saldrás lastimado, cuanto más afecto haya, más dolor te causará el sentirte herido, ofendido por la actitud o palabras que sin proponértelo tu acción haya provocado.
     Reconocer nuestra parte, es indispensable, buscar justificaciones es también necesario para no magnificar lo que ya de por sí nos causó un gran impacto. Quizá tengas expectativas sobre la reacción del otro, que no lleguen a suceder, quizá no haya coincidencia en la apreciación que uno y otro tenga de lo acontecido. ¿Y si no sucede como lo esperabas? ¿que hacer? ¿cómo seguir?
     Dicen que el tiempo todo lo cura, creo que si no lo cura, lo atenúa al menos. No vale la pena descargar iras, ni responder con agresión la ofensa, o lo que consideramos que lo fue. Habrá que dejar al tiempo su función sanadora, habrá que esperar que ponga las cosas en su lugar, lo que más pese es lo que finalmente inclinará la balanza a un lado u otro.
     Nada cura más que una palabra de arrepentimiento o un perdón, pero no siempre llega. A veces tendremos que perdonar por iniciativa propia, para sanear el alma, para liberarnos de rencores, para no revivir aquello que dejó huella, que no debe ser pisada de nuevo, una y otra vez.
     Arrieros somos, en el camino andamos, hoy soy yo, otra vez serás tú. lo importante es no dejar tan solo al tiempo nuestros afectos que tanto significan en nuestras vidas. No construir castillos de arena que una ola se lleve a su paso, edificar afectos firmes que soporten tempestades, que subsistan a pesar del tiempo, de la distancia, de nuestras diferencias, de nuestros exabruptos.
     El cariño no es fruto silvestre, seamos campesinos que labren tierras fértiles para obtener las mejores cosechas de sentimientos nobles.

Guelaguetza: Danza de la pluma

domingo, 2 de julio de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

TRIVIALIZACIÓN Y CEGUERA
Quizás el libro de Saramago que más me ha marcado sea “Ensayo sobre la Ceguera”, obra que lleva a entender lo absurdo de tantos constructos sociales que tenemos por indispensables. Cuestiones que nos parecen elementales en nuestras relaciones interpersonales, tales como nivel escolar, poder adquisitivo, vestimenta, edad o hábitos de higiene personal, pierden su valor ante una situación de crisis colectiva que demanda que todos los personajes se unan en una causa común. Es un argumento que con cierta frecuencia viene a mi mente ante situaciones del diario vivir, en las que se evidencia lo absurdo que resultan actitudes clasistas y racistas, que a la larga merman un grupo social.

Así como en la novela los personajes fueron contagiados por la ceguera blanca, nosotros estamos siendo afectados por la ceguera social a través de lo que hoy se conoce como “trivialización”. Esto es, el hecho de que ocurran tantos eventos violentos y que se publiciten por todos los medios, genera un acostumbramiento tal, que para que la violencia despierte en mí alguna reacción será necesario que su intensidad sea cada vez mayor. Recuerdo el primer cadáver que vi, fue a principios de los sesentas a mis 6 años de edad; un motociclista había sido impactado por un vehículo, y en pleno crucero se hallaba el cuerpo sin vida del infortunado junto a su maltrecha motocicleta; es una imagen que a más de 50 años de distancia sigo teniendo presente como si la viera ahora. Frente a ello quisiera yo saber, para los 6 años de vida un niño actual, ¿cuántos cientos o miles de imágenes de violencia o de muerte habrán registrado sus pupilas? No necesariamente en el mundo real, pero sí a través de los contenidos en los que la violencia es la regla, y de forma cotidiana se hace apología de la misma. Disparos, estallidos, patadas, ofensas verbales, amenazas de muerte, por citar algunas de dichas manifestaciones. Justo en estos días vi el comercial de una telenovela que está por estrenarse, me sorprendió el número y la variedad de escenas violentas que exhibe este adelanto, y que da cuenta de manera clara de ese fenómeno de trivialización. Como los personajes de Saramago, que en aquellas condiciones de aislamiento y carencia fueron cancelando sus propias percepciones, así sucede con la violencia en nuestro medio, se van creando las condiciones para que a fuerza de repetición asumamos como “normal” la conducta que incluye todo tipo de agresión a otros seres humanos, violación de sus derechos, o deseos de venganza y de muerte. Como público caemos en la trampa de los productores, esto es, reaccionar justificando esos actos violentos y asumiéndolos como conductas sociales aceptables, dentro de una sociedad egocéntrica en la cual lo único que cuenta son mis derechos, a cualquier precio, y nada más.

Algo similar ocurre con la forma como se presenta el sexo en la pantalla. Parece que la censura se limita a impedir que se visualicen de manera clara determinadas porciones anatómicas, pero presenta como “normal” cualquier otro tipo de contenidos. No me considero moralista, simplemente es de sentido común que si permitimos que nuestros niños asimilen ciertos contenidos como normales y apetecibles, por supuesto que van a querer imitarlos. Si la actriz bonita y rica conoce al galán millonario y guapísimo, y después de bailar dos piezas se van a la cama, ¿cuál es el mensaje que se da? No nos sorprenda entonces el elevado número de embarazos en adolescentes con las consabidas complicaciones médicas. Y por otra parte, presentar el acto sexual como sinónimo absoluto de amor transmite un mensaje engañoso que llevará al niño, y más a la niña, a experimentar la temprana actividad sexual como forma de manifestar su cariño por otra persona.

La trivialización es un arma de alta peligrosidad, genera sociedades carentes de empatía. Y es más letal todavía, cuando no se acompaña de referentes, esto es, cuando en una sociedad sus integrantes no se documentan, de modo que carecen de elementos de juicio más allá de los que la televisión o los medios digitales marcan. La trivialización conduce a la idea de que lo único que importa es el momento presente, la satisfacción personal y los propios derechos, sin importar el daño que pueda ocasionarse a otros. Si avanzamos por este camino llegaremos, como en la novela de Saramago, a un punto donde una terrible crisis humanitaria nos lleve a rediseñar los constructos sociales para crear un concepto de comunidad nuevo y distinto, pero francamente no tiene caso esperar a que ello ocurra. Mejor nos ponemos a trabajar desde ahora con nuestros jóvenes y con los contenidos a los que acceden, partiendo de la idea de construir una sociedad justa y democrática para todos.

CUADROS URBANOS por María del Carmen Maqueo Garza



¡Qué prometedora es la aparición de una gran nube gris que se instala magnífica por entre las otras nubes –blancas de algodón—anunciando la lluvia.  
      Gozo cuando un aire comienza a mecer los penachos de los árboles, mientras que de la alta palmera caen de forma pesada las viejas hojas secas del color de la miel, que azotan sonoramente contra las baldosas, como si fueran lanzadas con furia desde las alturas.
     Vuelvo a ser niña al momento en que veo  cómo gruesas gotas van cubriendo de pecas las banquetas, avisando a la seca que su hora final ha llegado.  Luego, ya dentro de la casa, escucho el golpeteo de esas mismas gotas contra el cristal de la ventana y nace en mí una particular alegría.
     La lluvia es promesa, promesa de vida.  Anuncio de tiempos nuevos de abundancia.  Llega el agua vivificante, sanadora, con su carga de promesas.
     Se alegran los finos tallos, se alegran la milpa, y los gorriones que anuncian la venida con un trino nuevo.  Se alegran los perros pulgosos, los niños chorreados, los viejos sabios que ahora saben que todo se cumple y que nada está perdido.
     Me alegro yo, y mi canto es voz, y mi voz es palabra escrita.   La lluvia llega hasta con gusto, se sabe bienvenida,  se sueña vuelta arroyo, cascada y río, promesas de un mañana de abundancia para todos.

