domingo, 8 de julio de 2018

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

NO TODO ESTÁ BIEN
A diferencia de lo que vivimos en nuestra juventud quienes ahora hemos superado la barrera de los 50, hoy en día las cosas son muy distintas.  Lo vemos en la política, lo vemos en la vida diaria, y hay que decirlo, no porque proliferen determinados patrones de conducta, significa que sea  lo mejor.  Va lo siguiente para ejemplificarlo:
     En los últimos 10 años –poco más--  en nuestro amado México ha privado la impunidad. Pocos delitos son denunciados, y de cada 20 denuncias solo una termina en sanción.  La aplicación de la justicia resulta  bastante discrecional y no depende tanto de la magnitud del delito como de las posibilidades que tiene el delincuente para sacudirse el cargo.  Es más probable que termine en la cárcel una madre de familia que  roba un paquete de jamón para sus hijos, que un funcionario que haya desviado carretadas de dinero del erario público.
     Un asunto que  tiene que ver con la vialidad. Resulta sorprendente,  ocurre a diario frente a todos nosotros y está desatendido. De forma cotidiana la prensa reporta accidentes viales producidos por un mismo mecanismo: Quien debía hacer alto no lo hizo, resultando impactado por quien llevaba el derecho de vía.  Tal vez la mitad de estos accidentes estén provocados por desconocimiento de las reglas de seguridad vial, y la otra mitad se deba a que el conductor se distrajo atendiendo su celular.
     Dos veces por semana acudo a un edificio del primer cuadro de la ciudad.  En ese sector es complicado hallar un cajón para estacionarse, de manera que hay que dar varias vueltas hasta encontrarlo.  En una de esas ocasiones, a la segunda o tercera vuelta sonó mi celular, y ya a punto de estacionarme volvió a sonar.  Ya me había emparejado con el vehículo estacionado delante del cajón que iba a ocupar,  y estaba a punto de maniobrar para acomodarme.  Dado que tenía un familiar enfermo que me había estado llamando durante el día,  en  contra de mi costumbre,  tomé la llamada.  Efectivamente era mi familiar con un par de preguntas que respondí de manera rápida, acto seguido me estacioné. Para ese momento se hallaba una patrulla detrás de mí indicándome que había cometido una infracción; el chistecito fue valuado en $1,500.  Me recogieron la licencia y amenazaron con quitarme la placa por ofensas a la autoridad.  ¿Las ofensas? Haber manifestado que con la misma velocidad con  me estaban infraccionando en ese momento, esperaba que hicieran con todos aquellos que sí tienen la costumbre de  hablar por celular mientras conducen. En cada foro en el que puedo manifestarme he expresado lo mismo, y hasta ahora no he sabido de un solo operativo que se emprenda en ningún crucero de  esta ciudad.
     Volviendo al punto inicial, al conducir no respetamos la luz roja ni el derecho de vía, y todavía nos molestamos porque el otro –a quien le asiste su derecho—no se repliega ante nuestra conducta invasiva.
     Esa normalización del delito es un gran lastre para nuestra sociedad.  Hoy en día, en particular en nuestro México  “todo está bien”, de manera  que las jóvenes generaciones no cuentan con normas sociales que les indiquen las zonas de riesgo.  Es más, en ocasiones nuestra misma molicie como mayores facilita el desarrollo de antivalores.
     Hace algunos días me topé en Twitter con una fotografía bastante explícita, en primer plano un miembro viril  y en segundo plano el rostro de una chica. No tenía nada qué ver con el mensaje que acompañaba a la imagen.  Como médico y a la  edad que tengo,  pocas cosas podrían asustarme; en lo personal me parece de mal gusto encontrarme algo así en un sitio que no es ni de urología ni para  adultos, y que simplemente está fuera de lugar.  Lo que sí me quedo pensando,  en qué predicamento  se verá la madre de una niña de 6 años que vea aquella imagen y pregunte de qué se trata.
     El triunfo de López Obrador es un parteaguas social para México.  De aquí en adelante las cosas no volverán a ser como eran antes, aunque a veces me pregunto cómo  va a lograrse, cuando tantos viejos priistas se han mudado al partido en el poder. En fin, concedamos al nuevo gobierno el beneficio de la duda.   En lo particular quisiera que todos los mexicanos aprovecháramos esta coyuntura para sacudirnos la molicie ciudadana.  Comenzar a exigir a los funcionarios que cumplan  bien con su tarea, pero al mismo tiempo  hacer cada uno  el propósito de cumplir con aquello que nos corresponde.  Levantar el índice de fuego, o  quejarnos  al estilo de Neymar, no va a generar ni un ápice de cambio para México.  Así no se componen  las cosas, y menos en un país tan lastimado como el nuestro.
     No todo está bien. La normalización del delito es asunto que  toca a cada uno de nosotros colocar en los anales de la historia.

