Descontrol
El control sobre los hijos se ha limitado con la llegada de las nuevas tecnologías.
Antes de ello, el apagar de luces llegaba cuando terminaban las transmisiones de la televisión. Las jóvenes se recogían a más tardar a las doce de la noche.
El teléfono de casa se utilizaba con mesura, las llamadas salían caras.
Hoy las adolescentes se van a la cama con el celular a un lado y están en comunicación a altas horas de la madrugada, mientras los padres duermen.
Ven y escuchan todo tipo de transmisiones. Deben ser contados los padres quienes se los retiran antes de irse a dormir. Y apostamos el relajo familiar por esa decisión.
Amortigua un poco el hecho de que el celular sirve para saber dónde andan.
La realidad es que esa comunicación ha relajado el control paterno. Lo aceptemos o no, sencillamente son otros tiempos.
jvillega@rocketmail.com
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