domingo, 19 de julio de 2026

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

 ¿Y SI SÍ NOS LO PROPONEMOS?

Hoy termina el Mundial de Futbol. Para México ha sido el tercero en que funge como sede. No soy aficionada a este deporte, sin embargo, sí he venido siguiendo diversos fenómenos sociales que se generaron en torno al campeonato. A partir del momento cuando el evento se declare clausurado desde el estadio de Nueva York/Nueva Jersey, todos habremos de volver a nuestras actividades cotidianas, dejando atrás la camiseta verde que muy probablemente vestimos durante las celebraciones.

Aparte del pato Merlín, que por razones políticas pasó a ocupar un espacio en la mañanera (lo que las madres buscadoras no han logrado en ocho años), y que ahora aparece en un billete de lotería, hubo algo muy representativo del Mundial en México: La frase que se volvió famosa: “Y si sí”. Inicialmente relacionada con la posibilidad de que México venciera a sus adversarios en la cancha, suerte que terminó en el encuentro frente a Inglaterra, y que más delante se extendió a significar otras posibilidades: Y si sí hacemos tal cosa; y si sí logramos tal otra… Algo que, supongo, quedará en el imaginario colectivo para mucho tiempo.

Quiero ahijar esta frase para enfocarla a algo muy distinto: La criminalidad en nuestro país que, afortunadamente, lució bastante controlada durante la justa deportiva mundial. Va terminando el evento futbolístico y comienza a asomar de nuevo esa hidra de siete cabezas que nos amenaza a todos los mexicanos. Increíble cómo personajes ligados a la política, con fortunas incalculables en paraísos fiscales, siguen ávidos en obtener más dinero del erario. Muchos de ellos acusados por delitos relacionados con el huachicol fiscal. Este ilícito involucra una red perfectamente orquestada de voluntades que trabajan para introducir al país combustible refinado bajo la forma de otros productos, con fines de evasión fiscal, lo que ha representado para el fisco de México pérdidas multimillonarias desde sus comienzos, que se pueden rastrear, al menos a partir del asesinato de Sergio Carmona en el 2021, si no es que más atrás. Esta modalidad de ilícito es tal vez la forma más clara para hablar de que los delitos de alto impacto que ocurren en México y muchos otros países en la actualidad, no tienen que ver precisamente con la pobreza, sino con la corrupción y la ambición desmedida.  Los servidores públicos y los empresarios involucrados en esa forma de asalto a la nación viven bajo una permanente atracción por el dinero, lo que los vuelve insaciables en la búsqueda de nuevos recursos. Aunque, hay que decirlo, mantener aceitada esa maquinaria delictiva tan amplia para que el huachicol fiscal siga funcionando, con toda seguridad requiere de grandes sumas de dinero.

Habría que preguntarse, entonces, qué vacíos interiores llevan a estos individuos a buscar llenar su vida con desmedidos recursos materiales. Qué carencias interiores, tal vez desde la infancia, les impelen a rodearse de lujos y excesos hasta el absurdo, para sentir que valen como personas. Se habla de maltrato infantil y sensación de abandono en las más tiernas edades, como elementos que influyen en esas actitudes de acaparamiento desmedido que, por sí mismas, no van a tener fin nunca. Algunos estudios señalan como conducta antisocial estas manifestaciones de falta de empatía en las que las necesidades básicas de otros seres humanos son ignoradas, en el afán de poseer más y más, hasta lo inimaginable. Esto es, lo que otros necesiten para subsistir decentemente resulta menos importante que lo que yo requiera para destacar más en un mundo que, yo considero, me mide por lo que tengo.

Los investigadores peruanos Wellington y Vivanco, en un estudio de este mismo 2026 lanzan un término que me parece muy acertado: “Ecosistema emocional”. Me resultó muy afortunado pues, como cualquier otro hábitat en la naturaleza, señala los elementos que coexisten e interactúan en un espacio determinado, para establecer lo que dicho conjunto es y ofrece. Los autores hablan, con relación a criminalidad, de un ecosistema emocional deteriorado, para señalar esos elementos que pueblan nuestros pensamientos, pero, sobre todo, nuestras emociones, y que interactúan con otros elementos existentes en nuestro medio ambiente.

Redundando en ese término de moda “Y si sí”, lanzo la propuesta de enfocarnos a revisar, no la macroeconomía, sino la economía doméstica.  No los grandes conflictos internacionales, sino las emociones que regulan la conducta de nuestros hijos. No los grandes perfiles de moda que ellos buscan imitar, sino lo que en verdad hay en sus corazones y que los llevará a vivir con alegría y una singular actitud de servicio, y a trascender más allá del tiempo y de su propia vida. Y así apostar todo a lo más valioso que tenemos como humanos.

CARTÓN de LUY

 


CRÓNICAS DE UN DON NADIE por Luis Toraya

Onomástico
Mi padre, después de mi madre
15/jul/2026

En los últimos días, he comprendido que la herencia más pesada no es el apellido, sino el ejemplo.

Veo a mi padre a la distancia del pasado: un hombre que caminó décadas con la paciencia de quien siempre supo que la meta es el camino mismo. El rastro de su humildad es una estela que intento seguir, a veces con pasos torpes, emulando esa imparcialidad que lo hizo amigo del encumbrado y del humilde por igual.
Él me enseñó a ver lo invisible: la historia oculta tras una cornisa, el valor de lo que otros desechan, la mística de ser un "buen pepenador". Me inculcó que la persistencia es más letal que la fuerza y que el deber no admite treguas ni cielos nublados.