Mr. Bean en el funeral

Tus ojos: Poesía de Octavio Paz


Tus ojos son la patria
del relámpago y de la lágrima,
silencio que habla,
tempestades sin viento,
mar sin olas, pájaros presos,
doradas fieras adormecidas,
topacios impíos como la verdad,
otoño en un claro del bosque
en donde la luz canta en el hombro
de un árbol y son pájaros todas las hojas,
playa que la mañana
encuentra constelada de ojos,
cesta de frutos de fuego,
mentira que alimenta,
espejos de este mundo,
puertas del más allá,
pulsación tranquila del mar a mediodía,
absoluto que parpadea, páramo.

Vida con propósito

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Este mundo y la sociedad ya estaban para cuando yo nací. Nadie me preguntó si tenía alguna sugerencia para cambiar las reglas, se me señalaron y aprendí que había que seguirlas para vivir en armonía dentro de una sociedad.

Con el tiempo he aprendido a que puedo decir "no" a algunas de ellas, mientras no lastimen intereses ajenos, a sabiendas de que seré sujeta a crítica por no hacerlo, pero con plena conciencia de que no cometo acto inmoral, que intento ser congruente entre mi palabra y mis actos, reflexiva al tomar una decisión sin imitar patrones preestablecidos tan solo para lograr una falsa imagen que cumpla con el perfil de la mujer ideal que se señala en la sociedad.

"A donde fueres haz lo que vieres", dice el refrán y de acuerdo estoy en no nadar siempre contracorriente tan solo para mostrar que se es diferente, sino en no ser títere manipulable que va en sentido contrario a sus creencias y su manera de pensar, tan solo por agradar.

Buscar la autenticidad, la coherencia, en nuestra conducta. Vivir, dejar vivir, y saber servir, agradecer, respetar, tolerar y perdonar. Buscar a Dios, de la manera que cada quien sienta puede encontrarlo, y maravillarnos con la evidencia de su existir en cada amanecer, en la mirada de un ser querido, en su recuerdo amoroso, en una frase de agradecimiento, en el perdón solicitado o el concedido.

Pienso, cuando menos intento hacerlo siempre, luego existo, con mi verdad, que no es absoluta ni quizá la más cierta de las verdades, pero que he tratado de construir con honestidad.

5a de Beethoven a capella

Agradezco a mi querida Georgia tan bella sugerencia.

domingo, 25 de junio de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza


INTEGRIDAD Y VALORES
Yo soy un ciudadano, no de Atenas o de Grecia, sino del mundo. Sócrates

Ha ocupado titulares periodísticos, espacios digitales y redes sociales. No fue cualquier pleito de vecinos sino el enfrentamiento violento entre jóvenes relacionados con dos colegios particulares de renombre en la ciudad de México. Lo que inicialmente apuntaba hacia la presentación de denuncias formales ha quedado en un acuerdo de reparación de daños, y así pasará a la historia.
     Llama la atención lo ocurrido. Chicos de bachillerato o de los primeros semestres de licenciatura que se encuentran festejando una graduación, y de buenas a primeras son agredidos por un grupo que entra al recinto a atacar, mientras que sus guardaespaldas se encargan de bloquear las puertas de salida del salón. Un par de jóvenes sale muy lesionado en tanto el resto se recupera de lesiones que no ponen en riesgo la vida, y a una semana de los hechos, mediante los abogados de las respectivas familias se alcanza un acuerdo, y aquí no ha pasado nada…
     Fue un plan tribal de ataque, una venganza por parte de los agresores, fue desquitar el enojo generado por un video que los lesionaba. Un gesto de provocación, una solidaridad grupal, un importante nivel de alcoholización y luego el enfrentamiento, si pudiéramos preguntarles, con seguridad unos y otros hallarían justificada su conducta. Los valores que les inculcaron desde pequeños quedaron fuera de escena, y brotó la sangre.
     Tradicionalmente se considera que la educación en planteles particulares es superior a la que se proporciona en los públicos. No necesariamente ocurre así, pero sí hay que decir que en los particulares se enfatiza más el fomento de valores, sobre todo en aquellos sistemas educativos de filiación religiosa, como es el caso de los dos colegios involucrados en este pleito campal, fundados por los legionarios de Cristo. Los pedagogos se cansan de repetir que los valores se adquieren en casa, pero la verdad es que esto no ocurre en la medida que debiera, de manera que tener una escuela que los incluye en sus programas de enseñanza, en teoría genera alumnos más conscientes que los provenientes de planteles que no los enfatizan. Valores que buscan formar ciudadanos orientados hacia el bienestar colectivo mediante el ejercicio de la bondad y la empatía, la generosidad y la prudencia, la voluntad y el autodominio.
     ¿Qué falló entonces?... ¿O acaso los valores son de uso discrecional?...
     La diferencia entre Moral y Ética –ya lo hemos comentado en otro momento—recae en el motivo para actuar bien. En el caso de la Moral procuro actuar bien movido por elementos externos que me indican que si no lo hago, recibiré un castigo divino. Para la Ética actuar correctamente es el resultado de una convicción íntima y personal, no negociable.
     Cuando somos jóvenes, el sentido de pertenencia es una necesidad urgente de satisfacer a cualquier precio. El aislamiento amenaza de muchos modos, de manera que pertenecer a un clan y ser leal a este queda por encima de cualquier otra cosa. Por ello se actúa como la tribu marca, hay que mantenerse dentro de ella para satisfacer el sentido de pertenencia. En este caso particular un elemento que hizo lo suyo para agravar el problema fue el alcohol, en estado etílico el lóbulo frontal deja de cumplir su función de inhibición social, y la persona actúa de un modo que no haría sin estar intoxicado. Los ánimos se exaltan, la percepción se distorsiona y los apasionamientos se disparan, de modo que acudir en apoyo del amigo peleador es obligado. Además, hay que decirlo, nuestros jóvenes “millennials” han crecido en un sistema que no fomenta el autocontrol, están acostumbrados a que las cosas sucedan de forma inmediata, y de no ocurrir así sobrevienen frustración y enojo. Todo ello conformó el caldo de cultivo en el cual se cocinó la contienda.
     Los padres y las autoridades escolares han decidido imponer una sanción interna, al margen de la autoridad formal. Por el propio bien de estos jóvenes esperemos que lo ocurrido sea el punto de quiebre para un acercamiento y una revisión, tanto por parte de los padres, como de las autoridades escolares. Valorar si están siendo congruentes en sus exigencias hacia los jóvenes, en un mundo infectado de actos de doble moral. Nuestro mundo necesita seres humanos íntegros, empáticos con las necesidades de todos, capaces de generar proyectos incluyentes nacidos de una visión global. No funcionan las actitudes mezquinas de quienes a toda costa buscan poder y posición para provecho propio. Necesitamos ciudadanos que actúen desde sus más elevados ideales y no desde sus miedos. Ciudadanos generosos y empáticos por el interés superior de la humanidad, no nada más para beneficio propio o de su clan.

CUADROS URBANOS por María del Carmen Maqueo Garza

EL VIEJO DE LAS FRITURAS
Debajo de aquel desgastado sombrero, único resguardo en el calcinador mediodía, se halla un viejo de piel requemada.  Con mirarlo puedo adivinar que ha caminado a lo largo de toda su vida, ahora con esos zapatos de color indefinido que parecieran haber aprendido a no dejar caer todo el peso en sus suelas, y así evitar el contacto con el asfalto que hace funciones de comal.
     Su carrito blanco transporta en el interior una hielera de paredes de aluminio  con paletas heladas.  Las compra en “La Siberia” por $150 pesos a granel para ir revendiendo a cuentagotas, cuando los rigores del verano obligan a niños y mayores a buscar con qué hidratarse. Sobre la superficie del cubo ha acomodado en varias hileras un sinfín de bolsas de frituras anaranjadas que se bambolean con cada rodada del armatoste.
     Lo paran en una esquina, son dos hombres mayores –como él—que seguramente quieren distraer el hambre de media mañana.  El viejo de las frituras echa mano de su trapito para limpiarse las manos antes de desenganchar las bolsas para los clientes. En el momento cuando las entrega a uno y otro comprador, observo cómo a sus rostros curtidos por la edad asoma ese niño que sabe emocionarse con las cosas simples.  Piden la botella de chile –de lenguas infernales—que agitan una y otra vez sobre  aquellas frituras de harina infladas al contacto con el aceite hirviendo. Luego buscan una sombra para comenzar a saborearlas, ríen con desenfado como niños pequeños mientras sus labios y sus dedos comienzan a pintarse de un anaranjado intenso que les habrá de durar toda la mañana.

