GRETA Y RICKY: DEL
RESPETO A LA PAZ
Concluyó de manera exitosa la Cumbre de Premios Nobel de la Paz,
en la hermosa ciudad de Mérida, Yucatán. Evento dentro del cual se otorgó el
“Premio por la Paz” a Ricky Martin, músico, cantante, escritor y activista por
los derechos humanos, en particular de la comunidad LGBT. De manera simultánea, la adolescente sueca
Greta Thunberg tuvo una brillante participación en Nueva York, en la Cumbre del
Clima convocada por la ONU, con un discurso directo y claro, en el que reclama
al mundo adulto su apatía ante el calentamiento global. Quienes tratamos de estar al tanto de las
cosas, fijamos la atención en ambos personajes, sacamos conclusiones y –de
manera ideal—, emprendimos algún cambio frente a los problemas señalados. La otra parte de la humanidad siguió impasible,
sufriendo las consecuencias sin alcanzar a plantearse un “¿por qué?”.
Hablar de homosexualidad no es fácil para los que nacimos previamente
a la generación de los “Millennials”. Quienes
llegamos al mundo antes de los años ochenta del siglo pasado, crecimos con
arquetipos muy rígidos en nuestra educación.
Lo que no era blanco era negro, sin admitir términos intermedios, así de
simple. En contraste, los jóvenes nacidos en la proximidad del nuevo milenio
tienen una mentalidad mucho más flexible e incluyente. Han roto con las
rigideces que a nosotros nos paralizaban, y están en capacidad de aceptar más
que comparar; de acoger sin tanto juicio ni pasmo.
Con relación a la orientación sexual en individuos adultos,
el primer estudio serio lo llevó a cabo el biólogo Alfred Kinsey en el estado
norteamericano de Indiana, a mediados del siglo pasado. Los resultados indicaron que parte de la población
estudiada, no era totalmente heterosexual como su perfil social lo indicaba. A
la luz de lo que observamos a 70 años de distancia, descubrimos que, después de
todo, Kinsey no andaba tan perdido en sus conclusiones, y lo que entonces se consideró
descabellado, hoy se acerca a la verdad, a partir de la libertad que hay para
manifestar la orientación sexual. Ahora bien, lo que busca Ricky Martin como
activista y filántropo, es que más allá de las diferencias entre unos y otros,
nos esforcemos en construir la paz, una paz para todos, independientemente de
los rasgos identitarios de cada cual.
Es muy fácil colgar etiquetas, discriminar y dividir. Lo difícil es precisamente, colocarnos por
encima de los prejuicios para encontrar las coincidencias, más allá de las
diferencias que podamos tener por razón de nuestra raza, color de piel, condición
social, orientación sexual, o doctrina religiosa o política. Ser capaces de aceptar y respetar los
derechos de los demás, del modo como nosotros queremos ser aceptados y
respetados, es tomar el camino hacia la paz.
Greta Thurnberg, por su parte, ha tenido que sobreponerse a
otro tipo de prejuicios, antes de hacerse escuchar: Es portadora del Síndrome
de Asperger, condición dentro del espectro del autismo que no vuelve fácil la
convivencia con los demás. En muchos casos el paciente con Asperger tiene una
capacidad intelectual muy por encima del promedio, y este parece ser el caso de
Greta. Debe aclararse que la ciencia moderna habla de “inteligencias
múltiples”, y descarta aquel demoledor coeficiente intelectual que –dicho sea
de paso—constituía una herramienta más de esos arquetipos maniqueos del siglo
pasado, que nos partían la vida en dos.
Greta es la voz de niños y jóvenes a quienes estamos dejando
sin futuro. El cambio climático viene a
ser el resultado del manejo irresponsable que nosotros, los adultos, hemos
hecho de los recursos naturales. Desde
el popote plástico hasta los reactores nucleares; desde la bolsa de un solo uso
en la tienda de conveniencia, hasta la mala planeación del transporte
urbano. Desde el consumo excesivo de
carne de res, hasta la extinción del rinoceronte blanco debido al tráfico de
marfil. Todo ello deriva de la enfermiza
ambición a la que el consumismo nos ha llevado.
Un consumismo que plantea la falsa verdad de “vales por lo que tienes”.
El presidente norteamericano Donald Trump ha desestimado de
fea manera los reclamos de Greta, pese a ello, la chica no ha cedido un
centímetro tras dichas denostaciones. Posición de la cual hay mucho que
aprender: ¿Qué tal si empezamos a fijarnos menos en cómo son los demás, y más
en la forma como los tratamos? ¿O si asumimos desde nuestra inteligencia, que
no hay personas mejores ni peores, sino distintas? ¿Y si antes de levantar el
dedo para descalificar, nos asomamos a nuestro interior? Lo más probable es
que, con ello, dejemos de juzgar tan duramente a otros.
Hacia un mundo de paz y de respeto: O le entramos todos, o
nos extinguimos por la vía rápida. Al fin que encaminados ya estamos.