domingo, 21 de mayo de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

IRA CONTENIDA
En lo personal soy poco dada a procurar imágenes de grandes tragedias.  Algunas de ellas, como las pilas de cadáveres de los campos de concentración nazis, reafirman lo terrible que fue el sometimiento de un pueblo a manos de otro, pero con  ver esas escenas dantescas una y otra vez,  no siento que aumente mi comprensión del fenómeno nazi, de modo que las evito.  Algo similar acontece con videos en tiempo real de  hechos desafortunados que ocurren en nuestro mundo; los famosos “bloopers” me parecen una forma eufemística de humillación, la utilización de una desgracia ajena para mofarse de otros seres humanos.  Algo similar me pasa cuando se publican en redes sociales imágenes de tragedias; prefiero enterarme a través de la crónica más que por el material gráfico.   Hoy me encontré  viviendo una excepción a la regla, ante una secuencia de tomas de las cámaras fijas que hay en Times Square, que dan cuenta del modo como se comporta el conductor del vehículo que arrolló a una veintena de peatones y mató a una joven mujer hace unos días. Llega a un crucero, da una brusca vuelta en U y a partir de ese momento actúa como poseído para ir a embestir a distintos grupos de transeúntes, haciendo suponer  que si no fuera porque volcó  su unidad, habría continuado haciéndolo. Ahora se sabe que se trata de un ex marino con rasgos paranoides que dentro de lo poco que ha manifestado refiere que  actuó así para que la policía lo matara y terminar de una buena vez con todo
     Sea cual fuere la verdad detrás de los hechos, me sobrecoge la furia que manifiesta ese modo arrebatado de lanzar su vehículo contra los grupos humanos.  De momento me recordó la fuerza poderosa con que una máquina de vapor deja escapar el agudo sonido de su silbato, una vez que se genera  la necesaria fricción en su interior  para alcanzar la presión requerida, que active el mecanismo sonoro.  Así me pareció el conductor de este vehículo, como activado por una fricción interna inusual que lo llevó a lanzar su columna de vapor contra todo y contra todos, de un modo irracional.
Partiendo de este supuesto, habría que preguntarnos por qué razón un individuo acumula dentro de sí tal cantidad de enojo. Yo entiendo que el mundo actual con sus grandes incongruencias es suficiente motivo para que los jóvenes se hallen enojados con nosotros, los adultos que ponemos en sus manos el estado actual de cosas.   No nos extrañe entonces que en mucho sea este mismo pensamiento el que  explica la  negativa de las nuevas generaciones a procrear hijos; se resisten a colocarlos dentro de un mundo difícil, a ratos traidor y poco gratificante.  ¿Y cómo podemos rebatirles la validez de  esos argumentos?
     Vivir en una frontera méxico-americana ofrece diversas lecturas, una  que hago con frecuencia es respecto a  los  tripulantes de vehículos con placas tejanas, que cincuenta o cien metros antes de incorporarse al puente internacional, abren las ventanas y lanzan todo tipo de basura a la vía pública.   Ante este hecho que me irrita siempre, he querido hallar  una explicación satisfactoria, me quedo con dos ideas, la primera es que como allá los multan y aquí no, aprovechan la impunidad.  La segunda, los norteamericanos de segunda o tercera generación expresan de ese modo el enojo hacia la tierra que obligó  a sus ancestros a migrar a un país, que probablemente no los trató muy bien a su llegada.  Es una ira de orden genético que aprovecha cualquier oportunidad para manifestarse.
Algo similar  halla mi mente en el caso del conductor enajenado del Times Square. ¿Qué ira tan terrible albergará en su interior, que le llevó a atacar con furia inusual a todo aquel que --por desgracia-- quedó  frente a su unidad?
     En 1995 Daniel Goleman publicó un libro acerca de lo que él  llamó “inteligencia emocional”, algo que no está por demás retomar en estos tiempos violentos.  Que un niño sepa matemáticas o sea excelente para memorizar las capitales de los países del mundo, no garantiza que se convierta en un adulto sano, feliz y productivo. La base sobre la que habrán de florecer los conocimientos y las habilidades para enfrentar los retos que  la vida presenta, es de orden emocional, y mientras los sistemas educativos no apuesten a favor de ello, estaremos lejos de generar sociedades sanas.  Es necesario que esos niños desde pequeños aprendan a resolver los problemas que se van presentando en su camino,  de manera responsable y serena, aplicando destreza en el manejo de herramientas, y confianza en ellos mismos.  Ver cada nueva situación como un proceso de crecimiento personal, de modo de evitar acumular sentimientos de frustración, que tarde o temprano provocan fenómenos de muerte.

     Profesionalización de las instituciones: Piedra angular  de las  sociedades sanas.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza

RIODOCE
(A la memoria del periodista Javier Valdez)
Rompe el plomo el cómodo silencio
de los benditos.
Disparos mortíferos sin eco,
retumban de esta nada a la siguiente.
Balas que hacen trizas los sueños de los hijos
de quienes hacen justicia
con la  verdad en ristre.
Esos disparos
buscan  hundir la verdad en un charco de sangre,
callarla para siempre.
Esa  verdad profunda, arraigada,
en que reposa tu cabeza,
cual cabecera de tu cama si vives,
zócalo de la plancha de autopsias cuando has muerto.

Ríodoce, Javier: Los doce  impactos que buscaban callarte,
han sembrado semillas de verdad
como gotas de sangre en  tierra fértil.
El corazón de piedra verde en cada mexicano
reverbera en la selva, en la montaña, en el desierto,
en la jungla de hierro y  acero,
a lo largo y ancho de la red.

No vamos a olvidarte,
blandiremos la verdad por ti, por nosotros,
por tus hijos, los nuestros, por el México que no ha de morir.
Duerme en paz al otro lado del río de tinta y sangre,
tu  propio Aqueronte --camino al Paraíso--,
que nosotros continuamos tu lucha 
mientras haya vida.

"Ellos viven": ¿Cómo elaborar nuestro duelo?

Agradezco a mi amiga y colaboradora de este blog Eréndira, esta valiosa sugerencia.

Carta a Javier Valdez de su hijo


“¿Padre, dónde estás? Te busco en todas partes, en cada espacio, en cada objeto que palpaste, te busco en mi sueños, pero no te veo. No veo tu cara, tu cuerpo grande y ya desgastado, ya con medio siglo. Medio siglo luchaste por muchos, diste lo que tenías, entregaste lo más humano de ti a nosotros, tu hijos y a mi hermosa madre. 
Ahora, ¿quien me ilustrará, quién me regalará libros a montones, quién me abrazará como tú lo hiciste, quién me aplaudirá en mis logros, quién me brindará el amor tan cálido? Me han dejado sin tu amor, sin la mitad de mi corazón. Me robaste el corazón, te ganaste mi cariño, te di lo mejor de mi: mi amor. Te puedo sentir, en cada paso, en cada verso que leo, en cada poema que escribiste y escribí. Me quede con tu música, con tus películas, con tus libros, con tus lentes, con tus plumas sin tinta, con tus abrazos, tus besos, tus sonrisas, te conozco de la forma más profunda. 
Ahora, ahora te tengo en mis brazos, y te abrazo y te apapacho como tú lo hiciste cuando yo era un bebé. Ahora me toca a mí, ahora camino contigo, nos tomamos una cerveza, cantamos juntos. Iré a ver el amanecer más seguido, iré a observar a los patos en su temporada, iré a los lugares que frecuentabas, abrazaré a cada persona que me recuerde a ti, porque será como abrazar tu amor en otros, será como abrazarte a ti, y volver a sentirte. Eres la persona que más me ha motivado, tal vez seamos muy diferentes, pero eres el mejor ejemplo que tengo en mi vida, porque siempre hiciste lo que quisiste, lograste lo que muchos quisieron, te desvelaste, lloraste, cantaste, bailaste, sonreíste en momentos tan turbios de tu vida.      Ahora estás en paz, y es lo que yo quiero para ti. Y no dudes que les hable a mis hijos de ti, les diré lo valiente y chingón que fuiste, emularé todo mi amor en ellos, y para mí, será la forma de mantenerte vivo, de mantenerte conmigo y con todos. Ya muerto, yo te dije al oído que nunca te íbamos a olvidar, y así va a ser papá: voy a alzar tu brazo en cada progreso, voy a saludar como tú lo hacías, porque yo soy tú, cada vez que se haga justicia va a ir a nombre tuyo también. Es solo un poco de lo que te quiero decir, y que cuando vuelvas, aquí tendrás tu casa, tu silla, tu café, y todo nuestro amor de todos los que te amamos. 
NO DEJEMOS A MI PADRE SOLO, EL OCUPA LA AYUDA DE TODOS, ES TODO LO QUE LES PIDO”.
Tomada de Ríodoce digital, de Mayo 18, 2017.