     La vida en su faceta más sencilla, entrañable y hermosa.

Los Cuentos de Cri Cri

Técnicamente tiene algunas fallas, pero posee un valor histórico increíble; tengan paciencia y no se arrepentirán.  Vean por favor quiénes son los actores de esta pequeña pieza sobre Cri Cri.  Una bella muestra de cómo para  los niños de entonces el recurso más importante y mágico era la propia imaginación.

Fragmento de Mario Benedetti



De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves, que te enseñe a mirar con otros ojos.

Entonces, encontramos a alguien con quien desprendemos, con quien soltamos, con quien nos hacemos pedazos y eso nos asusta.

Y encontramos a alguien a quien queremos de mil maneras y aprendemos de sus heridas, y acariciamos su pasado como si fuese nuestro. Al fin, nos perdemos en unas manos, y los pies no se cansan de echar raíces. Y cantamos sin parar la misma canción, y vivimos el hoy, sin miedo al mañana. Y sabemos que vendrán tormentas, y sabemos que nos visitará la incertidumbre, pero aprendemos a que el amor es así, como la vida misma; con altos y bajos, para que no se nos olvide de donde venimos y hacia donde vamos.

Entonces, te das cuenta de que de eso se trata el amor, de lecciones, de libertad, de aprender y enseñar. De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves, que te enseñe a mirar con otros ojos.

La Tregua: Mario Benedetti

Educación con valores por Carlos Kasuga

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Si de verdad el hombre anhelara la paz, creo que no sería tan difícil encontrarla. Pero ¿cómo hallar la paz en el mundo, sin iniciar con la búsqueda de nuestra paz interior? No es concebible algo así. Tal parece que nos hemos acostumbrado a violentarnos y a exigir con violencia la justicia, la misma paz.

No tenemos forma de reclamar nuestros derechos, si no es a base de insultos, de actos vandálicos incluso. Dentro de los propios hogares, en las familias, los métodos pacíficos para encontrar la armonía no son tan cotidianos como debieran. La difusión de series violentas, de juegos "infantiles" donde se mata y resulta divertido hacerlo, contribuyen en la percepción distorsionada de lo que son las relaciones humanas, nos hace parecer apetecible la agresión. Doloroso resulta ver que matar es divertido o convertir en héroes y famosos a narcotraficantes, en hacer fortunas con historias que ya de por sí vivimos y nos cuestan tantas muertes y tanta descomposición social.

Hay mucha más gente lucrando con la guerra, que dedicada a buscar cómo lograr la paz. Convivimos con esta ola de violencia, le hemos abierto las puertas de par en par, la hacemos tan cotidiana que ya poco nos asombra.
¿Será que los valores trastocados son ya un trastorno adquirido por generaciones que ahora los llevamos en los genes y los heredamos a las nuevas generaciones? ¿Será, que como en muchos otros aspectos, nos hemos convertido en imitadores de patrones de conducta irreflexivos que repetimos como autómatas, sin mayor análisis, y nos dejamos llevar por la corriente sin ver que nos está aventando a una isla de desolación y de autodestrucción? ¿Será que hablar de paz, de espiritualidad, de fe, ha pasado de moda? ¿O será que con la paz no es posible lucrar?
El ejemplo arrastra, seamos ejemplares dignos de imitar


Serenata de Schubert imágenes naturaleza

domingo, 18 de junio de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

EL NOMBRE DEL JUEGO
Los grandes delitos son algo así como la punta del iceberg que evidencia los comportamientos sociales de cada época.  Los delitos actuales  son similares a los de hace cincuenta o cien años, sin embargo tienen elementos nuevos que los vuelven diferentes y nos invitan a la reflexión ciudadana. A partir de ello estamos obligados a preguntarnos  cómo está funcionando la figura de autoridad en los procesos educativos de nuestra sociedad.
     Allá por 1946, cuando surgió en los Estados Unidos el libro “Tu hijo” del pediatra Benjamin Spock, mucha de la metodología que utilizaban los padres para educar a sus hijos en el hogar comenzó a cambiar.  Los detractores del Dr. Spock afirman que a partir de la propuesta de dicho libro, que pugnaba por evitar castigar a los hijos para que no se traumaran, sobrevino la crisis de valores que padecemos hoy en día.  En tanto los simpatizantes del galeno afirman que su método ayudó a flexibilizar las rígidas estructuras disciplinarias  hacia los hijos que prevalecían hasta entonces.  Habría que ver con  óptica antropológica qué sucedió y de qué manera repercute setenta años después.
     El libro del Dr. Spock se publicó  a finales de la Segunda Guerra Mundial, cuando sobrevino la Guerra Fría, y poco antes del inicio de la Guerra de Corea.  En dichos conflictos bélicos  Estados Unidos tuvo participación activa, lo que repercutió en el núcleo familiar. El hombre partía al frente de batalla y  desde ese momento reinaba en el hogar  la incertidumbre de si regresaría y en qué condiciones lo haría. Por su parte  la mujer tuvo que salir a trabajar fuera de casa, tanto para obtener un ingreso familiar como para apoyar en la producción de implementos bélicos, reduciendo la hasta entonces plena atención de los hijos. Mucha pero mucha culpa flotaba en el ambiente, por lo que el concepto del Dr. Spock de no infligir mayores heridas a los hijos cayó como anillo al dedo.
     Los niños de los cincuentas, jóvenes de los sesentas,  tuvieron más libertad y menores inhibiciones para expresarse, surgió el Movimiento Contracultural de finales de los años sesentas con sus campañas a favor de la paz y el amor, junto con el rock, el consumo de drogas y el uso de la píldora anticonceptiva. Además  había una nueva razón para protestar, esa razón se llamaba Viet Nam.
Quienes tenemos edad suficiente para haber conocido aquellos movimientos y medirlos frente a los actuales, vemos una gran diferencia.  Los delitos que ocurren hoy en día dan cuenta de que  la figura de autoridad es totalmente ignorada,  se actúa a partir de un egocentrismo profundo, de modo que todo lo que estorbe a los propósitos del propio yo es eliminado, así se trate de  vidas humanas.  Muy en el fondo me parece que está influyendo mucho la falsa idea de los padres  de conquistar a los hijos más que educarlos, de ponerse de su lado, de concederles una posición jerárquica que no les corresponde, y que a la larga terminará por perjudicarlos.
     Una cosa es que busquemos sentarnos a platicar con el hijo de diez o doce años, y otra muy distinta es que queramos actuar como su mejor amigo.  Una cosa es ganarnos su confianza y otra muy distinta es negociarla a costa de nuestra autoridad.  Una cosa es reconocer que en cuestiones tecnológicas nos llevan la delantera, y otra es someternos a ellos.
     No sé si como  papás tenemos miedo de perderlos, no sé si nos mueve la culpa o se nos carga la eventual soledad que llegará el día cuando ellos partan a hacer su vida, de modo que nos corresponde analizar qué elementos nos mueven a actuar de una manera que no contribuye a fijar límites.  Nuestros hijos pasarán un tiempo a nuestro lado y el resto ya  por su cuenta, haciendo su propia vida, de modo que por lógica nos corresponde educarlos desde ahora  para que aprendan a vivir bien  sin nosotros.
Ese fenómeno de la “adultescencia” bien puede tener un origen similar, adultos de treinta o cuarenta años que siguen viviendo cómodamente en la casa paterna sin intención alguna de independizarse.  Nosotros como padres buscamos cómo seguir siendo necesarios en las vidas de nuestros hijos, para así salvarnos del síndrome del nido vacío.  Nos ofrecemos a ayudar en cuestiones que ellos ya deberían resolver por cuenta propia, los cobijamos bajo nuestra ala y casi los asfixiamos.  Una forma de dependencia que parte de nuestra necesidad de sentirnos indispensables y así  no quedarnos solos, que los mantiene anclados en el hogar paterno, desperdiciando tiempo precioso que les corresponde a ellos vivir por su cuenta. 
     Revisemos cómo anda la autoridad en casa y fuera de ella.  Las transgresiones del orden no se resuelven con ley y cárcel, sino que se previenen con  inteligencia y  corazón. Educación temprana, firme y constante es el nombre del juego.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza


