COMO ALICIA A TRAVÉS DEL ESPEJO
No
deja de sorprenderme el poder de las redes sociales en nuestro mundo, muy en
particular entre aquellos segmentos de la población que no tienen acceso a
desarrollar elementos de juicio más allá de lo que aparece en pantallas.
Mi
señor padre fue un brillante calculista que amaba las matemáticas. Supongo que
fue a partir de esa afición suya que, siendo yo bastante pequeña, me regaló el
libro de “Alicia en el país de las maravillas” del también matemático Lewis
Carroll. Lo leí y debo confesar que no me encantó, sin embargo, no me atreví a manifestarlo
ante mi padre, porque así eran las cosas en ese tiempo, los hijos no
contradecían a los padres, además de que lo habría desencantado. Años después
encontré en alguna librería “Alicia a través del espejo”, del mismo autor, ese
libro sí me gustó y, hasta la fecha, me ha servido de metáfora en diversas ocasiones.
Justo ahora lo vuelvo a traer a colación para dar título a la presente
colaboración cuyo contenido va como aquí les cuento:
Ceci
Flores se ha convertido en el ejemplo de las madres buscadoras en México.
Durante siete años anduvo buscando a su hijo desaparecido. Ante la falta de
indicios de que estuviera con vida, se lanzó a excavar con pico y pala en
predios de Sonora y estados aledaños.
Hace
algunas semanas halló lo que para ella eran los restos mortales de su hijo.
Esperó a que la autoridad correspondiente lo verificara. Cuando ya tuvo la
confirmación, pudo finalmente depositar esos restos en su tierra. Luego de ello
subió a su cuenta de X un video en el cual expresa su tranquilidad por haberlos
encontrado y su agradecimiento a quienes le han acompañado durante estos siete
años. Agradeció también a las autoridades, aun cuando, recordaremos, los dos
últimos presidentes se han negado a recibirla en Palacio.
Su
tuit me inspiró para dedicar a su persona mi colaboración del pasado día 5,
publicada en varios periódicos regionales. Le marqué copia a Ceci en su cuenta
de X @CeciPatriciaF. Luego me llegó un par de notificaciones por la misma vía,
que me permito transcribir textualmente, para evitar sesgos de interpretación.
La primera respuesta a mi comentario para Ceci arrobándonos a ella y a mí
expresa: ”Híjole creo el mundo está al revés admirando y exaltando a sicarios y
delincuentes? Que mi…a es esta”. El segundo tuit, nuevamente como respuesta
para Ceci y para mí, a la letra dice: “Porque admiras narcotraficantes?”. Me he
permitido reproducir de forma casi íntegra la redacción de ambos tuits, incluyendo
erratas, con excepción de una palabra soez utilizada por uno de los tuiteros,
que solamente he insinuado, ya que no encuentro de buen gusto reproducirla tal
cual en este espacio.
En
fin, vamos ahora al fondo del asunto: De los dos tuiteros uno tiene quince
seguidores y el otro tiene diez; revisando las publicaciones de uno y otro, a
vuelo de pájaro se detecta que ambos apoyan incondicionalmente a la 4T. Pero
¿qué va de sus convicciones personales ⸺muy respetables⸺, a calificar como
sicarios, delincuentes y narcotraficantes a los buscadores de desaparecidos, o denostar
las palabras de una madre que expresa su gratitud tras haber encontrado los
restos mortales de su hijo?
Regresando
entonces al inicio de mi colaboración: Este México que vivimos, a ratos me evoca
a Alicia, ese personaje que cruza el espejo y comienza a ver todo al revés de
como es en la vida real. Descubre una realidad que no logra bien descifrar. El narrador
lo expresa con estas palabras: —Como se ve, no estaba dispuesta a reconocer,
ni siquiera a sí misma, que no había entendido ni jota—. Algo así me parece
que sucede con quienes utilizan las redes sociales simplemente para dar la
contra. Una cosa es que Ceci Flores tenga toda su vida de buscadora clamando el
apoyo gubernamental que hasta ahora no ha obtenido, y otra muy distinta insinuar
que se dedica al crimen organizado, como estos dos tuiteros pretenden señalar.
A
propósito de sus reacciones descabelladas, habrá que decir: En 1965 la UNESCO definió
la alfabetización como algo más que la capacidad de leer y escribir, y acuñó el
término “analfabetismo funcional” como la incapacidad para participar en la
vida económica, social y tecnológica, aun cuando se domine la lecto-escritura. La
UNESCO ha continuado sus evaluaciones según apunta el documento del 2023
intitulado “Alfabetización y educación. Lecciones desde la práctica innovadora
en América Latina y el Caribe”. Habrá que revisarlo para determinar cómo se mide
el contraste entre lecto-escritura formal y la que se lleva a cabo solamente en
redes, por ende, imprecisa. Quien no se documenta más allá, poco puede esgrimir
Comunicarse
implica saber defender lo propio y cuestionar lo contrario de modo civilizado,
no mediante bufidos digitales.

