domingo, 8 de marzo de 2026

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

 

Coincide esta colaboración dominical con la conmemoración mundial del Día de la Mujer, fecha que desde 1977 fue instituida por la ONU. Y ⸺casualmente⸺ la ocasión también se empareja para mí con la relectura de un libro de la escritora española Rosa Montero que se dedica a dos temas: la elaboración del duelo por la pérdida del compañero de vida, y la biografía de Manya Sklodowska, mejor conocida como Marie Curie, una de las dos personas en la historia de los Nobel que se han hecho acreedoras a dos premios en distintas categorías. El libro de Montero publicado en el 2013 se intitula: “La ridícula idea de no volver a verte”.

Soy una apasionada de la historia de la mujer, en especial de los orígenes de esta conmemoración de la mujer a través de la historia, haciendo hincapié en que no es una fecha para irse de fiesta y regalar bombones, sino un llamado a la reflexión. A una reflexión que derive en hechos, en urgentes cambios que sitúen en igualdad de circunstancias a la mujer frente al hombre en los terrenos académico, laboral y social.

Nuestro amado México es un país que pende del hilo de la narrativa que se nos da a conocer a diario. Por desgracia la realidad es muy distinta, y en lo relativo a desapariciones de mujeres, en particular adolescentes, es alarmante. El Registro de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) es lo más confiable que tenemos para informarnos sobre personas desaparecidas. Cerró el 2025 con 34,460 personas desaparecidas, 14,000 de las cuales no habían sido localizadas al cierre del año, y en lo que va del 2026 reporta que de las desapariciones registradas la mitad son mujeres, y de estas, principalmente niñas entre 10 y 14 años.

Regresando al motivo de conmemoración del Día de la Mujer, vale recordar que fue alrededor de la Revolución Francesa, en la segunda mitad del siglo dieciocho, cuando dos brillantes mujeres redactaron lo que sería la declaración de los derechos de la mujer: Olympe de Gouges en 1770 y Madame d'Èpinay en 1791. Tras de estos manifiestos siguieron expresiones similares en varias capitales europeas y de Norteamérica. En 1911, en el fragor de esta batalla ideológica, ocurrió en Nueva York el incendio en la fábrica Triangle Shirtwaist, donde hubo 146 muertes, fundamentalmente de mujeres que se hallaban como obreras manuales encerradas en un edificio sin salidas de emergencia. Esta fábrica era de dos judíos provenientes de la región que actualmente corresponde a Lituania; ellos se protegían del robo de insumos que pudieran llevar a cabo las obreras encerrándolas durante su jornada laboral.

Los textos dados a conocer en tiempos de la Revolución Francesa hablaban sobre el derecho de la mujer a la educación, a la independencia jurídica y económica en el matrimonio, y a la necesidad de homologar las condiciones laborales para ambos sexos. Con lo ocurrido en Nueva York podemos comprobar que en un siglo y medio esas condiciones habían quedado en letra muerta.

Venturosamente, fue en ese mismo 1911 cuando Marie Curie recibió el segundo premio Nobel de su vida, el de Química, por el descubrimiento del radio y del polonio.  Rosa Montero profundiza en las condiciones de vida laboral del matrimonio Curie, y nos hace ver de qué forma, en la precaria situación en que trabajaban, consiguieron los avances que los hicieron pasar a la historia.  A la muerte de su esposo ocurrida en 1906, Madame Curie siguió adelante en sus investigaciones. Su hija Irène Jolliot-Curie siguió la misma carrera que sus padres, y le fue otorgado el Nobel, junto con su esposo Frèdèric en 1935. Tanto la madre como la hija murieron por causas relacionadas con la radioactividad que manejaron.

Rosa Montero, en su estilo híbrido de crónica-ensayo autobiográfico habla sobre su propio duelo a la muerte de su esposo Pablo, frente al vivido por María Curie quien, debajo de su perenne actitud severa experimentaba profundas emociones al lado de su ser amado, y posteriormente, a su muerte, según consta en un diario en el cual fue narrando distintos momentos de su vida, tanto personal como familiar y laboral. Además de que nos señala cómo las condiciones de desigualdad en el trabajo que desarrollaba al lado de su esposo, fueron superadas por el amor que ella le profesaba.

El 8 de marzo es una fecha para la reflexión respecto a la trayectoria de la mujer en el mundo moderno. Conocer y evaluar lo que se ha logrado, pero también lo que no se ha hecho, y definir qué tareas nos corresponde asumir, en un país con tan elevados índices de violencia contra nuestro género. En especial nos corresponde a nosotras, como se viene haciendo desde tiempos de la Revolución Francesa, reforzar la lucha por conseguir condiciones de justicia y dignidad, animadas a hacerlo desde el corazón.

CARTÓN de LUY


 

REFLEXIÓN DE JCDOVALA

¿Dónde nace la disciplina?