El padre no duda en hacerse pequeño
para estar de la estatura del hijo
y así poder mirarlo  frente a frente.
Quiere instruirlo acerca de la vida,
del orden cósmico que rige el universo.
Es el suyo un amor racional --así debe de ser--,
le habla con firmeza, lo llama a comprender,
aunque al final, cuando ve frente a sí
la pequeña figura del niño
que le mira como se mira a un héroe,
un calor le invade el pecho, su voz se quiebra.
Lo besa en la frente y lo bendice.
Se siente para toda la vida,
desde este momento y para siempre, 
el más afortunado de los hombres.

Increíble música hecha con canicas

Poesía de Enrique González Martínez


Y PIENSO QUE LA VIDA

Y pienso que la vida se me va con huida
inevitable y rápida, y me conturbo y pienso
en mis horas lejanas, y me asalta un inmenso
afán de ser e de antes y desandar la vida.
     ¡Oh los pasos sin rumbo por la senda perdida,
los anhelos inútiles, el batallar intenso!
¿Cómo flotáis ahora, blancas nubes de incienso
quemado en los altares de una deidad mentida?
     Páginas tersas, páginas de los libros, lecturas
de espejismo enfermos, de cuestiones oscuras...
¡Ay, lo que yo he leído! ¡Ay, lo que yo he soñado!
     Tristes noches de estéril medicación, quimera
que ofuscaste mi espíritu sin dejarme siquiera
mirar que iba la vida sonriendo a mi lado...
¡Ay, lo que yo he leído! ¡Ay, lo que yo he soñado!

Agradezco a Carlos su atinada sugerencia.

Las probabilidades de que tú existas

Adriana, gracias por tu sugerencia

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


A veces nos toma demasiado tiempo hacer el recuento de los daños, después de una tempestad  llega la calma, pero es cuando nos vamos haciendo conscientes de las pérdidas.
     Toma tiempo asimilar todo lo que hemos vivido en una tragedia que nos tomó por sorpresa, por lo general no se anuncia con anticipación.
     Pasó, es cierto, como tromba que se lleva a su paso trozos de nuestra vida, de nuestra alma. Nos deja heridas profundas que por mucho tiempo permanecerán tan sensibles que al menor roce, despertarán dolor.      Aprenderemos a vivir con ello, y a recurrir a la analgesia que nos da la fe, la esperanza, el amor. No hay olvido, no hay curación instantánea y quizá no haya cura definitiva para el dolor que causan las ausencias de nuestros seres queridos, pero hay estrategias para no permanecer paralizados por ello.
     Una de ellas es pensar que fue la mejor versión que el final pudo haber tenido, no buscar culpabilidades en nosotros mismos o en otros, reconocer nuestros límites como mortales, reconocer que en la medida de lo posible se hizo todo lo que estaba al alcance y que siempre estaremos a expensas de que haya errores, porque no es concebible un actuar humano que esté exento de ello. Asumir nuestras incapacidades es aceptar que no tenemos el destino propio ni ajeno totalmente en nuestras manos.
     Conservar en el mejor espacio del corazón y la memoria las vivencias felices con nuestros queridos ausentes y en uno pequeño y al que no accedamos con insistencia, ese trance que definitivamente no podremos olvidar, de dolor, de angustia, de duelo y desconsuelo. 
     Hay siempre en la vida, más que agradecer que reclamar, y el dolor de su pérdida por profundo que sea nunca debiera ser mayor que la dicha enorme de lo vivido a su lado. Quienes fueron tan amados por nosotros, no pueden, no deben convertirse en recuerdo que solo nos cause dolor. 
     Traigamos al presente lo mejor que el pasado con ellos nos dejó y no tan solo el dolor que su partida nos causó.
     Aprender a lidiar con el dolor y a no valernos de él para justificar amargura, para causar infelicidad a los demás. Que dentro de nuestra naturaleza impere la resilencia y logremos recuperarnos en mente y espíritu para seguir siendo en nuestra propia vida y en la de los que nos rodean agentes de positividad.

El conejo en la luna: Cuento huasteco

domingo, 11 de junio de 2017

Poesía de Xavier Villaurrutia

ESTANCIAS NOCTURNAS
Sonámbulo, dormido y despierto a la vez,
en silencio recorro la ciudad sumergida.
¡Y lo dudo! Y no me atrevo a preguntarme si es
el despertar de un sueño o es un sueño mi vida.
     En la noche resuena, como en un mundo hueco,
el ruido de mis pasos prolongados, distantes.
Siento miedo de que no sea sino el eco
de otros pasos ajenos, que pasaron mucho antes.
     Miedo de no ser nada más que un jirón de sueño
de alguien --¿de Dios?-- que sueña en este mundo amargo.
Miedo de que despierte ese alguien --¿Dios?--, el dueño
de un sueño cada vez más profundo y más largo.
     Estrella que te asomas, temblorosa y despierta,
tímida aparición en el cielo impasible,
tú, como yo --hace siglos--, estás helada y muerta,
mas por tu propia luz sigues siendo visible.
     ¡Seré polvo en el polvo y olvido en el olvido!
Pero alguien, en la angustia de una noche vacía,
sin saberlo él, ni yo, alguien que no ha nacido
dirá con mis palabras su nocturna agonía.

Agradezco a Carlos tan poética sugerencia.

La actitud y el cambio

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza


Amanece: La luz se vuelve forma y color.  Los pastos quietos si acaso se mecen bajo la luna llena como queso, ahora  trasnochada que se niega a ocultarse tras la juerga.
Surge el milagro único. Como cada mañana  recuerdo que la vida es un privilegio, ante el cual estoy obligada a cumplir siendo feliz.
El cielo se regodea mirándose en el espejo del agua que corre mansa por los canales de riego.
Allá abajo en el caserío la vieja barre afanosa memorias con su escoba recién estrenada.
El perro espera paciente en la parada de camión a que sus dueños partan dejando tras ellos una gran nube de polvo como cauda.
Las fachadas, unas de ladrillo y otras blancas  se pintan de salmón con el gentil pincel de la mañana.
Yo atrapo esas formas y colores en mi corazón.  Sé que por hoy tengo todo para ser feliz.

