Mi querido amigo Luis Toraya se integra formalmente al esfuerzo semanal de este blog, para publicar de manera periódica textos de su propia autoría. Aunque ya habíamos sacado algo suyo, hoy estrena oficialmente su espacio bajo el título "Crónicas de un Don Nadie". Aquí nos explica el autor el por qué del título. ¡Bienvenido, Luis!
Dicen que la historia la escriben los vencedores, pero la vida —la de verdad— la vivimos quienes pasamos desapercibidos en la fila del banco, en el tráfico de los lunes o en la mesa de al lado en cualquier café.
No soy un experto en nada, pero soy un testigo de todo.
En este espacio, cada semana, me propongo rescatar esas pequeñas historias que parecen no tener importancia, pero que, al mirarlas con atención, revelan mucho más de lo que imaginamos.
A veces, la verdadera maravilla no se esconde en las cumbres, sino en la pausa que no pedimos.
Hoy, mientras esperaba a que el semáforo cambiara de rojo a verde, vi cómo un rayo de sol atravesaba el parabrisas y se detenía exactamente sobre el polvo que flotaba en el aire del coche. Durante unos segundos, esa pequeña polvareda, usualmente molesta o ignorada, se convirtió en una constelación danzante, un espectáculo de luz dorada que el mundo entero parecía haberme regalado solo a mí, en medio de la prisa y el claxon impaciente de al lado.
Nos acostumbramos tanto a existir que olvidamos notar el milagro de la física y el azar colisionando en un simple rayo de luz.
Olvidamos que respirar, que el latido silencioso de nuestro corazón o el hecho de que un árbol se mantenga en pie al otro lado de la acera, son eventos de una complejidad asombrosa que sostienen nuestra realidad.
No necesitamos buscar grandes hitos para justificar nuestra estancia aquí.
A veces, ser testigo de cómo la luz se filtra entre las hojas de un árbol en una calle gris es suficiente prueba de que, incluso en la rutina más plana, la vida sigue haciendo magia frente a nuestros ojos.
Aquí habrá de todo: reflexiones sobre el paso del tiempo, el extraño alivio de encontrar un libro viejo, el caos de la existencia moderna y, ocasionalmente, el intento fallido por entender qué rayos estamos haciendo aquí.
No busco ser el protagonista de tu semana, solo pretendo ser una voz honesta que te acompañe mientras tomas un respiro.
Bienvenido a estas crónicas. Al final, todos somos un poco 'don nadie' en este gran enredo, y ahí es precisamente donde nos volvemos interesantes.
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