TOCANDO CIELO, TOCANDO SUELO
Estamos
en la temporada de los Premios Nobel; en días pasados se anunció que el de
Literatura es para la escritora canadiense Anne Carson. Según determinó el
comité encargado de otorgar la presea, se le concede por la calidad de su obra,
por el acierto de incluir elementos de la literatura griega antigua para
renovar la contemporánea, y por la exploración de temas universales que nos
atraviesan a los humanos de distintas épocas y latitudes, tales como el amor,
el duelo, la pérdida o la identidad. Ejemplo claro es “Nox”, en que elabora un
duelo con género mixto por la muerte de su hermano.
Si
exploramos el perfil de los ganadores del Nobel de Literatura en los últimos
años, veremos que se ha roto por mucho la formalidad estética y el pensamiento
racional, por destacar temas en torno a la condición humana. Seguramente los
fenómenos que ocurren en relación a todos nosotros llevan al escritor y al
poeta a plantearse preguntas que buscará contestar a través de la palabra
escrita.
El
noruego Jon Fosse, Nobel 2023 fue inicialmente novelista y más delante
incursionó en el teatro. Sus obras nos presentan escenarios muy noruegos: salas
de viviendas, personajes ordinarios, tal vez un fiordo; diálogos, sí, pero incontables
pausas y silencios. Realidades como la concepción del amor, el desamor; la
ausencia; la muerte, y siempre la memoria. Conviven en un mismo escenario
personajes del presente con sus propias versiones del pasado, para indicarnos
que el tiempo es circular, y que nada se borra con el paso de los años.
La
escritora francesa Annie Ernaux, Nobel 2022 aborda diversos géneros híbridos. A
través de la autobiografía lleva a cabo un estilo ensayístico revelando gran
parte de su infancia, lo que tuvo que enfrentar como una chica provinciana que
entra a la gran universidad. Habla sobre su experiencia juvenil ante un
embarazo (El acontecimiento), o frente al progresivo deterioro de su madre a
causa del Alzheimer (No he salido de mi noche), o el proceso similar que sufre
su padre (El lugar).
Han
Kang, sudcoreana, Nobel de Literatura 2024, parte de elementos muy simples para
emprender un viaje panorámico por lo humano. Un maestro viejo de griego y una
alumna joven; una mujer que se vuelve vegetariana por causas tan dolorosas como
ocultas; dos mejores amigas y un cotorro que hay que atender… Enfoque
sociológico de sus personajes que envía un mensaje simple, contundente y
eficaz.
Volviendo
a nuestra laureada 2026, su obra tiene una gran base académica, siendo Carson
una gran conocedora de la cultura griega antigua y maestra en filología. Aun así,
aborda temas comunes a todos los mortales. Para ejemplo un fragmento de su
poema “Tres” que empieza diciendo:
“Tres
mujeres silenciosas en la mesa de cocina
La
cocina de mi madre es oscura y pequeña […] Se extiende hasta donde alcanza la
vista…”
Con
estos asuntos aparentemente tan comunes la autora nos convoca en torno a esa
mesa de cocina, nos admite con nuestras limitaciones y la propia condición
contradictoria que tanto nos estorba en la vida diaria, ella invita a asistir a
esas charlas que llevan a cabo personajes así de simples como profundos. Es
indulgente cuando habla sobre los miles de preguntas que chocan con sus ojos
desde adentro mientras lee a Emily (supongo que se refiere a Emily Brontë), en
tanto su mamá estudia su lechuga. De ahí pasa a ampliar una atmósfera doméstica
intrascendente y los acontecimientos que ocurren en la calle, con una sola
intención: decirnos que no estamos solos con nuestras grandes pequeñas dudas.
El
papel de la literatura es cada vez más relevante. Nos permite asomarnos al
interior de nosotros mismos para explorar las inconsistencias que a ratos nos
pueblan. La literatura escrita por mujeres, que en ocasiones ha sido tachada de
“ombliguista” nos concede licencia para llevar a cabo esa exploración sin
sentirnos ridículamente sensibles frente a una sociedad crítica y a ratos muy
severa en sus señalamientos.
Todos
los humanos actuamos a partir de nuestro yo más profundo, pero igual participan
las inseguridades y pequeños temores respecto a cómo vamos a encajar en el
mundo que está allá afuera, al que muchas veces percibimos como un bloque
sólido al cual enfrentarnos, cuando en realidad se trata de un conjunto de
seres tan humanos como yo, con sus propias cosas, tal vez ocultas, tal vez
parapetadas, pero al fin similares, que solo la literatura es capaz de desvelar.
¡A
leer a Anne Carson! A vernos reflejados en su prosa. Tocando cielo como ya
hemos hecho a partir de los grandes clásicos, entiéndase Alfonso Reyes u
Octavio Paz que nos llevan muy alto, pero también tocando suelo con estos
escritores actuales, para realzar nuestra condición humana, ahora que tanta
falta nos hace sentirnos validados.