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

LA GRAN CASA
Mi amigo Rafael tuvo hace poco la oportunidad de conocer Japón,  en días pasados  nos dio  una plática donde compartió sus impresiones de viaje. De su relato lo que más me llamó la atención fue la congruencia entre valores familiares, orden, respeto y espiritualidad que existe en aquella nación de acuerdo a la religión  shintoista,  que según nos relata, es practicada por un 70% de los oriundos.
     Un pensador cuyo nombre escapa a mi memoria dijo alguna vez que sería muy ocioso vivir dentro de una sociedad que cumple con el orden, pues de este modo no habría necesidades que satisfacer para seguir vivos, sugiriendo que eran precisamente las transgresiones a la ley las que mantienen funcionando una sociedad.   En principio coincido con la idea de que la vida se nos presenta como en un cuento, con tropiezos que van marcando los nudos de la historia para salvarla de ser plana y por ende aburrida.   Sin embargo debo reconocer que en cuestión de derechos humanos, admiro una sociedad que tiene estos  por sagrados y siempre los respeta, y  en lo personal el estado ideal  es el de un grupo humano que cumple con el orden, dando lugar a seguridad y a tranquilidad entre sus integrantes.
     Como mexicanos estamos acostumbrados al desorden en muchas cuestiones, y de alguna manera hasta lo festinamos.  No concebimos la fotografía urbana sin que junto con sus personajes típicos aparezcan montones de basura, y así actuamos,  tirando papelito por aquí y por allá, y más delante, en temporada de lluvias, cuando el azolve tapona los cauces naturales, atribuimos el problema a la infraestructura urbana y no a nuestros malos hábitos.  Con relación a la honestidad difícilmente la practicamos a cabalidad, hacerlo llega a ser mal visto, quizás hasta como signo de estupidez, cuando la ocasión de sacar ventaja a través de la deshonestidad está ahí seduciéndonos, y más cuando  ocupamos un cargo público que facilita  sacar ventaja del mismo.  Ver a alguien conocido transgrediendo una regla nos resulta divertido, y de este modo nos vamos haciendo cómplices unos de  otros.
     Dice un amigo al que le gusta mucho viajar, que hacerlo es  conocernos por comparación, porque aprender de otras culturas nos permite poner lo propio en perspectiva.   En este caso, entender que hay un pueblo llamado Japón que ha atravesado circunstancias geográficas, sociopolíticas y económicas que lo llevan a ser como es, a pesar de  haber quedado en ruinas después de la Segunda Guerra Mundial, nos hace considerar que los nuestros son problemas posibles de superar, y que esa apatía cívica  se quita con una buena dosis de  conocimiento y otra más de voluntad.
     No hemos aprendido a considerar a nuestro país como nuestra gran casa y a la sociedad como la gran familia que debemos cuidar.  Tenemos la mentalidad de ensuciar para que otro limpie, descomponer para que otro arregle y sacar ventaja aunque un tercero salga perjudicado.  Cuando echamos mano de un recurso que no nos corresponde no reparamos en que el afectado tiene un rostro, una necesidad y un derecho, y si acaso  imaginamos una masa anónima   y nos justificamos con  aquello de “al fin que todos lo hacen”.

     Cuando eduquemos a nuestros niños acerca de  que eso que no es tuyo tiene dueño, y debes respetarlo.  Cuando los aleccionemos a comportarse en público, dejando de actuar como si la criatura no fuera nuestra.  Cuando a un adolescente lo instruyamos con amor que aquel daño que hace al medio ambiente  se lo hace a sí mismo.  Cuando enseñemos con el ejemplo que los derechos de las personas discapacitadas son sagrados, y a  respetar  hoy para ser respetados  mañana.    Cuando nuestros fallos –que seguirán siendo muchos—puedan atribuirse a  cualquier causa menos a la deshonestidad y  a la mentira.  Entonces estaremos en camino de lograr una sociedad autosustentable, digna y justa.  Ese día cuando actuemos convencidos de que las cosas se hacen por la vía legal, independientemente de si los resultados finales nos  puedan favorecer o no. Cuando actuemos firmes en proporcionar a nuestros hijos el espejo más limpio donde puedan mirarse con la frente en alto cada vez que  lo deseen.  Ese día estaremos dando cuenta de que habita en nosotros un espíritu grande que está dispuesto a trascender a través de su desempeño en esta vida, un ser humano que conoce  los recursos propios, con la inteligencia para utilizarlos y la sabiduría para encauzar sus actos. Un ser humano que no halle justificado actuar fuera del marco legal nunca, por ningún motivo, sabiendo que lo que finalmente nos llevamos cuando morimos es un buen nombre y nada más. Sea nuestro propósito como ciudadanos del mundo ganarnos a pulso, con las pequeñas acciones de cada día, ese buen nombre del que puedan enorgullecerse nuestros hijos.

jueves, 8 de junio de 2017

¿Qué deja un perro cuando se va? Por Daniel Krauze



En vida, mi perro pesaba siete kilos. Leí esta información hace días, en una mañana en la que saqué todos sus papeles de vacunación. Sus cenizas pesan apenas más que un manojo de plumas. Llegaron la semana pasada, en una pequeña caja de madera rosa. La moví de lado a lado y los contenidos eran tan escasos que se trasladaban de una esquina a otra: lo que queda de mi perro es tan poco que a duras penas ocupa su ataúd. Eso es lo que queda, y casi nada más: el cojín y la sábana azul sobre los que dormía, sus viejos escondites, y algunas canas que, días después de que muriera, aún flotaban por la sala, como hojas de diente de león.
 Los seres humanos se van y dejan kilos de ropa (muchos más que siete). Se van y dejan joyas, colecciones de libros, coches y, a veces, casas. Dejan cuentas de tuiter, correos electrónicos, páginas de facebook: corolarios de identidades hechizas, rastros del disfraz. Se van y dejan un trabajo, una cama, dinero en el banco. Los perros se van y aparentemente no dejan nada. Dejan, acaso, lo que nosotros les dimos: las casitas en las que dormían, las pelotas que correteaban, los huesos que mordían. Dejan las impresiones que tomamos de ellos: sus cuerpos cachorros decoran nuestros álbumes, esperan en los vericuetos de nuestros discos duros. Dejan, quizás, recuerdos, pero mientras que una sola persona interviene en la vida de decenas de individuos, la vida de un perro es prácticamente inconsecuente salvo para aquellos que compartimos techo con él.
 Mi perro llegó a mi casa dos meses después de que yo cumpliera trece años. Por lo tanto, he vivido más tiempo a su lado que sin él. Era más viejo que todas mis amistades, que casi todos mis objetos: que mi coche, mi computadora, mi teléfono y mi colección de DVD´s. Tengo recuerdos concretos suyos, muchos más de los que tengo con personas a las que conozco por casi el mismo tiempo. A pesar de que era un animalito de siete kilos, su personalidad me quedaba clara. Era un hosco irredimible, un perro de cariños muy particulares; nervioso, digno y leal. No quiso a muchas personas en su vida. Quiso a mi mamá, me quiso a mí y creo –porque se la pasaba mordiendo sus patas traseras- que quería al labrador con el que compartió un jardín por doce años. Un perro ama porque sí, y a cambio solo recibe cobijo, un plato de croquetas y agua. Te ama, quizás, porque sabe que lo escogiste, que entre todos sus hermanos lo tomaste desde adentro de una caja de cartón para llevarlo a tu casa. Por eso me senté a su lado, un día antes de que lo durmieran, y no supe qué otra cosa decirle más que gracias. Me agaché, besé la diminuta cabeza de ese anciano adolescente y le agradecí que me quisiera así a cambio de prácticamente nada. He sido mucho más atento con personas que me han querido mucho menos, así que ese gracias era, también, una disculpa por no haberlo acariciado más, por haber jugado nintendo en vez de salir al jardín a acompañarlo, por no haberlo querido a él como él me quiso a mí.
 Llegó su acta de cremación y su nombre venía mal escrito. Lo tomé con filosofía. Después de todo, ¿a quién después de mí le puede importar mi perro? Y no tendría por qué ser de otra manera: él tampoco quiso a muchos más. Ese pequeño guardián que me vendieron como schnauzer a pesar de que claramente venía de la calle, fue todo mío. Fue el final de mi infancia y toda mi adolescencia. Fue mi bienvenida de la escuela, mi adiós antes de un viaje y el ruido que me arrullaba a la hora de dormir. Se fue y me dejó todo eso: un corazón hinchado de recuerdos impolutos, sin un solo agravio, sin una sola pena. Solo para mí y para los pocos que lo quisimos. Y con eso me basta.
 Daniel Krauze
Tomado del face http://laperragorda.net/

Había una vez en el oeste de Andre Rieu

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez



Difícil procesar las pérdidas de seres queridos. Aprender a vivir sin ellos, buscar reconfortarnos con la idea de que están en paz, rescatarlos en los recuerdos, en todo aquello compartido.