La disciplina no nace en reglas ni en supervisión externa. Nace en la decisión personal de gobernarse a uno mismo. No depende del ánimo —que cambia— sino del carácter —que se forma—. Empieza cuando nuestra palabra, incluso la que nos damos en privado, tiene valor.

Se forja en la incomodidad: levantarse sin ganas, terminar lo empezado, hacer lo correcto aunque nadie mire. Es respeto por el tiempo, el trabajo, la responsabilidad y el propósito.

En las familias firmes y en los oficios bien hechos, la disciplina siempre fue el cimiento. El talento sin disciplina se diluye; la disciplina constante termina construyendo maestría. Donde hay orden hay claridad; donde hay claridad hay constancia; y donde hay constancia hay resultados.

La disciplina nace de entender que el futuro no se improvisa, se construye. No es castigo, es dirección. No limita, encauza. Cuando dejamos de buscar motivación y asumimos responsabilidad, el carácter se fortalece y la intención se convierte en realidad

CARTAS A MÍ MISMO por Carlos Sosa

Vivir de verdad

No es la muerte lo que me asusta… es la idea de irme de este mundo sin haber vivido de verdad. 

Porque uno no necesita dejar de respirar para empezar a morirse; alcanza con acostumbrarse al vacío, con dejar que los días pasen como páginas en blanco.

Pero todavía queda un margen, aunque sea diminuto. Una rebeldía callada: un café que se disfruta lento, una caricia que rompe la armadura, un “te quiero” que sale sin permiso. Son gestos mínimos, sí, pero son la prueba de que seguimos vivos aunque el mundo crea que solo estamos de paso.

Y entonces entiendo: la muerte en vida no se derrota con grandes conquistas, sino con pequeños actos de ternura que desafían al olvido. Al final, quizás vivir sea eso… robarle a la eternidad un par de segundos luminosos, y esconderlos en el bolsillo como si fueran eternos...

LO QUE NECESITAN LAS MUJERES Charla con Efrén Martínez


 

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez

 Vivimos en un mundo en que el valor de las cosas se otorga sin que medie explicación alguna del porqué.  Una prenda de vestir puede adquirir un precio descomunal tan solo por tener impresa un logo, marca, diseño para hacer saber a los demás que es de "buena calidad", aun cuando podemos encontrar artículos que ofrecen la misma calidad a mucho menor precio.  Pero les creemos, y nos convierten en cautivos de las marcas. 

      Se convierte la vida en una carrera por alcanzar como meta el poder acceder al mejor automóvil, al reloj de alta gama, al vino más fino en el que cada gota tiene un elevado costo, y sentirnos orgullosos , exitosos por poder hacerlo, además de ser envidiados o admirados por ello. 

     El valor de los seres humanos, el valor de la vida misma, ese queda solo cifrado en frases que a diario compartimos, pero poco se aprecia a aquél cuya vida ha sido dedicada a nobles ideales, si no va acompañada de la ganancia de bienes materiales. Nos impresiona mucho más aquél que amasa una fortuna, no importa a veces como, pero definitivamente se convierte en un ejemplo a emular.

      Desear más de lo que la vida nos permitirá disfrutar, con ambición desmedida, a costa de todo, viviendo en la superficie, sin asomarnos un poco a la esencia espiritual, al conocimiento de nosotros mismos, a establecer un contacto más íntimo con nuestro planeta, a dejar de consumir en exceso, a darle más importancia al ser que al poseer,  vivimos de acuerdo a la premisa  de Erick Fromm "quien no tiene, no es" .

     ¿Quién le dio el valor a las cosas?  ¿Quién con ello nos manipula, nos da categoría o nos la quita ?  

    Es hora de dar valor a lo que realmente lo tiene, sin precios, sin marcas, dejar lo trivial para aprovechar nuestra existencia sin desgastarnos en poseer, ese hábito  de acumular tan solo bienes materiales que rebasan cualquier necesidad, que nunca son suficientes y nos hacen desear siempre más.

      Víctimas de aquellos que nos convirtieron en máquinas de consumo, a quienes poco conocemos, pero rendimos tributo a diario, que dejaron en papel secundario los valores morales, éticos  de los seres humanos, ensalzando más la riqueza material, que la moral y la espiritual, incluso que la vida misma. 

        En algún momento nos habremos convertido en otro tipo de seres, no sé si tan humanos como sería lo ideal, pero adaptados a lo que hemos permitido se nos ha hecho creer es el éxito, es la meta, es el placer de vivir. Sumidos en la tecnología, en el consumismo, creyéndonos libres de elegir, sin tener más opciones que las que una élite dueña del mundo nos ofrece.  

       Y así, sin percatarnos siquiera, sin intentar ningún cambio, los seres humanos nos deshumanizamos cada día más. ¿Seres  con raciocinio, con espíritu en vías de extinción...?

Verdi: Marcha nupcial de la ópera Aída desde Suecia