domingo, 26 de abril de 2026

7 CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

PARA MUESTRA UN BOTÓN

Nuestro problema moral es la indiferencia del hombre consigo mismo:

Erich Fromm

Nuestro querido México presenta, de cuando en cuando, situaciones que dan cuenta del estado general de cosas en el país. Esta vez fue en la Pirámide de Teotihuacán, un individuo obviamente afectado de sus facultades mentales ingresa al sitio arqueológico provisto de armamento y municiones, y un megáfono. Escala media pirámide y desde ese punto comienza a querer dar órdenes a los visitantes en un tono agresivo, insistiendo en hacer valer sus argumentos bastante demenciales. Logra herir a varios, asesina a una turista extranjera, y cuando comienza a recibir disparos por parte de las fuerzas armadas, opta por suicidarse. El video que circula, tomado por algún amateur, es de gran crudeza.

El suceso es una fuerte sacudida en medio de todos los eventos cruentos que ocurren día a día, por más que las autoridades pretendan disimularlos. Ese continuo golpeteo a nuestro sistema nervioso termina por generar una indiferencia de unos para con otros, como escudo protector, lo que deviene en consecuencias negativas para todos. La violencia de los odios cruzados en redes sociales mina la integridad de cualquier sociedad. Conviene, entonces, dar una repasada de lo que es la ética dentro del periodismo. Para ello recordamos a expertos como el colombiano Javier Darío Restrepo, ya fallecido, quien publicó varios libros y un curso acerca de la ética periodística, material que se utiliza en la formación profesional de carrera, y que no está por demás procurar que se aplique a todos los niveles, entre personas dedicadas a la comunicación.

Restrepo estableció una serie de siete normas éticas a las que debiera apegarse el periodista en su labor: Comienza por la búsqueda de la verdad, algo que a ratos resulta tan difícil en estos tiempos de medias verdades o de verdades acomodaticias, que no reflejan la realidad concreta, sino la percepción personal y hasta sesgada de la realidad. Una segunda norma habla acerca de la honestidad, algo cada vez más difícil de lograr en un mundo que se inclina a favor de la conveniencia personal más que del proceder intachable. Una tercera norma se refiere al respeto, esto es, poner por delante del interés periodístico el respeto a la persona humana, en particular tratándose de menores de edad. La cuarta habla sobre la protección, o sea, el comunicador no va a exponer a otros seres humanos a daño, con tal de obtener la nota. La quinta es el compromiso, algo cada vez más escaso en el quehacer humano. Comprometerse con la institución a la cual se sirve, comprometerse con el país, y, sobre todo, comprometerse el periodista consigo mismo, con sus principios morales. La sexta norma corresponde a la aplicación de métodos dignos para la recopilación de la información; en este rubro llegamos a ver tantos abordajes tan poco dignos, que exponen y dañan a otras personas en el afán de obtener una nota. Y, por último, la séptima norma se refiere a la rectitud profesional; no venderse, no dejarse manipular por intereses ajenos a la verdad y el bien.

Restrepo habla sobre el amor como el comienzo de la ética, a través del respeto de la persona, tanto del periodista, como del abordado por la nota que se integra, y eventualmente respeto por el futuro lector de dicha nota. Llama a la reflexión en el ejercicio periodístico.

El catedrático colombiano falleció en el 2019, pero de alguna manera dejó previsto lo que estaría ocurriendo en estos últimos años con la inteligencia artificial. Nos puso sobre aviso con relación a las prácticas de manipulación de imágenes y de encuestas, encaminadas a alterar o suprimir la verdad, situaciones que se vienen cumpliendo en estos tiempos. Sus recomendaciones como catedrático siempre fueron hacer planteamientos respetuosos, íntegros y certeros en la labor periodística, con el objeto de trazar y acompañar por las vías que conducen a la excelencia profesional.

Gran parte de las notas que circulan actualmente tienden a generar polarización e indiferencia. El video del homicida de Teotihuacán da cuenta de la carga de profundo resentimiento que lo movió a atacar a turistas extranjeros, personas totalmente inocentes que visitaban nuestro país. Sus palabras se perciben cargadas de un odio profundo hacia quienes coincidieron con él en ese punto geográfico, pero muy en particular contra los que venían de otros países.

