domingo, 29 de septiembre de 2019

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

GRETA Y RICKY: DEL RESPETO A LA PAZ
Concluyó de manera exitosa la Cumbre de Premios Nobel de la Paz, en la hermosa ciudad de Mérida, Yucatán. Evento dentro del cual se otorgó el “Premio por la Paz” a Ricky Martin, músico, cantante, escritor y activista por los derechos humanos, en particular de la comunidad LGBT.  De manera simultánea, la adolescente sueca Greta Thunberg tuvo una brillante participación en Nueva York, en la Cumbre del Clima convocada por la ONU, con un discurso directo y claro, en el que reclama al mundo adulto su apatía ante el calentamiento global.   Quienes tratamos de estar al tanto de las cosas, fijamos la atención en ambos personajes, sacamos conclusiones y –de manera ideal—, emprendimos algún cambio frente a los problemas señalados.  La otra parte de la humanidad siguió impasible, sufriendo las consecuencias sin alcanzar a plantearse un “¿por qué?”.
          Hablar de homosexualidad no es fácil para los que nacimos previamente a la generación de los “Millennials”.  Quienes llegamos al mundo antes de los años ochenta del siglo pasado, crecimos con arquetipos muy rígidos en nuestra educación.  Lo que no era blanco era negro, sin admitir términos intermedios, así de simple. En contraste, los jóvenes nacidos en la proximidad del nuevo milenio tienen una mentalidad mucho más flexible e incluyente. Han roto con las rigideces que a nosotros nos paralizaban, y están en capacidad de aceptar más que comparar; de acoger sin tanto juicio ni pasmo.
     Con relación a la orientación sexual en individuos adultos, el primer estudio serio lo llevó a cabo el biólogo Alfred Kinsey en el estado norteamericano de Indiana, a mediados del siglo pasado.  Los resultados indicaron que parte de la población estudiada, no era totalmente heterosexual como su perfil social lo indicaba. A la luz de lo que observamos a 70 años de distancia, descubrimos que, después de todo, Kinsey no andaba tan perdido en sus conclusiones, y lo que entonces se consideró descabellado, hoy se acerca a la verdad, a partir de la libertad que hay para manifestar la orientación sexual. Ahora bien, lo que busca Ricky Martin como activista y filántropo, es que más allá de las diferencias entre unos y otros, nos esforcemos en construir la paz, una paz para todos, independientemente de los rasgos identitarios de cada cual.
          Es muy fácil colgar etiquetas, discriminar y dividir.  Lo difícil es precisamente, colocarnos por encima de los prejuicios para encontrar las coincidencias, más allá de las diferencias que podamos tener por razón de nuestra raza, color de piel, condición social, orientación sexual, o doctrina religiosa o política.  Ser capaces de aceptar y respetar los derechos de los demás, del modo como nosotros queremos ser aceptados y respetados, es tomar el camino hacia la paz.
     Greta Thurnberg, por su parte, ha tenido que sobreponerse a otro tipo de prejuicios, antes de hacerse escuchar: Es portadora del Síndrome de Asperger, condición dentro del espectro del autismo que no vuelve fácil la convivencia con los demás. En muchos casos el paciente con Asperger tiene una capacidad intelectual muy por encima del promedio, y este parece ser el caso de Greta. Debe aclararse que la ciencia moderna habla de “inteligencias múltiples”, y descarta aquel demoledor coeficiente intelectual que –dicho sea de paso—constituía una herramienta más de esos arquetipos maniqueos del siglo pasado, que nos partían la vida en dos.
          Greta es la voz de niños y jóvenes a quienes estamos dejando sin futuro.   El cambio climático viene a ser el resultado del manejo irresponsable que nosotros, los adultos, hemos hecho de los recursos naturales.  Desde el popote plástico hasta los reactores nucleares; desde la bolsa de un solo uso en la tienda de conveniencia, hasta la mala planeación del transporte urbano.  Desde el consumo excesivo de carne de res, hasta la extinción del rinoceronte blanco debido al tráfico de marfil.  Todo ello deriva de la enfermiza ambición a la que el consumismo nos ha llevado.  Un consumismo que plantea la falsa verdad de “vales por lo que tienes”.
          El presidente norteamericano Donald Trump ha desestimado de fea manera los reclamos de Greta, pese a ello, la chica no ha cedido un centímetro tras dichas denostaciones. Posición de la cual hay mucho que aprender: ¿Qué tal si empezamos a fijarnos menos en cómo son los demás, y más en la forma como los tratamos? ¿O si asumimos desde nuestra inteligencia, que no hay personas mejores ni peores, sino distintas? ¿Y si antes de levantar el dedo para descalificar, nos asomamos a nuestro interior? Lo más probable es que, con ello, dejemos de juzgar tan duramente a otros.
          Hacia un mundo de paz y de respeto: O le entramos todos, o nos extinguimos por la vía rápida. Al fin que encaminados ya estamos.