¿Tienes un minuto? ¡Haz de él algo divertido!

Reconozco que gozo con las cosas simples, son como una inyección de energía pura. ¡Miren a este caballo divirtiéndose de lo lindo!

Gracias, querida Lisa por alegrarnos el día con este video.

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez



La modernidad ha ido simplificando las labores diarias en casi todos los aspectos. Me encanta saber que me tocó la época de los pañales desechables,(con todo lo que conlleva desde el punto de vista ecológico), el microondas, el celular, la computadora, en fin todo aquello que hace nos hace menos pesada la rutina diaria.

Pero hay cosas que por el contrario ya entrañan tal complejidad, que a mi parecer, complican la existencia.Por ejemplo, invitar a las amigas a tomar un café en casa, es toda una odisea. Ya no se trata tan solo de poner la cafetera el azúcar y una leche, para las que lo deseen, a lo más que llegaba la complejidad era a usar una cafetera, pero incluso yo recuerdo a mi madre, preparando un café instántaneo para sus amigas Nada del otro mundo, y en un tris tras y además económicamente uno tenía una tarde de cafecito con amigas, sin que se requiriera esfuerzo alguno, solo disponer del tiempo.
Ahora, hay que seguir buscando coincidir en los tiempos que cada una de las amigas tienen disponible, pero además hay que tener un repertorio de cafés: el descafeinado, el normal, el chai,uno de leches: entera, light, deslactosada. de almendras. Para endulzar debes tener mínimo, azúcar morena, miel de agave, splenda, stevia.

Cada quien tendrá una combinación distinta de los ingredientes para preparar su café. bebida que cada vez resulta más difícil estandarizar. Solo pensarlo ya se convierte en toda una faena, termina uno decidiendo por verse en un café donde se encuentren todas estas modalidades, o levantar un pedido a las asistentes e ir por ellos y traerlos a casa. o bien por hacerse de esa sofisticada cafetera maravillosa y las cápsulas individuales para elegir el café que se prefiera, nada económico por cierto.

¿Un cafecito?, invitación que no se puede hacer tan a la ligera.

Poesía de Claribel Alegría




Dame tu mano

“Hoy me gusta la vida mucho menos

pero siempre me gusta vivir”…

César Vallejo

Dame tu mano

amor

no dejes que me hunda

en la tristeza

Ya mi cuerpo aprendió

el dolor de tu ausencia

y a pesar de los golpes

quiere seguir viviendo.

No te alejes

amor

encuéntrame en el sueño

defiende tu memoria

mi memoria de ti

que no quiero extraviar.

Somos la voz

y el eco

el espejo

y el rostro

dame tu mano

espera

debo ajustar mi cuerpo

hasta alcanzarte.

Claribel Alegría, poeta nicaragüense,  se ha hecho acreedora esta semana al Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Agradezco a mi hermano en Letras Jack la primicia acerca de la presea obtenida por su amiga y mentora Claribel. ¡Felicidades!

domingo, 14 de mayo de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

SOLUCIONES, NO PARCHES
La SCJN ha determinado que los menores de edad de 14 años en adelante,  acusados de delitos graves recibirán prisión domiciliaria hasta por 3 meses, mientras se desahoga el proceso judicial en su contra.   Desde tiempo atrás se había considerado que estos menores, al cometer delitos graves como si fueran adultos, deberían ser tratados como tales, pero ahora se determina hacer responsable de su custodia temporal  a la misma familia de la cual surgió el delincuente.
      De acuerdo al International Institute of Strategic Studies (IISS) de Londres,  México en el 2016 ha quedado en segundo lugar mundial como país violento, superado únicamente por Siria y su cruenta guerra civil. Mientras que en el 2016 aquel país oriental el conflicto bélico sumó 50,000 muertes, México contabilizó 23,000, casi la mitad de las defunciones sirias. En nuestro caso los indicadores 2016 dan este resultado debido a la violencia que se vive en las calles.  El gobierno federal ha desacreditado por completo dicha información argumentando irregularidades en la forma de medición, restando seriedad a la fuente investigadora, y señalando que la situación no es tan grave,  aun cuando durante el 2016 esas 23,000 muertes violentas hayan ocurrido en 22 de los 32 estados que conforman nuestro país, y que la tasa de homicidios haya superado  las de Afganistán y Somalia. 
     Conocemos que el gobierno federal se refiere a todo choque armado como “enfrentamiento entre cárteles rivales”, aunque  hay evidencia de que muchos casos son ataques en contra de población civil inocente, ya sea por parte de sicarios o de fuerzas armadas.  En México tenemos los aparatos burocráticos más caros del mundo, y en buena medida los menos eficaces, puesto que, además de que muchas instituciones no funcionan en cumplir aquello para lo cual fueron creadas, termina siendo la propia ciudadanía, que en principio debía recibir el beneficio de instituciones fuertes y sanas,  la que en ocasiones asume el papel que estas no cumplen, con los consabidos riesgos.
     En el curso de la semana fue acribillada en el interior de su domicilio en San Fernando Tamaulipas Miriam Elizabeth Rodríguez, madre de Karen, una menor desaparecida en el 2012. Ante la ineficacia de las autoridades  la madre buscó a su hija, vivió el dolor de encontrar  sus restos  en una fosa clandestina en el 2015,  y ubicó a los delincuentes a los que finalmente presentó a la autoridad.  Hace un par de semanas estos homicidas escaparon de prisión, y ahora  ella está muerta. En su momento  solicitó protección por parte de las autoridades estatales, pero su petición nunca fue atendida. En este mismo estado de Tamaulipas, hasta hace poco el gobierno estatal mantenía un total de 8 custodios para Tomás Yarrington, ex gobernador prófugo de la justicia, pero en cambio para una activista que estaba siendo amenazada no hubo protección,  una más de de esas paradojas dolorosísimas en nuestro país.  El gobernador Cabeza de Vaca  expresa que no descansará hasta localizar a los responsables de este crimen. ¿Ya para qué, si Miriam no fue atendida en su momento, y ahora  está muerta?...
     La SCJN dispuso este martes que  los menores de edad que enfrenten cargos por delitos graves como narcotráfico, secuestro o violación reciban el beneficio de la prisión preventiva domiciliaria durante 3 meses para que sigan su proceso fuera de prisión, mientras se determina su situación legal.   Yo me pregunto de qué va a servir que a un chico en estas condiciones se le dicte prisión domiciliaria, si de antemano sabemos que no la cumplirá.  En lo personal lo veo como una forma cómoda de liberar del problema a las autoridades judiciales.
     Las familias disfuncionales que generan menores delincuentes no están en condiciones de actuar como guardianes de los mismos.  Las condiciones de la dinámica familiar  dieron lugar a un menor que no reconoce orden ni límites, además de que la familia suele, si no   apoyar, sí  ocultar o justificar las conductas antisociales de los menores.  ¿Cómo vamos a esperar que una familia que así se maneja vaya a asumir funciones de guardián? ¿No será una forma de eludir responsabilidades por parte del poder judicial?  Si el menor actúa como mayor de edad al momento de cometer el delito, ¿no debe –por lógica--  ser tratado como tal? O bien, ¿no  irá a ocurrir  que en dicha prisión domiciliaria las conductas delictivas, lejos de ser contenidas,  se acrecienten?
     Aparte de la corrupción que tanto ha afectado a nuestro país, las instituciones requieren de profesionalización y seriedad en su funcionamiento.     En México el problema de la inseguridad tiene que verse como lo que es, un problema social de origen que requiere soluciones científicas, no  parches que se botan a poco de haberse colocado.

CUADROS URBANOS por María del Carmen Maqueo

GEORGE
Es un viejo metido en un cuerpo joven, tendrá poco más de treinta. Carga su propia historia en tres grandes sacos. Cuentan que es veterano de guerra.
     Pueden más sus propios miedos que el calor primaveral. Protege su cabeza con un gorro de pana afelpado bajo el cual  dos grandes ojos como capulines enfrentan a ese mundo de su imaginación.
     Llega cada mañana al negocio de comida rápida por un  refresco de soda. Actúa como si para merecerse aquel trago  hubiera de emprender todo un ritual que inicia en el exterior del lugar.  Deposita dos de sus grandes bolsas perfectamente acomodadas y entra cargando la tercera,  que coloca en el interior del local junto a la puerta.
     Antes de aproximarse a la barra por un vaso desechable lleva a cabo una serie de  inclinaciones de cabeza a los cuatro puntos cardinales.  Lo mismo hace ya para salir,  antes de depositar el vaso utilizado en el contenedor de basura.
     Los parroquianos no se sorprenden, tal vez familiarizados con  sus visitas cotidianas. Avanza hacia adelante despegando del suelo un pie y luego el otro, como quien subiera una escalera.  Su marcha es más notable pues calza un par de tenis nuevos de color llamativo, lo que contrasta con el resto de su indumentaria.
     No fija la mirada más que en su vaso. Se sienta en la misma mesa cada día --según me refieren quienes lo conocen--, lo hace por un par de minutos mientras se refresca.  Luego sale del local, acomoda sus grandes sacos a los hombros y reanuda su marcha esquivando los vehículos que se precipitan hacia las grandes tiendas cualquier sábado por la mañana. La paridad del peso frente al dólar no hace mella en los compradores.
     Nadie me dijo su nombre, pero sé que debe de llamarse George. Va con la espada y el estandarte de su imaginación buscando dragones para aniquilarlos como deber sagrado, tal cual hizo aquel legendario soldado de Medio Oriente. Sé que llegará a santo como el de Capadocia... veo cómo va labrando su santidad a cada paso.