Para muestra de lo que la circulación de información carente de ética y sentido humano llega a generar, queda este lamentable episodio, a unas cuantas semanas del inicio del Mundial. Es una nota que desalienta, que confronta y poco favorece a la conformación de sociedades justas y sensatas, como las que los mexicanos aspiramos construir para nuestros hijos y nietos.

6 CARTÓN de LUY

 


5 CRÓNICAS DE UN DON NADIE por Luis Toraya

 Ortografía del miedo

A veces me quedo mirando la pantalla, con el cursor parpadeando como un corazón que duda antes de dar el siguiente latido.

El teclado, que solía ser un puente, se ha convertido en un campo minado.

Hoy quise escribir sobre la muerte, esa vieja conocida que nos define por contraste, pero mi dedo se detuvo ante la sospecha: ¿debo escribirlo así, o debo disfrazarla de mu#te?

Es una extraña forma de castración simbólica. Estamos viviendo la era de la ortografía del miedo.
Cuando sustituimos una letra por un asterisco o un número, no estamos protegiendo al lector; estamos fracturando el pensamiento.

La palabra violencia, con sus uve dental y sus vocales abiertas, tiene un peso específico en el aire.
Al convertirla en vio&5#cia, le robamos su gravedad. La hacemos parecer un error de sistema, un fallo técnico, cuando en realidad es una herida humana que necesita ser nombrada para ser sanada.
Me aterra pensar en esa progresión absurda que vamos permitiendo.

Si hoy nos tiembla el pulso con "muerte", ¿qué pasará mañana con la palabra mujer? Si el algoritmo decide que la cercanía fonética es una amenaza, terminaremos viviendo en un desierto de sinónimos vacíos.

"Nombrar mal las cosas es añadir desgracia al mundo", decía Albert Camus. Y tenía razón. Si no puedo decir "acoso", ¿cómo voy a denunciarlo? Si la palabra se vuelve impronunciable, el acto se vuelve invisible.

Desde mi perspectiva como observador de este lenguaje en constante mutación, noto que estamos creando una gramática del escondite.
La pérdida del referente: El símbolo (@, #, *) actúa como una venda.
La desensibilización: Al ver palabras "rotas" constantemente, nuestro cerebro deja de procesar el impacto emocional del concepto real.
El triunfo del algoritmo sobre el alma: Escribimos para complacer a una máquina que no entiende de contextos, de duelos, ni de justicia; solo entiende de filtros.

Extraño la libertad de las palabras plenas. Esas que tienen cuerpo, que tienen sangre y que, a veces, duelen.

Porque el dolor es parte del aprendizaje. Si permitimos que el lenguaje se desmorone en códigos cifrados por miedo a "herir" la sensibilidad de un código de programación o de alguna persona sensible, terminaremos perdiendo la capacidad de conmovernos.

No quiero una paz que nazca del silencio o del disfraz. Prefiero la palabra cruda, la palabra entera.
Porque solo cuando llamamos a la muerte por su nombre, podemos realmente celebrar la vida. Sin asteriscos. Sin censura. Con todas sus letras.

® 2026. Dr. Luis Mariano Toraya Lara. Todos los derechos reservados.

4 CARTAS A MÍ MISMO por Carlos Sosa

Aunque sea por poco

Soy un diablo… pero de esos que todavía se detienen a ayudar.
No siempre hice lo correcto.
A veces elegí mal, a veces llegué tarde,
a veces supe lo que debía hacer… y no lo hice.

He estado en los dos lados, como todos:
en el lado donde uno abraza,
y en el lado donde uno se pierde.
Porque la verdad es menos bonita de lo que nos gusta contar:
no somos buenos todo el tiempo,
ni malos del todo.
Somos eso que decide… cada día.
Y sí, he bailado con mis sombras.
Las conozco por nombre.
Pero también sé lo que se siente hacer algo bien cuando nadie está mirando.