Nuestras vidas sin ellos no son las mismas, hemos tenido que pasar por el dolor y por la resignación, a continuar sin ellos y a tratar de no convertir su ausencia en nuestra condena, agradecer su existencia en nuestras vidas y permitir su trascendencia en la de nosotros y nuestra descendencia.

Se nos van y nunca pareciera que fuera tiempo de que así lo hicieran, o quizá si, pero nos hacen falta, mucha falta y nos sentimos huérfanos de esos afectos que abrigaban nuestras vidas y las fortalecían. Pero el curso de la vida no nos permite quedarnos en pausa por mucho tiempo, es obligado recobrar ánimos, y desplazar el dolor para no convertirlo en lastre que nos impida continuar viviendo y viviendo en plenitud, sin menoscabo en nuestra capacidad de agradecer el día vivido, sin menosprecio de aquellos que siguen a nuestro lado, quizá lo más importante es seguirnos sintiendo necesarios y hacer saber a los demás que lo son para nosotros.

Mis amados ausentes son irreemplazables, pero mi vida sigue teniendo un por qué, y hasta el final de ella lucharé porque así sea.

La vida solo puede apreciarse, valorarse y agradecerse cuando hacemos conciencia de lo que significa la muerte.

domingo, 4 de junio de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

LAS OTRAS BALLENAS
Temporada de elecciones, como ahora para Coahuila,  momento de revisar cómo anda nuestro sistema, y de qué manera aquellos individuos que escogeremos para representarnos, habrán de cumplir con la responsabilidad que les corresponde y por la que  estarán muy pero muy bien pagados.
     Meterme en el intríngulis de la política no es lo mío, prefiero enfocarme en aquellos aspectos generales que finalmente impactan en las tribunas porque tienen que ver con el estado de cosas dentro de nuestra sociedad.  Para ejemplo van dos asuntos de los que tuve conocimiento esta semana.
     La Comisión Permanente del Congreso de la Unión enfoca ahora su atención a  casos de suicidio en adolescentes causados por el juego denominado “La Ballena Azul” del que ya hablamos en este espacio, mismo que invita a adolescentes a cumplir retos progresivamente más difíciles, dañinos para ellos, que culminan en el suicidio del jugador.   Lo que en Rusia ha sido un problema serio, en México no lo es, aunque a criterio de nuestros legisladores justificó  emitir un punto de acuerdo. De 100 muertes registradas en México, 1 es por suicidio, y de 10 casos de suicidio, 4 corresponden a jóvenes entre 15 y 29 años, y de los 2,400 suicidios en adolescentes del último año, 3 fueron por la Ballena Azul, así la proporción.
Nunca jamás podría desestimar la muerte de un solo ser humano, menos aun cuando se trata de suicidio en adolescentes, sin embargo habría que poner las cosas en perspectiva, y para ello algunos datos duros para fundamentar mi reflexión.
Según la asociación SAVE THE CHILDREN, la mitad de los adolescentes en México está en pobreza, y según el CONEVAL en un estudio del 2012 un 8.5% de menores de 18 años padece rezago educativo, un 19.7% no tiene acceso a servicios de salud, un 65.6% no cuenta con seguridad social, el 18.5% no tiene vivienda de calidad, el 24.9% no tiene servicios básicos, y un 28.2%   no cuenta con acceso a la alimentación.
     De acuerdo a la UNICEF (2009) había en México 12.8 millones de adolescentes entre 12 y 17 años, de ellos 1 de cada 3 no asiste a la escuela. El INEGI señala que 11 de cada 100 mujeres menores de 19 años ha tenido al menos un embarazo. SAVE THE CHILDREN en el 2013 indica que por cada 1000 mujeres menores de 19 años ocurren 77 embarazos, y a más baja escolaridad mayor mortalidad materna. De cada 100 muertes maternas  13.8% corresponden a menores de 19 años.
     Hay otros rubros mucho más urgentes que los tres suicidios por la Ballena Azul.  Esta semana comparte un compañero pediatra un documento expedido por un chiapaneco que se ostenta como médico y que al describir el estado de salud de una paciente de 28 años que acudió con él a la letra dice, (transcribo respetando las erratas del documento): “Se le encontró un tumor malino (sic) de 2.4 cm de diámetro y anemia de 3er grado a punto de ser leucemia acumulación de animalitos y paracitos (sic) no tiene calcio ni cartilago arteria lenta derrame viliar (sic) y supuracion de liquidos en traquia (sic), inflamacion en la ingue (sic) hernia en piloro, hígado picado, inflamación en páncreas, infección intestinal en 3er grado, quistitis (sic) en vejiga orinaria (sic), gastritis en colon (sic), en concreto, una hernia en supuración de 2.4 de diámetro (tumor).”
     Sin necesidad de ser médicos detectaremos un sinnúmero de inconsistencias en este documento escrito por quien se firma como médico, en una clara y evidente usurpación de funciones muy grave y que va contra la ley.  En pocas palabras, con su “diagnóstico” desahucia a una joven de 28 años… No quiero ni imaginar la preocupación de la paciente y de sus familiares pensando en que  va a morir.   ¿Dónde está Profesiones para revisar estos casos? ¿Dónde está la Secretaría de Salud? Escenarios como el descrito proliferan, así como los de estilistas que aplican botox o que inyectan aceite industrial para hacer lipoescultura.  Igual está la venta clandestina de medicamentos pirata en las pulgas. ¿Tienen conocimiento de ello nuestros legisladores? ¿Qué están haciendo al respecto?

     Ahora cuando vamos a elegir, conozcamos las propuestas de los candidatos, pero sobre todo su trayectoria.  Que no nos maree el canto de sirenas de las campañas, investiguemos a fondo su sensibilidad social, la honestidad y  espíritu de servicio  en su desempeño público, y apostemos por aquellos que se enfocan en las otras ballenas, hacia los graves problemas que merman  los segmentos de  población más vulnerables.   Tomemos conocimiento de  cuestiones como la malnutrición, la deficiencia de infraestructura urbana, el analfabetismo funcional, los bajos salarios, la inseguridad, los  grandes depredadores que en realidad sí ponen en riesgo significativo a nuestro amado México. Si no lo hacemos,  no se vale quejarnos luego. 

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza


Más allá de la emoción temblorosa, casi niña,
a merced del último viento
que precede al  ocaso.
Más allá de los convencionalismos que dictan
desde el susurro, el púlpito, la mesa de reunión
los modernos doctores de la ley
que buscan someter al mundo con sus juicios.
Más allá del sentido común o la lógica,
las matemáticas,  la historia misma,
está mi emoción temblorosa, hoja de otoño
prendida de tu piel, tus ojos como faro,
tu hermoso corazón cual puerto
y la luna llena,  milenaria, serena
que sabe de amores
cual cómplice y testigo.

Giorgio: Pintor y youtuber de 84 años excepcional.

Para quien le interese, hay varias lecciones de pintura de este maestro en youtube.

Instrucciones para cantar de Julio Cortázar

Empiece por romper los espejos de su casa, deje caer los brazos, mire vagamente la pared, olvídese. 

Cante una sola nota, escuche por dentro. 

Si oye (pero esto ocurrirá mucho después) algo como un paisaje sumido en el miedo, con hogueras entre las piedras, con siluetas semidesnudas en cuclillas, creo que estará bien encaminado, y lo mismo si oye un río por donde bajan barcas pintadas de amarillo y negro, si oye un sabor de pan, un tacto de dedos, una sombra de caballo.

Después compre solfeos y un frac, y por favor no cante por la nariz y deje en paz a Schumann.

VIDEO: El legado de Knut

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez



Cinco sentidos no son suficientes, no es solo oír, ver, tocar, oler y apreciar sabores lo que nos lleva a reconocer lo que es la vida y a darle su justo valor.

Aprendemos que aquello que es luz, que es música, suave al tacto, amargo, no representa lo mismo para ti o para mi. Finalmente, la interpretación de aquéllo que nos llega a través de los órganos de los sentidos, tendrá una interpretación distinta para cada quien.