Mr. Bean va a la iglesia

Poesía de Margarita Michelena



A MI HIJO SIN VIDA

A veces, en la noche,
debajo de mis párpados
que se tienden igual que un muro sobre mí,
grandes y espesos,
y que me separan radicalmente del mundo,
sueño que tengo un hijo.
     Un niño que no ríe.
Extranjero en la tierra.
Serio y leve.
Hecho de una materia que es transición perfecta
Entre la viva carne y entre el agua que huye.
     Cuando nace, igual que desprendido del propio corazón,
cuando lo veo
con sus manos inhábiles al juego,
con sus ojos, que surgen fabricados
de un elemento fantasmal, y se acoge a mis brazos
como bajo la sombra de un árbol grave,
y oigo su voz, ausente,
diciéndome que no es vivo ni muerto,
pero que es,
me duele intensamente,
mucho más que si fuera el hijo de mi carne.
     Y entonces ejercito en él,
que es blando y débil
y extraño a lo terrestre,
la infinita, la amarga,
la escondida manera que yo tengo de amar.

Gracias a Carlos por su excelente sugerencia.



Los nidos más asombrosos del mundo

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Vivir se va convirtiendo en una cadena de metas por alcanzar. Siempre estamos enfocados en lograr algo, de mayor o menor importancia o trascendencia, nuestra vida se basa en gran parte en la consecución de objetivos. El logro de éstos, debiera convertirse en esa sensación de bienestar y realización, de satisfacción plena.

Digo debiera porque no siempre es así. Ser feliz es sentimiento subjetivo y relativo, depende de la propia percepción y por ende no se puede estandarizar lo que lo provoca, ni esperar la misma reacción de dos seres humanos ante la misma situación.

Hay quien con muy poco puede sentirse feliz, al grado de parecernos que no es normal que lo sea, o hacernos pensar que es solo apariencia, otros en cambio nos desconciertan, porque poseen --a nuestro parecer-- todo lo que pudiéramos ambicionar y sin embargo no es suficiente para ellos.

Y es que a veces la felicidad no estriba en tenerlo todo, sino en lograr alcanzar esas metas que nos trazamos y ver coronado así nuestro esfuerzo. En aprender a ver en la sencillez del diario acontecer el milagro que esconde cada amanecer.

Cada quien es feliz a su modo, lo importante es encontrar un modo de ser feliz. Aprisionar los pedacitos de felicidad que nos reparte la vida,tener ahorros en el alma de ellos, no malgastarla o pasarla desapercibida en espera de recibir más, quizá nunca nos llegue en abundancia o quizá sea que ambicionamos demasiado.

Siendo la felicidad un estado emocional, y las emociones totalmente dependientes de nuestra percepción, imposible ha sido dar una descripción única de su significado. Subjetiva, intangible, relativa, la felicidad es quizá la sensación de equilibrio, de armonía, de paz interior más anhelada.

Con demasiadas cosas en contra para mantenerla, para no dejarla escapar ante la frustración, el fracaso, las pérdidas que nos impone la vida, hemos de ser entonces cautos en saberla apreciar cuando nos llega,en tratar de prolongar nuestro encuentro con ella y en no tener expectativas irrealizables que finalmente son utopía, la felicidad es viajera frecuente y nuestra huésped temporal.

Lo que nos queda, es mantenerla viva en nuestros corazones con actitud positiva y de esperanza, para que no sea tan solo alegría fugaz.Ser felices no nos es negado a nadie, ni hay medida de logros para serlo.

Cuando te sientas feliz, contagia, reparte, que nada acrecienta más ese sentimiento que el compartirlo con los demás.

"Celeste" Música de Leo Rojas

domingo, 7 de mayo de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

DE CARA AL SOL

Los edificios abandonados me provocan tristeza, y más todavía cuando ocurre que los conocí durante su vida activa, lo que marca un terrible contraste con la soledad que ahora los habita. Resulta similar a la muerte humana, frente a un cuerpo sin vida, por más que lo embellezcan, ya no está ese soplo divino que hasta poco tiempo antes le confirió la esencia con la cual conocí y habré de recordar al espíritu que lo habitó. 

En esta frontera coahuilense durante décadas existió una frutería llamada “El Nacimiento”, negocio familiar en el que tres generaciones se encargaron de abastecer a colonias del centro de la ciudad productos de primera necesidad. Su forma de manejarla fue tan acertada, que se convirtió en un referente a ambos lados de la frontera, y muchos adultos de la actualidad la conocieron por primera vez siendo niños de brazos. Recuerdo cómo mi hijo, ahora de 26 años, de pequeñito me pedía ser él quien se bajara a la frutería para saludar a Quica, hija de los fundadores y entusiasta amiga de grandes y chicos.

“El Nacimiento” se integró al imaginario local como lo han hecho en su momento panaderías, escuelas o templos, que llegan a ser algo que suponemos que ahí va a estar siempre. Días atrás quise llegar por un aguacate, y cuál sería mi sorpresa que la frutería estaba cerrada, y 24 horas después aquel espacio había desaparecido por completo. En una mañana desmontaron sus paredes de madera y lo único que quedó fue el piso de cemento y encima de él una multitud de memorias las cuales seguirán ocupando ese espacio, que si bien ya no existe en el plano físico, en nuestra mente siempre estará presente.

Me resisto a dejar ir así nada más aquello que fue parte de mi vida, como es el caso de la frutería. Yo sé que mi duelo es mayor de lo que sería en otras circunstancias, porque lo elaboro bajo el cariz de la muerte de mi mejor amigo quien partió hace pocas semanas, por lo que todas las pérdidas que se presentan ahora van impregnadas por mi gran pérdida personal. Yo sé que la vida sigue y que no podemos detener su marcha, y más porque sabemos que ese ser amado que cambió de dimensión lo que menos hubiera querido es que nos quedáramos anclados a nuestro dolor, así que hay que seguir adelante.

Cuando caminamos de cara al sol, nuestra sombra queda detrás y nos sigue. Si pretendemos caminar en sentido contrario --de espaldas al sol--, observaremos que nuestra propia sombra nos precede, de modo que nuestra marcha se adentra en ella a cada paso. Esto es, independientemente del tamaño de nuestro dolor, necesitamos caminar de frente al sol, rumbo a la fuente de luz y de energía, y no en sentido opuesto. Nuestro pasado clama por atención, pero las cosas no funcionarán si permitimos que nos atrape; cada ser vivo tiene su tiempo, y ese tiempo es perfecto, de modo que el ser que muere parte atendiendo a su propio reloj vital, porque era su hora, por más que quienes nos quedamos acá no logremos alcanzar a entenderlo.

De frente al sol, poniendo todo el entusiasmo en la marcha, convencidos de que los lentes que cada cual elige para ver la vida son los que finalmente determinan de qué color la registramos. Tenemos desde el tono de continua desgracia de aquellos para quienes absolutamente todo es negativo, hasta el extremo opuesto, seres humanos que viven en condiciones de extrema carencia, pero hallan siempre el modo de sentirse felices con lo que la existencia les presenta.

De cara al sol, dispuestos al cambio, entendiendo que el pasado no nos pertenece, y que no podemos invertir en él los recursos del presente. 

De frente a la luz, para permitir que esta inunde y transparente todas nuestras acciones. Quien obra bien y no tiene nada que ocultar, avanza con presteza.

Quiero guardar en mi corazón esos recuerdos hermosos del pasado, y entender que mi vida ha sido privilegiada al haberlos vivido. Doy gracias al cielo por concederme la oportunidad de hallar personas maravillosas en el camino, y refrendo mi compromiso de seguir el ejemplo que me han ido dejando.