Pero para que él pudiera ser ese hombre libre y sabio, necesitaba un ancla.

Esa ancla fue mi madre. Una líder alfa, dinámica y protectora, que administraba el mundo para que él pudiera dedicarse a su oficio. Ella era el orden, el mando y la energía que mantenía nuestro universo en órbita. Estábamos tan seguros de su fuerza que nunca contemplamos el vacío; el plan era que él, en su caminar pausado, llegara primero a la meta.

Pero la vida no sabe de guiones. La partida de mi madre fue un golpe seco que detuvo la rotación de su mundo. Ese hombre que me enseñó que la noche no es impedimento para cumplir el deber, enfrentó su noche más larga.
Lo vi desorientado, buscando en los rincones de la casa la voz que le orientaba en cada hora.
Ella le hizo falta en el pulso, en el aire y en ese silencio que se convirtió en un muro; y es que ella se infiltró tanto en sus adentros que ya era parte de sus huesos.

Comprendí que ser su hijo no era solo admirar su rastro, sino sostener su paso.

También me tocó, junto con mis hermanos, intentar aplicar sus propias lecciones: tratamos de ser el "pepenador" rescatando sus pedazos de ánimo cada mañana; fuimos la persistencia que lo sostuvo cuando su caminar se volvió lento; nos convertimos en el detalle que lo hizo sonreír cuando la ausencia de su brújula pesó más que sus años.

Quizá no soy imparcial, pero gracias a él aprendí que cuando el centro de gravedad se pierde, la familia debe convertirse en la nueva fuerza que mantiene el mundo en su sitio.
Lo demás es lo de menos.

Padre: Sigue presente y sigo descubriendo sus consejos.

Descanse en paz y que Dios le bendiga.
Feliz cumpleaños.

® 2026. Dr. Luis Mariano Toraya Lara. Todos los derechos

CARTAS A MÍ MISMO por Carlos Sosa

 

A mis hijos

Cuando aún era tu héroe, más allá del título de padre, el mundo se desplegaba como un paraíso sencillo, hecho de risas compartidas y promesas eternas. Tus ojos, entonces inocentes, veían en mí al titán que sostenía el cielo, al mago capaz de conjurar maravillas de lo cotidiano. Vivías en mis historias, en mis cuentos de fantasía, y yo era el guardián de tus sueños.

Pero un día, casi sin darme cuenta, tus alas comenzaron a desplegarse. Las historias que te contaba ya no bastaron; quisiste las tuyas, tejidas con hilos de realidad. Y así, lentamente, me vi relegado de tu universo, desplazado por nuevas estrellas que iluminaron tu firmamento. No fue un abandono, no, sino el curso natural de la vida: una tormenta suave que me apartó del centro para dejarte crecer.

Hoy, desde este rincón donde te observo en silencio, solo espero que, cuando mi sombra se disuelva en el tiempo, quede en tu corazón una chispa de lo que fuimos. Un eco de nuestras risas, un destello de nuestras aventuras. Espero que, cuando el peso del mundo se vuelva demasiado, busques en tu memoria y encuentres un rincón donde mi abrazo aún te cobije, donde el amor que jamás dejó de arder pueda calentar tus días fríos.

Porque, aunque tal vez no lo comprendas aún, viví cada día pensando en ti. Cada latido, cada decisión, cada esfuerzo, tuvo tu nombre escrito en su raíz. Fui tu héroe, sí, pero tú siempre fuiste y serás el mío...

¿VES LAS SEÑALES DEL UNIVERSO? Charla con Ulla Suokko


 Se pueden activar subtítulos y traducirlos.

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez

¡Al son que me toquen bailo!

No hay de otra, esta vida hay que tomarla así como venga, porque no puedo cambiar muchas cosas, pero tengo esa maravillosa capacidad humana de adaptación a los cambios. 

Cada día es una sucesión de hechos que pueden transformar mi vida, aquel, el que menos tenía contemplado, aquel que parecía tan rutinario, tan insignificante, ese momento puede ser parteaguas en el resto de mi existencia. 

Nada termina ocurriendo en el tiempo que suponíamos, lo que parecía inminente no sucede, aquello que era una bomba de tiempo y amenazaba nuestra tranquilidad día con día, sigue sin estallar y nos vemos devastados por lo que nadie nos pudo advertir. 

No tiene palabra esta vida, definitivamente no la tiene, ni nos la ofrece, ni promete, solo nos brinda una oportunidad diariamente y si la aceptamos es a sabiendas de nuestra vulnerabilidad y bajo nuestros propios riesgos. 

No hay nada seguro en este mundo, mas que la muerte, esa muerte a la que tememos y que a veces resulta liberadora y pacificadora como la que más. Nadie elige vivir, pero sí cómo hacerlo, yo elijo hacerlo con amor, con pasión, con responsabilidad de no heredar tan solo tristezas y desesperanzas. 

Mi coraza, mi blindaje: el amor por mis hijos, mi familia, mis amigos, mi profesión, mis recuerdos, mi pasado, mi fe en Dios y mi aceptación de su voluntad. 

¡Puedo lidiar con la realidad, mientras mis fantasías me permitan volar!

MARAVILLOSA HISTORIA del Mundial de Futbol

 
Tomado íntegro de La voz informativa MX