Palabras que para alguien tienen gran significado para otro pueden sonar huecas, dependiendo de quién y cómo se digan. En la gama de sabores hay quien nunca encuentra el dulce, hay para quien el mundo es algodón y para otros es roca áspera que hiere y lastima a cada paso.

La percepción de cada uno es tan distinta que nos hace difícil entendernos, la vida entonces tiene más de un sentido, y no es quizá el que yo le he dado el más correcto. De nada sirve ser tan solo receptores de sensaciones si no se busca darle interpretación a cada una de ellas que nos deje encontrarle sentido a esta vida.

El sentido común, ese sentido interno que es el menos común de los sentidos, pero que nos hace identificarnos con aquellos con quienes tenemos algo en común y reconocer que hay más de una forma de interpretar las sensaciones que perciben nuestros sentidos y no necesariamente la nuestra es la más correcta.´No hay peor ciego que el que no quiere ver", pero es peor aún creer que solo existe lo que yo soy capaz de advertir. Y aunque esta vida requiere de objetividad, conciencia, y raciocinio, sigo pensando que el sexto sentido, la maravillosa intuición me aleja de la frustración y me da las respuestas que conscientemente no logro encontrar.

Mis sentidos son tan solo mecanismos para enlazarme al mundo, pero la percepción del mismo es mucho más complicado que eso. Que mi sentido común me asista para descifrar la complejidad que implica el entendimiento de mí mismo y de mis semejantes, y encontrar en los sonidos, las imágenes, las sensaciones, sabores y aromas del mundo la deliciosa condición de estar viva y ser capaz de amar con todos mis sentidos.

Amira Willighagen canta "Ave María"

domingo, 28 de mayo de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

SOLEDAD: ¿HACIA DÓNDE?
Una de las grandes constantes de las sociedades post modernas es la sensación de soledad; nos hemos convertido en numerosos grupos de población que atestamos  centros comerciales, salas de cine o restoranes, pero en medio de aquellas  aglomeraciones, a cada uno de nosotros la soledad nos acecha como ladrón, buscando hacerse presente y dominarnos.
     Una cosa es la soledad como la condición de estar solo a voluntad, que aporta muchos beneficios al espíritu, y otra muy distinta es la sensación de soledad, el percibir que no encajamos en un mundo cada vez más complejo y demandante,  que nos lleva con desesperación a tratar de establecer contacto con otros seres humanos, lo que finalmente, partiendo de esa íntima sensación de inadecuación, no  logra satisfacerse  en la medida de nuestros deseos.
      Lo anterior explica en  parte esa imagen tan común en estos tiempos, de la persona que va sola caminando, conduciendo o esperando en la fila, con la mirada fija  en la pantalla de su celular, hablando o texteando de manera ininterrumpida.   Más que una forma de  mostrarse ante otros,  parece resultado de un angustioso estado que le amenaza, y del cual busca fugarse.
     Otto Rank, discípulo de Freud, postuló lo que llamó la angustia del nacimiento, que conforme a sus hipótesis tendría importantes repercusiones en la psiqué del individuo a lo largo de toda la existencia.  El nacimiento implica el desprendimiento del útero materno y una sensación  asfixiante a lo largo del canal vaginal, hasta la salida de la cabeza al exterior. A ratos, cuando nos zambullimos en estos conceptos del desarrollo emocional, cuestionamos hasta qué punto acontecimientos ocurridos en esas etapas tan tempranas de la vida, pudieran influir en nuestra conducta como adultos. En el caso de la hipótesis de Rank, lo ocurrido al nacer busca explicar en buena parte esa sensación angustiosa de soledad que tratará de  ser contrarrestada.
     Coloquemos ahora  esa soledad como el centro de una estructura tridimensional alrededor de la cual comienzan a agregarse fenómenos que nos van ocurriendo  a lo largo de la vida. En buena medida esa resistencia a sentirse solo  durante los primeros años de existencia da lugar al apego a la figura materna y la identificación de la propia persona como niño o niña. Más delante puede condicionar relaciones de codependencia, dentro de las cuales estamos dispuestos a pagar un elevado costo emocional con tal de no estar solos.  Otras estructuras que vienen a añadirse a este núcleo original son las adicciones, el producto adictivo representa una fuente de placer, que lleva a experimentar por un rato una sensación agradable frente al mundo, al cual se deja de percibir por ese rato como amenazador. La necesidad de poseer para sentir que valemos se agrega a esta creciente estructura, y luego lo hacen otras más,  así se explican las tribus urbanas o los grupos secretos, que de alguna manera otorgan al individuo un sentido de pertenencia que lo salva de sentirse solo, aunque habitualmente hay que pagar un precio elevado.  Esto es, para pertenecer a estos grupos el individuo está obligado a llevar a cabo ritos que implican riesgo para su propia seguridad o que generan conflicto frente a sus principios éticos o morales.  Y de  igual modo se añaden otros elementos a esa estructura tridimensional que vienen a explicar parte de los fenómenos de corrupción que vive nuestro vapuleado país.  Quiero creer que al menos la mitad de los funcionarios involucrados en actos de corrupción están metidos en dicho  ilícito por un sentido de lealtad al jefe, de solidaridad hacia los compañeros, o un angustioso deseo de no quedar fuera de la jugada institucional, y que no tanto actúan así por simple codicia.
     Nuestro modo de pensamiento nos inclina a procurar soluciones rápidas a problemas de larga creación.  De un solo golpe queremos atacar la drogadicción como si fuera un problema de inseguridad, cuando en su núcleo confluyen situaciones de diversos órdenes que deben  ser resueltas del modo apropiado.   La delincuencia organizada como conducta antisocial no va a terminar colocando un policía en cada esquina, por el contrario, sin ir a la raíz del problema, la onda expansiva de la delincuencia organizada se amplía,  es precisamente lo que estamos viendo en el país, presupuestos millonarios para preparar cuerpos policíacos que posteriormente no aprueban  los controles de confianza.
     Los ciudadanos estamos obligados a lograr que la política deje de ser vista como el gran botín, con nuestro voto, con nuestras demandas ciudadanas, pero principalmente con nuestra conducta. Comencemos hoy por revisar en primera instancia si en nuestra vida la soledad es un estado que se procura para crecer o  una angustia traicionera que nos ancla.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza



REENCUENTRO
Espero la vida mientras la muerte llega
a hacerme suya.
Aspiro con todo mi ser la luz del día
en tanto comienza a carcomer mis pies
la sombra de la noche.
Así, en constante dialéctica, entre polos opuestos
mantengo el corazón prendido a la esperanza
del reencuentro.

Llegar a viejo: Reflexión de Joan Manuel Serrat


Gracias, Moisés por tan valiosa aportación.

Poesía de José Emilio Pacheco


TARDE O TEMPRANO

I
No tenemos raíces en la tierra.
No estaremos en ella para siempre:
sólo un instante breve.

También se quiebra el jade
y rompe el oro
y hasta el plumaje de quetzal se desgarra.

No tendremos la vida para siempre:
sólo un instante breve.

II
En el libro del mundo Dios escribe
con flores a los hombres
y con cantos
les da luz y tinieblas.

Después los va borrando:
guerreros, príncipes,
con tinta negra los revierte a la sombra

No somos reyes:
somos figuras en un libro de estampas.

III
Dios no fincó su hogar en parte alguna.
Solo, en el fondo de su cielo hueco,
está Dios inventando la palabra.

¿Alguien lo vio en la tierra?

Aquí se hastía,
no es amigo de nadie.

Todos llegamos al lugar del misterio.

IV
De cuatro en cuatro nos iremos muriendo
aquí sobre la tierra.

Somos como pinturas que se borran,
flores secas, plumajes apagados.

Ahora entiendo este misterio, este enigma:
el poder y la gloria no son nada:
con el jade y el oro bajaremos
al lugar de los muertos.

De lo que ven mis ojos desde el trono
no quedará ni el polvo en esta tierra.

VIDEO: De guardia pero con sueño

Coco: Gracias por compartir este video tan tierno.