De cara al sol, poniendo la mayor voluntad en acrecentar el entusiasmo, apostando todo a creer que cada quien decide qué tan feliz quiere ser y cuánto trabaja por lograrlo… 

Y así de esta manera, cumplido el tiempo, morir en paz una tarde cualquiera, partir en silencio, de puntillas, como mi mejor amigo, como la frutería, dejando detrás una estela de recuerdos inspiradores para quienes siguen con vida. Un testimonio que invite a creer que cada quien tiene la capacidad de pintar su propio escenario, escribir su historia personal y alimentar su íntima esperanza, de modo de vivir una vida buena que finalmente conduzca al anhelado reencuentro, ese reencuentro feliz que no habrá de caducar con el tiempo.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza

Sesión deltaller con Rebecca Bowman, FILA17.

CAMBIO DE PIEL
Tallerear, partir de una verdad:
En su origen los textos son imperfectos,
Para pulirse han de pasar
por el tamiz de otros lectores,
exponerse desnudos
a los cuatro vientos, a la lluvia,
al golpe del rayo,
convencidos --sus autores--
de la razón última
para hacer algo así
a los hijos de sus entrañas.
No es un acto de humildad,
más bien de entendimiento.
Lejos de encerrarse el autor
con sus palabras
sellando los oídos a la crítica,
es tener el tino
de lanzarlas  a la tierra
deseoso de verlas germinar.
Es cambiarles
la quebradiza piel opaca
por una nueva y brillante,
indumentaria
con la que puedan salir al mundo
para ser entendidas.

Mi agradecimiento a Rebecca Bowman por la maravillosa oportunidad de tomar taller con ella. Gracias a Gerardo Segura por su permanente labor de encauzamiento.

Luthiers: Lección de Dicción

Poesía de Rebeca Bowann

these women behind me
these blessed wombs
this age old thread
of sacrifice and childbearing
of a moon long dimmed
rattle inside my head, their wooden
figures knock together
the incessant clatter of the past

estas mujeres detrás de mí
estos vientres benditos
este hilo milenario
de sacrificio y maternidad
de una luna atenuada desde hace mucho tiempo
repiquetean en mi cuerpo
sus figuras rígidas
se golpean entre sí
el estrépito incesante del pasado.

De su libro bilingüe: "Ink Reactions". Imagen tomada de Internet

Cuentos en náhuatl: Cuando muere la lengua


CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Una y mil veces nos dicen y nos repetimos a nosotros mismos que la vida es corta, que hay que disfrutarla. El mismo número de veces hacemos lo contrario. Ya hicimos de lamentarnos, un deporte favorito.

Todo está mal, el mundo está en crisis, la corrupción, la violencia, la descomposición social, las drogas, la impunidad ¡este mundo es un caos!

Y si nos hubiera tocado vivir en otras épocas, ¿cual les gustaría?, ¿encontrarían alguna donde el mundo hubiera sido tan solo paz, en el que todos fueran felices, ese en el que de verdad todos fuéramos hermanos, en el que privara el respeto, la solidaridad y nadie luchara por el poder, ni explotara al prójimo para enriquecerse?


Ese mundo, en el que la humanidad aprende a convivir pacíficamente y compartir. ¿En que época les gustaría vivir? No hay una sola, en donde las diferencias sociales, religiosas, raciales, no hayan sido causantes del dolor de una gran parte de los habitantes de este mundo que quedó a merced de unos cuantos cuya ambición de poder y de riqueza ha ido minando su grandeza.

Los seres humanos poco hemos cambiado en esencia y no hay más que echar una mirada al pasado, para ver que los males modernos son los mismos, a pesar del avance científico, y tecnológico, poco hemos logrado en el terreno espiritual.

Nos quejamos, alardeamos con mensajes de inconformidad que finalmente no logran más que hacer patente el descontento, pero no cambian nada.

Nuestra estéril lucha es tan solo de palabra, de crítica a veces grotesca que solo traduce nuestra impotencia, pero poco hacemos por una transformación real.

Quien es buen juez por su casa empieza, y criticar al prójimo sin corregirnos primero a nosotros mismos, no ha funcionado, ni funcionará nunca.

Cansada de ver ideales que mueren en cuanto el poder se apodera de la mente y alma de quien los defendía.

Congruencia, coherencia, autenticidad en el pensar, el decir y el actuar, líderes con valores, de ellos necesitamos decenas, para poder combatir desde dentro del alma al ser humano. Este mal viene en nuestras raíces, cambiarlo necesita un contagio masivo de humanismo.

"O sole mio" con Amira Wilighagen y Patrizio Buanne

domingo, 30 de abril de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

COINCIDIR
Siempre es bueno que aparezcan  elementos que nos hagan recordar que nuestra existencia está sujeta al tiempo, y que las oportunidades que ahora dejamos pasar, nunca volverán a presentarse de igual manera.  En ocasiones es la muerte de un ser querido o una enfermedad  que hace acto de presencia en nuestra vida, o tal vez ese instante cuando comprendemos que hemos dejado pasar de un modo lamentable la oportunidad de llevar  a cabo un proyecto largamente acariciado.   El riguroso paso del tiempo ayuda a ubicarnos en el contexto cósmico; su avance es hasta ahora lo único que el ser humano no ha logrado someter. Y así como en estas vivencias dolorosas asimilamos nuestra finitud, de igual manera surgen a lo largo del camino momentos maravillosos cuando nos congratulamos por vivir una experiencia enriquecedora a partir de la cual nos sentimos  bendecidos.

Asistir a un congreso nacional de tu especialidad  ofrece la posibilidad de enterarte de las novedades en el quehacer profesional, y conocer de primera mano a grandes personajes que han escrito parte de la historia del mundo.  Además de la actualización en cuanto a conocimientos,  se viven momentos de feliz reencuentro con amigos de las distintas etapas de la propia formación profesional, y se aprovecha la ocasión para saber  cómo se hallan aquellos que esta vez no asistieron.

Con el  entusiasmo que estas convivencias entre amigos proporcionan, vino a mi mente la hermosa canción de Fernando Delgadillo intitulada “Coincidir” que en lo personal me resulta muy inspiradora.  De  manera poética  nos hace ver lo afortunados que somos de coincidir en tiempo y geografía con extraordinarios seres humanos que hacen de la propia vida algo hermoso.   Hallarte entre amigos entre los cuales sientes que puedes ser tú mismo con libertad y confianza es una sensación que pocas veces se experimenta a profundidad.  Deponer los escudos tras los cuales nuestros propios miedos nos llevan a parapetarnos, para expresarnos como en realidad somos, sabiéndonos aceptados tal y como somos, provoca un bienestar a  todas luces sanador.  Somos seres vivos con funciones que nos mantienen activos sobre el planeta como al resto de las criaturas, pero a diferencia de ellos, nosotros tenemos la maravillosa oportunidad de comprender el sentido del tiempo, y a partir de ello trazarnos un proyecto de vida para escribir nuestra propia historia personal,  para que el día cuando dejemos la existencia lo hagamos tranquilos, dispuestos a proseguir nuestro andar espiritual en otra dimensión.
Aquí me permito transcribir la letra de esta hermosa canción a partir de la cual me permitiré hacer unas reflexiones finales acerca de este vivificante encuentro entre hermanos.

“Soy vecino de este mundo por un rato, y hoy coincide que también tú estás aquí.  Coincidencias tan extrañas de la vida.  Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio, y coincidir.”

“Si navego con la mente en los espacios, o si quiero a mis ancestros retornar.  Agobiado me detengo y lo imagino.  Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio, y coincidir.”

“Si en la noche me entretengo en las estrellas, y capturo la que empieza a florecer.  La sostengo entre las manos, mas me alarma.  Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir.”

“Si la vida se sostiene por instantes, y un instante es el momento de existir.  Si tu vida es otro instante, no comprendo, tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir.”

¿Por qué nacimos en este tiempo y no en otro? ¿Por qué en esta exacta latitud? Los ateos dirán que por casualidad o por carga genética; yo pienso que es como parte de un plan divino que busca que cada uno de nosotros esté en condiciones de explotar al máximo su potencial personal.
Andar el camino por cuenta propia nos asegura que nuestros pasos nos lleven justo por el derrotero que nos tracemos, sin embargo hacerlo de manera solitaria cansa el alma.  Más vale ir andando en compañía de otros, y aunque nuestro plan no se cumpla exactamente como lo teníamos previsto, la caminata será más enriquecedora.

Es buen momento para comenzar a contar a nuestros seres queridos como bendiciones que el cielo nos regala.  Ellos ayudan a conformar la casa dentro de la cual podemos reposar para solaz en tiempos benévolos, o buscando resguardo en la tormenta.
El tiempo con su implacable paso nos recuerda que los sueños expiran si no los mantenemos firmes como elevada cometa que el viento permite sostener en lo más alto.

Es más dulce el sabor de un pedazo de pan compartido que el de la hogaza que, por no compartir,  tragamos con  desesperación y  casi nos ahoga.
Gracias, queridos amigos del grupo Ciberpeds por coincidir conmigo en este tramo del camino.   Sigamos adelante haciéndonos compañía  como hermanos rumbo al gran puerto.