VIÑETAS por María del Carmen Maqueo Garza


SUEÑOS Y MEMORIAS
Hay mañanas como esta, cuando las memorias entran por la ventana y comienzan a revolotear cual  inquietas golondrinas sobre mi cama.
     Son momentos que palpitan  en la penumbra del amanecer, cuando el cerebro –confundido—no alcanza a distinguir el ayer del tiempo presente.
     Y me hace pensar que sigues aquí a mi lado, y que en cualquier momento, al estirar el brazo, voy a sentir con mi mano tu cálida respiración.
     Cuando la claridad del día se va colando por mi habitación,  comienza a imponerse el rigor de la verdad.  Fuerzo a cerrar mis párpados como deseando retomar el sueño.
     El presente se manifiesta  con sus ruidos secos, sus severas rigideces…La frontera entre el deseo y la realidad marca sus límites.
     Guardo una pequeña dosis de ilusión para tomármela en la noche antes de cerrar los ojos, con un vaso de agua de azahar, como perlas para el buen dormir.

The Carters cantan desde el Louvre

Everything is Love rompiendo con la solemnidad del museo más visitado del mundo.

Poesía de Margarita Michelena


A mi hijo sin vida

A veces, en la noche,
debajo de mis párpados
que se tienden igual que un muro sobre mí,
grandes y espesos,
y que me separan radicalmente del mundo,
sueño que tengo un hijo.
          Un niño que no ríe.
Extranjero en la tierra.
Serio y leve.
Hecho de una materia que es transición perfecta
Entre la viva carne y entre el agua que huye.
          Cuando nace, igual que desprendido del propio corazón,
cuando lo veo
con sus manos inhábiles al juego,
con sus ojos, que surgen fabricados
de un elemento fantasmal, y se acoge a mis brazos
como bajo la sombra de un árbol grave,
y oigo su voz, ausente,
diciéndome que no es vivo ni muerto,
pero que es,
me duele intensamente,
mucho más que si fuera el hijo de mi carne.
          Y entonces ejercito en él,
que es blando y débil
y extraño a lo terrestre,
la infinita, la amarga,
la escondida manera que yo tengo de amar.


Plática sobre aprendizaje con Tim Elmore

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez


Esta época cibernética y colmada de tecnología, nos brinda otra plataforma desde la cual desarrollar relaciones interpersonales a distancia, con prontitud, constancia a veces excesiva, pero con la gran limitante de la palabra escrita, aunada a iconos gestuales que reemplazan o intentan reemplazar nuestras expresiones.
          Ya como método más usual que el presencial, nos vemos todo el día en contacto con decenas de personas, a veces --según la capacidad de cada quien--, con varias al mismo tiempo. Volamos de un chat a otro, y entre uno y otro, alcanzamos a entrar a las redes para enterarnos de noticias y sucesos, o chismes, ¿por qué no? de otras personas, que ni conocemos. Y si en persona, existen los malentendidos, pues ni se diga por estos medios.
         Cada quién interpreta las palabras a su manera, les da el énfasis, la entonación y la connotación que le sugiere incluso la forma en que se escribió. Hasta somos capaces de interpretar gritos, enojos, felicidad, o por lo menos sentimos ser capaces de hacerlo. ¿Cuántas veces hemos dicho algo con total serenidad y se nos interpreta enojados? La expresividad por el lenguaje escrito, además, no a todos se nos da. Muchas relaciones de toda índole han sufrido reveses por la percepción errada que se puede tener al leer un mensaje.
         Definitivamente hay cosas que no se pueden tratar por escrito, si se requiere precisión en la transmisión de un sentimiento, si reviste una importancia determinante para una decisión, si apenas en viva voz podemos darle la emoción que implica lo que deseamos hacerle saber al otro, hay que tomarnos el tiempo, por lo menos de llamar y de ser posible  --cuando las circunstancias lo permitan--, de hacerlo presencial.
          No hay icono gestual que substituya una mirada de amor, una voz tierna, una expresión de alegría que ilumina el rostro. No alcanza la tecnología a darle a las relaciones humanas ese toque mágico, incomparable, que solo encontramos en el contacto personal.

Una voz prodigiosa desde el cielo

Catania Alfina Fresta con la Compañía Steffania Licciardello interpretan "Nessun Dorma" de Puccini.