Por eso, cuando me toque hacer cuentas conmigo mismo, no voy a pensar en el cielo ni en el infierno.
Solo voy a preguntarme:
¿hice más bien que daño?
Y ojalá —aunque sea por poco—
la respuesta me deje dormir en paz...

3 CHARLA SOBRE LA MUERTE Y LA VIDA: Charla de Tiza Martínez


 

2 CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Nuestra vida es el cuento que cada quien decide contar, un cuento que tiene inicio y final, en el que solo al primero tenemos acceso. Una historia que se escribe día a día y que solo en parte se mantiene en la memoria, permaneciendo en ella sin que nuestra voluntad intervenga en decidir las vivencias que deseáramos conservar. Tristeza, dolor y felicidad, tintes distintos en los momentos vividos que habremos de interpretar según la percepción que en su momento hayamos tenido de ellos y que definitivamente modificaremos de acuerdo a nuestro presente

Hace unos días leía a mis nietos un bello cuento. "El poder del amor" era su título. Trataba de un osito extraviado en el bosque, le temía a la obscuridad, Un conejo le aconsejó entonces que recordara bellos momentos y con ello acudirían luciérnagas mágicas que iluminarían su camino a casa. Haciendo una analogía, reflexioné en la importancia que tiene llenar nuestra vida de bellos momentos, y ¿qué momentos pueden ser más bellos que aquellos en donde sentimos y hacemos sentir el amor? esos que no tan solo se recuerdan, que revivimos con tanta emoción que aceleran el ritmo de nuestro corazón, ¡ recordar si! ¡volver a pasar por el corazón!

Y no es ningún cuento que esas vivencias hacen la magia de iluminar el camino cuando nos acecha la obscuridad y nos sentimos perdidos. Ese reencuentro con el amor de nuestra familia, a nuestras amistades, a la gente con la que hemos convivido y que hemos cultivado a lo largo de nuestra existencia son emociones que iluminan hasta los días más aciagos, luz que da fuerza, que imprime fe para enfrentar la adversidad aún en la mayor de las penumbras. Esa magia divina que solo posee el amor, que a veces en la cotidianeidad se nos ofrece y cuya trascendencia valoraremos muchas veces más en el futuro que en el momento en que se vivió.

¡Me encantó este cuento! queda en mí el deseo para mis nietos y para todos nosotros, que siempre que nos sintamos perdidos, que la obscuridad aceche, miles de luciérnagas mágicas nos acompañen con tan solo evocar bellos momentos, plenos de amor.

Los buenos momentos hay que propiciarlos, los malos llegan solos. Seamos artesanos del amor y que el poder de nuestra creatividad haga magia que ilumine nuestras vidas

1 REFLEXIÓN DE JCDOVALA

 El día de hoy quiero invitarlos a reflexionar sobre este importante, tema en el caminar de nuestra vida… Hoy, no mañana.

Porque la vida no es un borrador que puedas corregir después, no hay ensayo general porque lo que no haces hoy, rara vez regresa con la misma fuerza, con la misma oportunidad, con la misma versión de ti.

Mañana es cómodo. Y esto es solamente la excusa elegante del miedo; es el lugar donde escondemos lo que nos exige valor, disciplina y decisión; pero también es donde se quedan enterradas las ideas, los abrazos no dados, las palabras que nunca dijiste y los pasos que nunca te atreviste a dar.

Hoy incomoda o perturba, porque hoy exige, y te enfrenta contigo mismo, sin pretextos. Pero también hoy construye, y transforma, hoy define quién eres en realidad, no quién dices que serás.

No esperes a sentirte listo, porque nadie lo está completamente; y no esperes el momento perfecto porque ese no existe. Nunca olvides que lo único real es este instante, con todo y sus dudas, con todo y sus imperfecciones.

Haz la llamada. Di lo que sientes. Empieza ese proyecto. Perdona. Corrige. Avanza y no lo dejes pasar para otro día. 

Porque al final, la vida no se mide por lo que pensaste hacer, sino por lo que tuviste el coraje de hacer cuando aún estabas a tiempo.

Ten presente siempre en el caminar de tu vida que el momento es … Hoy. No mañana.