Grupo Ciberpeds, reunión de amigos 2017, Guadalajara, Jal.. Crédito  Juan Pedro Sánchez Campodónico

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza









Pido al cielo  que conforme pasen los años  aprenda  yo a vivir la vida con la frescura de un niño pequeño.




Que los gorjeos de las calandrias en cada amanecer me inyecten alegría para toda la jornada.
Y que los hechos más sencillos como la lluvia, una menuda florecilla que crece entre dos baldosas, o la  presencia de un perro simpático y travieso cruzando mi camino, sean motivos suficientes para alegrarme.




Quiero ser más simple y menos complicada. Más conforme con el hoy y menos obcecada con el ayer. Dejar de lado los viejos resquemores que --como piedra en el zapato-- entorpecen mi marcha.


...Ser más positiva en mis apreciaciones, de forma que al caer la noche el balance de la jornada tenga siempre saldo a favor.




Pido a la vida que me permita abrir grandes los ojos para entender cuan privilegiada soy de poder mirar los colores y las formas, y así armar mi propia historia personal de cada día, echando a volar la imaginación con la amplia  libertad de una golondrina.




Quiero explotar al máximo la  creatividad  para expresarme de formas auténticas y divertidas, hasta contagiar a otros con mi forma de ver la vida.




Anhelo que  mi corazón atesore, como abalorios, los pequeños gestos de cariño que mis seres queridos me regalan cada día, para sentir el gozo de tantas bendiciones.




Y así al final del camino, cuando el tiempo de Dios se cumpla en mí, pueda yo  partir satisfecha de haber vivido una existencia plena, como la persona más feliz sobre la tierra.



Les Luthiers: La importancia de saber idiomas


Poema de Gabriela Mistral







ME TUVISTE
Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es la ronda de astros
quien te va meciendo.

Gozaste la luz
y fuiste feliz.
Todo bien tuviste
al tenerme a mí.

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es la Tierra amante
quien te va meciendo.

Miraste la ardiente
rosa carmesí.
Estrechaste al mundo:
me estrechaste a mí.

Duérmete, mi niño,
duérmete sonriendo,
que es Dios en la sombra
el que va meciendo.

Qué es un Niño: Audiopoema de Enrique Rambal


CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez





Estar totalmente satisfechos con la vida implica reconocer en ella lo que depende de nuestro esfuerzo y voluntad para lograr que sea posible, reconocer límites en nuestras aspiraciones y sueños, aceptar
que una buena parte de lo que nos sucede no está a nuestro alcance cambiarlo, por más voluntad, y esfuerzo que hagamos por cambiarlas.



...Adaptarnos a nuestras circunstancias, agradecer lo que poseemos, tener ambición de progreso que implique crecimiento personal y no solo mejorar nuestra economía.



No todo aquello de lo que carecemos nos hace realmente falta, a veces es anhelo que una vez alcanzado ni siquiera disfrutamos.



Darle valor a la rutina, a nuestro quehacer diario y no esperar tan solo que la vida sean fines de semana. La vida es esto que está ocurriendo hoy, a cada minuto te está sucediendo algo que puede ser tu mejor momento, y quizá ni siquiera sepas apreciarlo por estar obsesionada por lo que ni siquiera puedes hacer que suceda.


Vive plenamente tu día, aspira el aroma de un nuevo amanecer, déjate abrazar por la luna y encuentra en sus brazos la luz que ilumine tu pesimismo, para librarte de él, para no perderte del paisaje por cerrar los ojos para imaginar otra realidad ajena a la tuya y que no llegará tan solo por desearla.



Vive plenamente mientras tu mente, tu corazón y tu cuerpo puedan estar en completa armonía.





Siente, vibra al compás que te toquen, no todo lo que anhelas te repito, te haría más feliz de lo que ahora puedes ser, si logras ver con el alma toda la fortuna que posees.





No hay nada peor que no congraciarse con la propia vida, hasta de la soledad hay que saber hacer un aliado para que no pese demasiado.




Quien haya sembrado afectos, nunca padecerá hambre que no pueda ser satisfecha por una caricia, por una palabra, por un abrazo que nos llegue al alma.

Astor Piazzola interpretado por The Joyous String Quartet


domingo, 23 de abril de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

UN LIBRO Y UNA ROSA
Fue un 23 de abril pero de 1926 cuando se celebró por vez primera el Día del Libro. Ocurrió en la provincia de Cataluña, en el Viejo Continente,  para conmemorar el aniversario luctuoso de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega, que murieron en un día como hoy. Para 1930 la celebración se  había difundido por buena parte de la hoy Unión Europea, y más delante fue tomada por la UNESCO como celebración mundial, quedando inscrita en su calendario de conmemoraciones a partir de 1995 bajo el título de “Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor”.
     “Dadme un punto de apoyo y moveré al mundo”, expresión atribuida a Arquímedes y que en estos momentos bien podemos utilizar para exaltar al  libro como  punto de apoyo fundamental para el mundo.  Mediante las tecnologías de la información y comunicación (TIC) estamos saturados de datos, pero a la vez mal informados. Son demasiados contenidos  sobre tantos temas, que no podemos procesar en una sentada, y para cuando lo hacemos ya hay otro cúmulo de  datos pendientes de revisión.  Por ello y por la forma en que nuestro cerebro aborda la información en la red, es que  no nos detenemos mayormente a discriminar el origen o el sesgo de las publicaciones que llegan a nuestras pantallas.  Damos por hecho supuestas realidades por el simple hecho de que se hallan en la red, situación que contribuye a ahondar nuestro desconocimiento y a incrementar nuestras ya extensas angustias vitales.
     Los sistemas de televisión se encargan en buena medida de mantener al gran público sometido por la vía de los programas bobos y las noticias que se presentan totalmente digeridas y a modo, apagando la capacidad de analizar, cuestionar y decidir por cuenta propia.  No  proporcionan elementos de juicio para entender de entrada si lo que se nos presenta es así o totalmente distinto, pero la miopía del acostumbramiento mediático no permite que lo descubramos.
     En el curso de esta semana llegué a hacer un trámite en un edificio que cuenta con grandes ventanales. Observé un gorrioncito dándose una y otra vez contra los cristales, y por desgracia mis intentos por orientarlo hacia la puerta de salida para que obtuviera su libertad no funcionaron, por más que lo intenté.  Ojalá que finalmente haya encontrado –casi por accidente—la salida, pues su condicionamiento lo mantenía esforzándose en  conseguirlo a través de los ventanales.  De ese mismo modo llegan a engañarnos los medios, y quizá para cuando lo descubramos estemos ya muy golpeados, como estaba esta avecilla.  Desde nuestra zona de confort no le vemos sentido a explorar otras opciones, ahí está el ventanal con su manantial de luz, y por ahí tiene que ser la salida.
     Entre 1926 y 1930, cuando comenzó a difundirse en Europa la fiesta del libro, se desarrolló el hábito de regalar un libro y una rosa justo en esa fecha.  ¡Cuánto bien nos haría retomar esa costumbre en nuestro apabullado mundo! Así nada más porque sí, no habiendo otra razón para hacerlo, compartir hoy  un libro y una rosa. Un libro que nos salve de los grandes males como la depresión y la mortífera indiferencia, que nos invite a charlar con personajes sabios de otros tiempos, de otras latitudes, a conocer nuevas propuestas para resolver los problemas comunes a todos, escritores amigos cautivadores que nos inviten a través de sus palabras a emprender un viaje para conocer o bien para ver con otros ojos aquello que nosotros visualizamos de manera unilateral.   Sumergirnos en las líneas de un buen libro hasta volvernos cómplices de las aventuras o de los amores del personaje de nuestra elección, a tal grado de  adivinar con cierto gozo pueril cuál será el siguiente paso que va a dar dentro de la historia.
     Los libros de auto-ayuda en lo personal no me satisfacen.  Los encuentro como los recetarios de cocina que te indican cómo elaborar un platillo paso a paso, apagando tu potencial creatividad.  En lo personal prefiero los libros que me permiten emprender una lectura muy personal entre líneas, una mirada lateral a aquello que el autor tal vez quiso decir, o tal vez no, porque nos concede total libertad de interpretación, convirtiendo su propia obra en mil obras, a través de la mirada de mil lectores.
     Todos estamos necesitados de luz y de afecto.  Somos como el gorrioncillo que insiste en golpearse una y otra vez contra el cristal,  movido por la fantasía de su percepción, algo que llega a costarle la vida.  Por otro lado necesitamos demostrarnos unos a otros afecto, no solamente suponer que el otro sabe cuánto lo aprecio, sino patentizarlo de maneras tangibles, y ¿por qué no?, puede ser a través de un obsequio.
     Hay ciertos momentos cuando nos percatamos de que nada es para siempre. Sea pues, el tiempo nuestro mejor aliado en la vida, pero por hoy un libro y una rosa.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza

Somos como la marea que viene y va, la que a ratos crece y otros más  se desliza suave sobre la arena, cual si queriendo no ser notada.