POESÍA de María del Carmen Maqueo Garza


BIG BANG
Encuentro de miradas sobre el filo del risco
Una tarde cualquiera
Coloquio de silencios
Susurros parlanchines
Historias que se cuentan
con desesperación
     A borbotones
          Sin palabras
Amor vivificante.  Atreverse a ser
     Distintos hoy
          Más allá de la piel
Colosal Big Bang
Nuevo comienzo.

Alondra De la Parra dirige el Danzón No. 2 de Arturo Márquez

Palabras de amor de un padre a su hijo fallecido. Fragmento de Gerardo Álvarez.

Cuando un padre entiende la misión para la que su hijo vino al mundo, el dolor sale de su nicho, comienza a desplegar las alas, para después volar.

Un hijo que fallece continúa siendo nuestro hijo, solo que vive del otro lado de la vida. Aún cuando esté físicamente ausente, seguimos amándolo con igual intensidad, y es allí donde se convierte en nuestro maestro de vida, porque nos muestra el AMOR INCONDICIONAL, que antes de su partida era completamente invisible. 
          Después de transitar los primeros tiempos (el duelo) llega un hermoso hecho: trascendimos al sufrimiento (no lo superamos), para descubrir que el AMOR INCONDICIONAL es más poderoso que la muerte y la ausencia física; que la noche oscura terminó y se alumbra como una noche de luna llena. Nuestra conciencia evoluciona y nos damos cuenta de que el cimiento de ese dolor es:
          AMOR INCONDICIONAL que vive en lo más profundo de nuestro ser, que es latente y que no tenemos que callarlo, aniquilarlo, ignorarlo o enmudecerlo. Todo lo contrario: sacarlo, dejarlo salir, que se vea, se sienta, se experimente, se aliente, se comparta y se regale a manos llenas. Lo hacemos porque existe y es fértil, sigue dando dulces frutos cada día, y puede ser el generador de hermosas obras de Amor, inspiradas en los hijos nuestros que se adelantaron. Que hoy se hallan en ese lugar donde un día los encontraremos y tendremos mucho que contarles.

Agradezco a Gerardo su confianza y decidido apoyo para esta publicación.

TED Talks con Mario Guerra

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez

Querer ser, no es lo mismo que lograr ser,  sobre todo cuando pretendemos ser para los demás. 
¿Quién no quiere ser la mejor hija, la mejor hermana, la mejor esposa, madre, amiga, la mejor profesional, para ser apreciada como tal por aquellos a los que nuestra forma de ser les repercutirá de una u otra manera?

Pero resulta que ser la o el mejor, no depende tan solo de intentarlo, sino de que se aprecie que lo fuimos, de que coincidan las expectativas que tenemos sobre ser la o el mejor y las que otros tienen sobre lo que somos capaces de ofrecerles. La óptica difiere de una persona a otra y muchas veces lo que supusimos que era nuestra mejor versión, es subestimada, porque no representa lo que se los demás aspiraban a recibir de nosotros. ¿Para quién seremos los mejores? A veces con sorpresa descubrimos que lo fuimos para quienes menos intentamos serlo.

Quizás el esfuerzo debe enfocarse a dar de nosotros, auténtica y espontáneamente, la esencia más pura de nuestro sentir. Los resultados dependerán de tantas variables ajenas a nosotros, que a veces será insuficiente, y tendremos que lidiar con ello, sin que la frustración nos aprisione. Aprendiendo de cada experiencia, y liberándonos de culpas cuando nuestra  buena fe, no haya sido valorada en la magnitud que llevaba.

Los juicios dependen de quien los haga,y solo nuestra conciencia es capaz de darnos el mejor veredicto, lo que en buena lid y con amor se ofrece, nunca habrá sido error, ni desperdicio,
Al final del recorrido terrenal, quizá lo único que más valor tenga, sea haber intentado ser para los que amamos, la mejor persona, sin esperar por ello galardón alguno, finalmente la paz interior es el mejor premio, y es quizá el propósito más noble que se consiga en la vida.

LECCIÓN: La ilusión del Ego