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Una vida no basta para aprender el arte de las relaciones interpersonales y su buen manejo.

Años y años vividos y seguimos encontrándonos incapaces de ser tan empáticos, asertivos, objetivos, ecuánimes, de tener la sensibilidad, buen tino, sentido común, criterio, en fin la sabiduría de dirimir situaciones de conflicto, de mantener una convivencia que implique a más de uno en este mundo.

La habilidad de entender a los demás y de que seamos capaces de convencerlos de que así es, tiene tantas variantes, que en el proceso muchas veces el mensaje llega o se capta equivocadamente.

Un buen inicio es descifrarse a uno mismo; lograr ser para si mismo un espejo que muestre lo más real posible su imagen y a pesar de exponer abiertamente fallas y no tan solo los aciertos ante ese espejo aprender sintiendo en carne propia lo que significan las palabras y el como expresarlas, lo que duelen, lo hondo que puede calar una frase.

Cuando uno se sabe capaz de transmitir lo mismo amor, que rabia, de ser agente de positivismo o por lo contrario dejar en el o los demás un mensaje de desaliento. Aún teniendo sentido común, intentando manejar con responsabilidad, autenticidad y buena intención nuestras relaciones interpersonales, a pesar de haberlas ejercitado por mucho tiempo, nuestra naturaleza mortal nos hará imposible llegar a tener la excelencia en su empleo.
Son tantas las variables que intervienen en las relaciones humanas, que nuestra intención muchas veces no va acorde con los resultados obtenidos.

Sigo sorprendiéndome de mi mismo, de las reacciones de los demás, de no sentirme lo suficientemente apto a pesar de la supuesta madurez debía tener a mi edad, para no lastimar sensibilidades, para que mi mensaje llegue con la dirección que pretendo darle, para no ser víctimario ni víctima de mis propias palabras.

Solo me queda aspirar a que me sea concedido que si mis palabras fallan en su cometido, me salven tarde que temprano mis acciones.

Tico Tico en guitarra a cuatro manos.

Gracias por la sugerencia, Osvel.

domingo, 21 de mayo de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

IRA CONTENIDA
En lo personal soy poco dada a procurar imágenes de grandes tragedias.  Algunas de ellas, como las pilas de cadáveres de los campos de concentración nazis, reafirman lo terrible que fue el sometimiento de un pueblo a manos de otro, pero con  ver esas escenas dantescas una y otra vez,  no siento que aumente mi comprensión del fenómeno nazi, de modo que las evito.  Algo similar acontece con videos en tiempo real de  hechos desafortunados que ocurren en nuestro mundo; los famosos “bloopers” me parecen una forma eufemística de humillación, la utilización de una desgracia ajena para mofarse de otros seres humanos.  Algo similar me pasa cuando se publican en redes sociales imágenes de tragedias; prefiero enterarme a través de la crónica más que por el material gráfico.   Hoy me encontré  viviendo una excepción a la regla, ante una secuencia de tomas de las cámaras fijas que hay en Times Square, que dan cuenta del modo como se comporta el conductor del vehículo que arrolló a una veintena de peatones y mató a una joven mujer hace unos días. Llega a un crucero, da una brusca vuelta en U y a partir de ese momento actúa como poseído para ir a embestir a distintos grupos de transeúntes, haciendo suponer  que si no fuera porque volcó  su unidad, habría continuado haciéndolo. Ahora se sabe que se trata de un ex marino con rasgos paranoides que dentro de lo poco que ha manifestado refiere que  actuó así para que la policía lo matara y terminar de una buena vez con todo
     Sea cual fuere la verdad detrás de los hechos, me sobrecoge la furia que manifiesta ese modo arrebatado de lanzar su vehículo contra los grupos humanos.  De momento me recordó la fuerza poderosa con que una máquina de vapor deja escapar el agudo sonido de su silbato, una vez que se genera  la necesaria fricción en su interior  para alcanzar la presión requerida, que active el mecanismo sonoro.  Así me pareció el conductor de este vehículo, como activado por una fricción interna inusual que lo llevó a lanzar su columna de vapor contra todo y contra todos, de un modo irracional.
Partiendo de este supuesto, habría que preguntarnos por qué razón un individuo acumula dentro de sí tal cantidad de enojo. Yo entiendo que el mundo actual con sus grandes incongruencias es suficiente motivo para que los jóvenes se hallen enojados con nosotros, los adultos que ponemos en sus manos el estado actual de cosas.   No nos extrañe entonces que en mucho sea este mismo pensamiento el que  explica la  negativa de las nuevas generaciones a procrear hijos; se resisten a colocarlos dentro de un mundo difícil, a ratos traidor y poco gratificante.  ¿Y cómo podemos rebatirles la validez de  esos argumentos?
     Vivir en una frontera méxico-americana ofrece diversas lecturas, una  que hago con frecuencia es respecto a  los  tripulantes de vehículos con placas tejanas, que cincuenta o cien metros antes de incorporarse al puente internacional, abren las ventanas y lanzan todo tipo de basura a la vía pública.   Ante este hecho que me irrita siempre, he querido hallar  una explicación satisfactoria, me quedo con dos ideas, la primera es que como allá los multan y aquí no, aprovechan la impunidad.  La segunda, los norteamericanos de segunda o tercera generación expresan de ese modo el enojo hacia la tierra que obligó  a sus ancestros a migrar a un país, que probablemente no los trató muy bien a su llegada.  Es una ira de orden genético que aprovecha cualquier oportunidad para manifestarse.
Algo similar  halla mi mente en el caso del conductor enajenado del Times Square. ¿Qué ira tan terrible albergará en su interior, que le llevó a atacar con furia inusual a todo aquel que --por desgracia-- quedó  frente a su unidad?
     En 1995 Daniel Goleman publicó un libro acerca de lo que él  llamó “inteligencia emocional”, algo que no está por demás retomar en estos tiempos violentos.  Que un niño sepa matemáticas o sea excelente para memorizar las capitales de los países del mundo, no garantiza que se convierta en un adulto sano, feliz y productivo. La base sobre la que habrán de florecer los conocimientos y las habilidades para enfrentar los retos que  la vida presenta, es de orden emocional, y mientras los sistemas educativos no apuesten a favor de ello, estaremos lejos de generar sociedades sanas.  Es necesario que esos niños desde pequeños aprendan a resolver los problemas que se van presentando en su camino,  de manera responsable y serena, aplicando destreza en el manejo de herramientas, y confianza en ellos mismos.  Ver cada nueva situación como un proceso de crecimiento personal, de modo de evitar acumular sentimientos de frustración, que tarde o temprano provocan fenómenos de muerte.

     Profesionalización de las instituciones: Piedra angular  de las  sociedades sanas.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza

RIODOCE
(A la memoria del periodista Javier Valdez)
Rompe el plomo el cómodo silencio
de los benditos.
Disparos mortíferos sin eco,
retumban de esta nada a la siguiente.
Balas que hacen trizas los sueños de los hijos
de quienes hacen justicia
con la  verdad en ristre.
Esos disparos
buscan  hundir la verdad en un charco de sangre,
callarla para siempre.
Esa  verdad profunda, arraigada,
en que reposa tu cabeza,
cual cabecera de tu cama si vives,
zócalo de la plancha de autopsias cuando has muerto.

Ríodoce, Javier: Los doce  impactos que buscaban callarte,
han sembrado semillas de verdad
como gotas de sangre en  tierra fértil.
El corazón de piedra verde en cada mexicano
reverbera en la selva, en la montaña, en el desierto,
en la jungla de hierro y  acero,
a lo largo y ancho de la red.

No vamos a olvidarte,
blandiremos la verdad por ti, por nosotros,
por tus hijos, los nuestros, por el México que no ha de morir.
Duerme en paz al otro lado del río de tinta y sangre,
tu  propio Aqueronte --camino al Paraíso--,
que nosotros continuamos tu lucha 
mientras haya vida.