Así somos con nuestras expectativas y nuestros sueños, queriendo alcanzar un punto en la playa que a veces queda suspendido cual mera  ilusión.

Entre la espuma nuestras olas traen cargando sus propias arenillas,  pedazos de concha que alguna vez fueron casa para un momento mágico o un anhelo cumplido, que nos llevó a creer con toda el alma en la existencia.

Cuando el sol roza con su masa candente el horizonte, para luego extenderse sobre el agua como alfombra de fuego, soy marea que crece en la esperanza.

Cuando la luna va saliendo desde aquel punto desde el cual  siento que puedo tocarla con solo alargar la mano, la marea de mis anhelos vuelve a creer en que puede ser gaviota.

No dudo que algún día, de tanto querer volar, le salgan alas y consiga  perderse  entre las nubes.



La importancia de la Vitamina "N"

Nora: Mil gracias por esta excelente sugerencia

Los hijos son como barcos por Luis Castellanos

Este texto lleva al menos diez años circulando en la red --completo o editado--  como "anónimo". Rastreé sus orígenes hasta un un rotativo colombiano allá por el 2006.  Me permito publicarlo, tanto por su valor literario  como para contrarrestar la idea de que es anónimo, puesto que no lo es.
Gracias, Elsita por tu atinada sugerencia.


Al mirar un navío en el puerto, imaginamos que está en su lugar más seguro, protegido por una fuerte ancla.
Sin embargo sabemos que está allí preparándose, abasteciéndose y alistándose para ser lanzado al mar, cumpliendo con el destino para el cual fue creado, yendo al encuentro de sus propias aventuras y riesgos.
Dependiendo de lo que la fuerza de la naturaleza le reserve, tendrá que desviar la ruta, trazar otros caminos y buscar otros puertos, pero retornará fortalecido por el conocimiento adquirido, enriquecido por las diferentes culturas recorridas. Y habrá mucha gente esperando feliz en el puerto.

Así son los  hijos. Tienen a sus padres, o sea el puerto seguro, hasta que se tornan independientes.
Por más seguridad, protección y manutención que puedan sentir junto sus padres, los hijos nacieron para surcar los mares de la vida, correr sus propios riesgos y vivir sus propias aventuras.

Cierto es que llevarán consigo los ejemplos adquiridos, los conocimientos obtenidos en el colegio, pero lo más importante estará en el interior de cada uno: La capacidad para saber ser felices, humildad, solidaridad, honestidad, disciplina, gratitud y generosidad.

La felicidad consiste en tener un ideal para buscar, y la certeza de estar dando pasos firmes en el camino de ese logro.

Los padres no deben seguir los pasos de los hijos y los hijos nunca deben descansar en los pasos que los padres alcanzaron. Los hijos deben seguir desde el puerto a donde sus padres llegaron y como los navíos, partir en busca de sus propias conquistas y aventuras. Para ello, requieren ser preparados y amados, con la certeza de que quien ama educa.

¡Cuán difícil es soltar las amarras y dejar partir al navío!… Sin embargo, el regalo de amor más grande que puede dar un padre es la autonomía.

Mr. Bean en la biblioteca

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez.



Vivir y dejar atrás vivir y llevar consigo. Elegir qué dejar y qué seguir llevando. Hacer de las pérdidas ganancias y encontrar en las ausencias aquello que permanece y nos deja inspiración y ejemplo para continuar.

Cada duelo lleva un proceso, cada uno lo vivimos de distinta manera y después de él habrá que resurgir y reencontrarnos con la vida y sin ese alguien que tuvo significado trascendental en nuestra vida.

Depende de nosotros aquello que permitamos trascienda, podemos aferrarnos a los "hubieras" que dejamos inconclusos,o a lo que hicimos posible y tanto disfrutamos a su lado. Podemos arroparnos con nostalgia de vivencias amorosas, divertidas, aun de aquéllas más difíciles y dolorosas, donde fuimos aliados y vencimos.

Duele la ausencia y quizá duela por siempre, pero el dolor no debe ahogar nuestra existencia.

Por lo que reste de vivir, sea mucho o poco, por los que siguen con nosotros y por la memoria de nuestros ausentes tan amados, no podemos quedarnos anclados al sufrimiento.

Reír las risas nuevas y recordar aquéllas que siguen resonando en la memoria, seguir construyendo nuevas historias sin restarle valor a la herencia que seres maravillosos nos dejaron. Su gran corazón, su bonhomía, su alegría, buen humor, y esa filosofía de vivir a su manera y muy bien la vida, sin egoísmos, auténticos, congruentes.

Y aunque ya alcanzarlos con mis brazos más no pueda, en mi corazón, en mi mente van conmigo y ahí seguimos riendo traspasando las fronteras que nos impone la muerte.

The prayer: Andrea Bocelli y Heather Headley

domingo, 16 de abril de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

EL VALOR DEL TIEMPO
No hay presente: todos los caminos son recuerdos o preguntas.
Miguel Martí
Cuando parte una persona que significó mucho para nosotros, sobreviene una obligada revisión de la vida propia desde la perspectiva de esa particular relación.  A la tristeza de la ausencia se agregan perlas de dulzura cada vez que nos topamos con recuerdos que nos permiten aquilatar cuán grande fue nuestra fortuna de conocerlo y tenerlo cerca por un rato.
     Bajo dicha óptica el tiempo se vuelve relativo a cual más, entendemos entonces que la vida se mide por momentos, por la significancia que cada uno de ellos tiene, y no precisamente por el paso de las horas, como sería para cualquier otro asunto.   Concluimos que  ese rico ayer ahora forma parte de un tiempo que se ha ido para siempre y que por tanto ya no nos pertenece. A partir de ahora la vida sigue y así hemos de avanzar junto con ella, siempre hacia adelante, con el propósito de cumplir las promesas que nos hemos hecho a nosotros mismos.
     En momentos como estos entendemos que lo que hoy nos ofrece  cada amanecer serán horas muertas si no lo aprovechamos.  Que el tiempo es como agua preciosa, una vez que la hemos vertido no hay manera de regresarla al recipiente de donde salió.
     La gran lección que nos da la vida es la de mantener en la mente y en el corazón –en todo momento--  un proyecto de vida, para que no nos sorprenda la muerte con las manos vacías.  Colocar a cada uno de nuestros actos un “por qué” y un “para qué”,  a modo de dotar a cada uno de ellos de una razón que los refuerce y justifique.
     No podríamos sentarnos a ver pasar la vida así como si nada. Desde el día cuando fuimos concebidos se nos señaló una consigna vital frente a la cual nos corresponde empeñar todo nuestro ser cada día, hasta el último de los alientos.
     Resulta difícil  imaginar que por leyes de probabilidad nunca podría existir otro humano idéntico a nosotros, nuestra propia existencia es un conjunto de circunstancias que finalmente nos han conformado como lo que ahora somos,  colocándonos en el camino que llevamos.  Pero aún así, dentro de esos factores que escapan a nuestra voluntad, existe dentro de nosotros la capacidad para encauzar nuestro propio destino, la posibilidad de modificar aquellos elementos que determinan nuestra vida como ahora la vivimos, de suerte de hacer con ella la mejor versión de nosotros mismos.
     Lo único que es nuestro es precisamente el tiempo, esa preciosa oportunidad de hacer algo de bien con aquello que se nos ha entregado a consignación el mismo día de nuestro nacimiento.   Vivamos pues conscientes de que no hay tiempo de sobra ni de reposición, y que aquellas horas que desperdiciamos, nunca habrán de recuperarse.
     Sea nuestra existencia una cadena de momentos significativos a través de los cuales vayamos logrando ser mejores seres humanos cada día.  No midiéndonos frente a los demás, algo que resultaría ocioso, sino frente al mejor “yo” que puedo llegar a ser, con total honestidad al medirme.
     Los recuerdos como perlas preciosas que dejan esos seres amados que parten antes que nosotros, sirvan como inspiración para ponerle todas las ganas a la vida, para  sacar esa garra que nos permita avanzar  por encima de los escollos que puedan surgir por el camino.  Sea esa memoria  el impulso extra que tenga nuestro espíritu para creer y crear, poniendo toda la fe y la fibra en aquello que nos proponemos ver cristalizado.
     Vivamos con el firme propósito de sacar adelante aquel proyecto para el que fuimos concebidos, y frente al cual no habría en la historia de la humanidad una persona mejor preparada para llevarlo a cabo.
     Que ese amor que ayer recibimos se convierta ahora en uno que se da más delante para crear un círculo virtuoso que a todos beneficie.  Porque los sentimientos –como las semillas—los va sembrando el viento para tiempos venideros.
     Que finalmente el día cuando partamos lo hagamos sabiendo que le cumplimos a la vida con la pequeña porción que nos correspondía hacer, ni más ni menos.
     La historia de cada ser humano es un libro que se va escribiendo con el aliento de cada día.  Para algunos es un libro breve, para otros es uno de grueso lomo.  Lo que cuenta al final no es la extensión de la historia sino su contenido, esto es, con cuánto empeño se fue manejando la pluma para escribir cada una de las palabras que –una a una—fueron poblando aquellas blancas páginas de un principio.
     Afortunado aquel que a su partida deja dulces recuerdos, grandes enseñanzas y prístinos llantos.  En hacerlo entendemos que  supo cumplir a cabalidad con la vida y que era su tiempo de partir, aunque a quienes nos quedamos a ratos  nos cueste tanto aceptarlo.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza


Te voy descubriendo a contraluz 
por el contorno luminoso que traza tu silueta
contra la negra entraña de la noche.
La bruma noctámbula
de tus propios agobios me conmueve
con el dolor más hondo,
el de sentir que estoy viva,
que mis sentidos avanzan su propia travesía,
con ansias de encontrar la luz
cuando los tuyos dudan.
Tu perfil contra la negra entraña de la noche,
y en mi alma la ilusión de ver que nazca
esa luz profunda
que llega anunciando por todos los rincones
que la noche ha muerto.

"Coincidir" de Fernando Delgadillo

Texto de Fabricio Carpinejar sobre la vejez de los padres

Amigos: Hace una corrección extemporánea atendiendo la gentil observación de Francisco Ledesma, fino amigo y asiduo visitante de mi blog, y de su hijo Ricardo, quienes me encaminan a la fuente original de este texto: El autor es un poeta brasileño, quien incluye este texto en un libro suyo publicado en el 2014.  Así pues, corrijo la entrada de mi blog.


Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”. Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso. Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo. Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar. Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana - todo corredor ahora está lejos. Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos. Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida.
   Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz. Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas. Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres. La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera. La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”. Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores.
    No podemos dejarlos ningún momento. La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas. Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. 
    ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros? Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra. Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día. 
    Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos. En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: "Deja que te ayude". Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho. Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable. Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:
- "¡Estoy aquí, estoy aquí, papá!"  Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí.
   Revisando correos de mi querido JC rescaté  este valioso texto.

Ladrando a gusto del cliente

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Mientras uno no aprende que la muerte es irremediable, casi siempre impredecible e inoportuna, y que la debemos ver amigablemente y no como enemiga, porque ni para qué discutir con ella, tiene la última palabra, no podremos tampoco vivir con la pasión que se requiere hacerlo.

Seguiremos pasando desapercibidos los mejores momentos en nuestro diario vivir y esperando siempre algo mejor que lo que el hoy nos proporciona, seguiremos dejando para mañana ese encuentro que se posterga porque definitivamente no hay tiempo.

Saber apreciar en toda su magnitud lo que es poder ver, abrazar, acariciar, oír la voz o leer un mensaje de aquéllos que seguimos en este mundo, en calidad de mortales, no lamentaríamos tanto el no haber dicho, el no haber hecho, el no haber estado.

Le tememos tanto a la muerte, que nos distanciamos de ella, ni oírla decir quisiéramos Tener que enfrentarla´con proximidad nos duele y nos aterra, pero pasa y como una mala experiencia la apartamos de la mente y nos volvemos a seguir flotando en la superficie de este mar, sin ver que nos estamos perdiendo del tesoro que existe en sus entrañas.

No se puede vivir todos los días pensando en morir, pero no se debe morir sin haber encontrado el significado de vivir y lo que dignifica a una vida.

Que la muerte no me haga sentir lo que debí haber vivido, que la vida no me haga desear la muerte, que una y otra tengan el sentido que marque una existencia en donde el arrepentimiento no se convierta en práctica rutinaria.

Entrevista con Jorge Bucay

Gracias por tu magnífica sugerencia, Georgia.

domingo, 9 de abril de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

FRENTE A LA MUERTE
La muerte no es más que un cambio de misión. Leon Tolstoi
      Esta semana acabo de perder a mi mejor amigo, un ser humano maravilloso con el que me unían lazos de sangre, pero muy por encima de estos una profunda amistad, que en el recuento final es uno de los mayores tesoros en mi vida.
     Ahora me encuentro aquí, tratando de digerir esa realidad que no tiene vuelta de hoja, la que se planta con todo su rigor y sus voces de “nunca jamás” en medio de quienes lloramos su partida.
     Cuando alguien se va, y aun antes de que se disipen los últimos polvos que levantaron sus pies por el camino, comenzamos a  vislumbrar lo que fue su ruta de vida.  Entonces, cuando ya nada estorba a la mirada,   vamos descubriendo aquello que deja como legado.
     Quien a lo largo de su existencia tocó muchos corazones nos enseña que la grandeza del ser humano está en dar, y que a través de ello la vida cobra sentido, y de ese modo  la muerte representa un  puerto hacia el cual se encauza la nave en las tormentas de alta mar.
     Aquel que a lo largo de su permanencia en esta tierra supo enfrentar los escollos con voluntad y entusiasmo nos lleva a entender que de eso está hecha la ruta del crecimiento, de retos frente a los que hay que ir siempre dispuesto a conquistar.
     Hay personas cuyo camino luce angosto, porque en su corazón no hubo espacio para albergar  más que a ellos mismos.  En cambio hay personas –como mi amigo—cuyo amplio sendero indica que  siempre estuvo rodeado de compañeros de ruta que en diversas etapas  lo procuramos  para andar  el camino.
Mi amigo fue  una persona que actuó con excelencia en cada una de las esferas de su vida, humano como todos lo somos, con aciertos y errores, pero abrazando en todo momento el propósito de alcanzar la santidad.
     ¡Cuán afortunada fui de poder compartir con él una parte del camino! Como dice el refrán, mil veces haberlo conocido a pesar del gran dolor de perderlo ahora, que no haberlo conocido.  A todos los que tuvimos la fortuna de avanzar a su lado, nos queda un ejemplo a seguir y la cristiana esperanza de un reencuentro.
     Frente a la muerte se descorre el velo para entender que  pasar la existencia con ansias de poseer y dominar, es algo así como morir en vida. Nunca las posesiones van a ser suficientes, nunca el poder apagará nuestra sed de dominio.  En esos casos la alegría y el entusiasmo se alejan como mariposas en  búsqueda de aire fresco.
     La palabra “compromiso” es un traje que  suele quedarnos grande.  Entonces, ver la forma como un ser humano se ciñe a esta palabra contra viento y marea, nos lleva a creer que el espíritu es capaz de cosas que ni siquiera imaginamos, y que cuando él llega al final del camino estará en condiciones de partir ligero, sin cuentas pendientes con la vida.
     Amar en los hechos, amar a quien no puede corresponder, hacerlo cuando nadie observa, dar sin que la mano izquierda sepa lo que hace la derecha, lejos de las palabras, al margen del anuncio.  ¡Qué hermosa forma de testimoniar el amor de Dios!
      Frente a la muerte de un ser querido nos invade la tristeza, nos taladra  el cerebro la palabra “jamás” que da cuenta de todo aquello que no volverá a presentarse como antes a raíz de su partida física. A ratos  surge la inquietud de preguntarnos si hicimos lo necesario por acompañarlo en el camino como él lo merecía, o –mejor dicho—como él  hubiera hecho con nosotros.   ¡Los ociosos “hubiera” rondan como aves de la noche en un tiempo cuando ya nada puede hacerse por cambiar las cosas!
     Como él  querría que yo hiciera, hoy frente a la muerte cuento mis bendiciones, la vida, la salud, el aire, la música. Doy gracias por mis sentidos, la inteligencia, la voluntad.   Afortunada de tener una familia, amigos,  personas por cuya presencia tengo la oportunidad de trabajar para ser mejor.
     Ante el rigor de la inevitable partida de mi gran amigo,  me siento privilegiada de haber andado en su compañía una parte del camino, de modo que ahora cuando ya no está, me corresponde trabajar por ser una buena compañía para quienes vienen detrás y que en algún momento emparejarán su marcha con la mía.
     El día en que muere un hombre de profunda fe, y lo vemos partir sereno,   comenzamos a entender que cuando el Padre es el viento que dirige la barca, no hay derrotero malogrado.
     A ti, mi querido amigo quiero decirte gracias desde el fondo de mi corazón, por tu presencia, por tu cariño, por tu ejemplo, por enseñarme a creer en mí, pero muy en especial, por enseñarme a creer en Dios.       Ahora habrás de continuar tu misión de amor en esa nueva dimensión que  estrenas y que yo no alcanzo acaso a imaginar.

     Descansa en paz. Te extrañaré siempre.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza


CÍRCULO SIN FIN
La vida se abre camino contra todos los obstáculos.
Un día llega y se instala, se hace presente
a través del grito atronador
que rompe el silencio tenso de la espera
por ese nuevo ser que nace al mundo.

Inicia la vida con todas las promesas bajo el brazo,
como un libro impoluto
en el cual habremos de escribir –día tras día--
una historia propia y única.

Y así del mismo modo una noche la vida se marcha,
recoge su tapiz de colores,
acalla sus cantos, detiene el movimiento,
llega entonces el reposo absoluto, la paz total,
ni la menuda yerba es acaso agitada por el viento.
El mismo llanto de los deudos se pasma ante el silencio de muerte…

En otro escenario muy distinto
una vez más, como ya lo ha hecho,
la vida se abre camino
contra todos los obstáculos.
Llega y se instala, se hace presente
a través del grito atronador
que rompe el silencio tenso de la espera
por ese nuevo ser.

Él nace a un mundo que nosotros ni acaso imaginamos.
De júbilo el ambiente, se prepara una fiesta para recibirlo,
una fiesta a la cual nosotros --con nuestro duelo de muerte--
no estamos invitados.

Ave María versión Leo Rojas

Soy libre porque no pertenezco al cuerpo.
Soy libre porque soy el pájaro alma que vuela hacia el Cielo Infinito.
Soy el alma de niño que  sueña en el regazo del Rey Supremo.
Si asomas dentro de tu corazón ahí me encontrarás.

"Otro cielo" Poema de Mario Benedetti


No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre faltaría el pájaro en silencio

no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras al fin como es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón

no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y pronósticos
y comprobarás que no es tan difícil
siempre te faltaría el pino del crepúsculo

eso es porque se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegues al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino.

Agradezco a Javier González de Dios esta sensible sugerencia.

La historia de la perrita Sissy

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Ser capaz de infundir ánimo, de provocar una sonrisa, de mitigar el dolor de alguien es una de las mayores satisfacciones que como seres humanos podemos tener.
     En mi vida, a lo largo de ella y en momentos en que me rebasaba el dolor, siempre hubo alguien a mi lado, que a través de sus palabras, su presencia, su actitud lograra hacerme sabe que por intrincado que pareciera el camino, por largas que fueran las noches siempre había alguien a mi lado en quien pudiera confiar y con quien pudiera contar. Contar mis penas, contar con ellos, contar con que esto pasaría y que reencontraría de nuevo una felicidad distinta a la que debía vestir con bellos recuerdos y en la que siempre permanecerían ellos, que podían hacer de mi dolor el propio y compartir conmigo sus esperanzas. 
     Gran significado ha tenido tanta gente en mi vida que a veces estoy segura no ha sabido agradecer lo suficiente, o ni siquiera un poco, por el curso acelerado de la vida, porque simple y sencillamente la vida no me dio la oportunidad o por desidia, ésta última quizá la más injusta para aquellos que de forma desinteresada me han cobijado con su cariño y sus consejos. Sensible como hoy estoy, por la pérdida de dos grandes afectos, solo espero que a ellos les haya hecho patente mi respeto, mi admiración y agradecimiento por su presencia en mi vida.
     Tan solo resta esperar, que aunque no siempre exista reciprocidad en las acciones, uno haya podido ser parte de una cadena humana que refuerce,que transmita el amor al prójimo, la solidaridad, que seamos como puentes sobre aguas turbulentas -haciendo mención a esa bella melodía-, que permitan cruzarlas sin ser arrastrados por ellas. Porque siempre podamos contar con el afecto que nos dé la analgesia que el alma necesita cuando nos embarga la angustia. Cuando la vida se torna cual negra noche, que siempre haya un ser de luz que nos guíe y nos haga recuperar la fe si se extraviara.

"Queda prohibido" por Ricardo Darín

Reflexión de Alfredo Cuervo Barrero
Paty: Gracias por tu acertada sugerencia.
Para más información sobre el texto: http://amuchahonra.blogspot.mx/2009/06/queda-prohibido-es-de-alfredo-cuervo.html

domingo, 2 de abril de 2017

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

SÉPTIMO CÍRCULO
Se hacen llamar “Centinelas”, pero lejos de la acepción original de la palabra que tiene que ver con orden y vigilancia, este grupo de niños ricos de la ciudad de México se dedica a atacar por diversión. Desde hace un par de años han sido exhibidos en redes sociales junto con otros grupos similares, sin que hasta la fecha se les hayan fincado cargos. Su modo de actuar es llegar en grupo a un sitio público, elegir un blanco, e irse contra él valiéndose del factor sorpresa. Jóvenes que se hallan tranquilos tomando un café con la novia o esperando su turno para entrar a un restaurante se ven rodeados y de la nada son atacados a golpes y patadas por el grupo. Representación del Séptimo Círculo del Infierno de Dante en la tierra.

En ciudades grandes y pequeñas siempre ha existido ese fenómeno de privilegiar a jóvenes provenientes de familias con poder económico o político; la falta administrativa, o incluso penal, cometida por un “junior” perderá gravedad y tendrá pronta solución, ya que el sistema se vuelca a favor de los núcleos de poder que hay detrás de ese junior. Para ejemplo tenemos la actuación a todas luces reprobable del juez Anuar González en el caso de uno de los “Porkys”; como juez y parte se propuso desdeñar con argucias legales el daño provocado a Daphne --la menor de edad-- por la violación tumultuaria de este grupo de jóvenes, y poco faltó para que el susodicho juez la condenara a ella y victimizara a los violadores. Afortunadamente el jurisconsulto fue separado de su cargo por el Consejo de la Judicatura Federal mientras el caso se resuelve, lo que representa una inyección de oxígeno dentro del sistema judicial mexicano.

En fin, volviendo a estos grupos de adolescentes tardíos y violentos que atacan por diversión hay varias cosas a considerar: Mientras que la agresión es un instinto primario que se activa ante una amenaza, la violencia es una conducta adquirida; no se es violento por naturaleza, es algo que se aprende básicamente en el hogar. Me imagino estos núcleos familiares sobrados en lo material pero carentes de valores o de autoridad. Niños mal encauzados que terminan siendo adolescentes en búsqueda de adrenalina para sentirse vivos. ¿Habrán agotado el resto de fuentes generadoras de placer a las que un ser humano tiene acceso? En mi mente los visualizo como niños que tuvieron todo desde pequeños, de manera que se agotó en ellos la capacidad de disfrute. Fueron requiriendo estímulos cada vez mayores para sentirse vivos, y para ahora habrán recorrido un largo camino de elementos generadores de sensaciones que yo no llamaría precisamente “agradables” sino más bien estimulantes, como descargas de adrenalina, o en términos coloquiales, ellos no buscan subirse a la rueda de la fortuna y disfrutar la feria desde las alturas, sino apearse a una montaña rusa y vibrar al extremo hasta sentir que se pierde la noción de uno mismo.

Una familia que se hace presente para el niño mediante elementos materiales no va a llegar a su corazón, donde el chiquito espera ser reconfortado mediante tiempo, atención, aceptación, ternura y amor incondicional. Cuando los amigos o el trabajo, o las reuniones sociales tienen prioridad, el mensaje que recibe el hijo es muy claro: “No eres importante para mí”, luego no nos sorprenda la conducta del chico de diez o quince años, quien no hace más que reaccionar desde su dolor más profundo. Fuera de esos momentos de energía pura el resto de su existencia es plana, al punto de que ni las fiestas ni el sexo o los químicos consumidos logran provocar estímulo suficiente, estos jóvenes que a nada material aspiran porque todo lo tienen, pretenden sentir que no están muertos, y es por ello que han escalado hasta hacer de la violencia un entretenimiento. La sociedad que genera estos personajes de la sombra está conformada por todos nosotros en nuestro papel de padres, tíos, abuelos, maestros, clérigos, funcionarios de gobierno, ciudadanos… Es resultado de nuestra actitud de indiferencia, de ese cómodo “no me toca” con el que pretendemos zafarnos de cualquier responsabilidad.

¿Qué vendrá cuando les fastidie su papel de buleadores? ¿Se volverán asesinos?... Porque ciertamente, cuando la satisfacción viene del exterior se genera un fenómeno de tolerancia, por el cual se requieren estímulos cada vez mayores para obtener un mismo resultado.

Si cada quien arregla su pequeño espacio el mundo se compone. Por desgracia los mexicanos tenemos la costumbre de asomarnos poco a nuestro interior, y más bien enfocarnos en los demás para practicar la crítica y el rumor, lo que finalmente no se traduce en resultados. Seguir así augura un escenario dantesco para nuestros hijos y nietos, entendámoslo ahora cuando aún hay tiempo de evitarlo.