domingo, 1 de febrero de 2026

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

 LOS 45 DEL TREN

Las redes sociales constituyen un medio a través del cual logramos conectarnos con el mundo. Lo que antes de la era digital llevaría tiempo para llegar a nosotros, hoy en día está a la distancia de un clic, asunto con sus aristas, que fácilmente nos predispone a la hiperinformación o a las llamadas “fake news”. Sin embargo, esto último sería objeto de una colaboración aparte. Hoy me quiero referir a la facilidad con que eventos que ocurren del otro lado del mundo, llegan a nuestras pantallas con un solo clic, y, como sería el caso al que voy a referirme, nos hermanan.

El choque de trenes recién ocurrido en Córdoba, al sur de España, y que cobró 45 víctimas mortales, se considera la mayor tragedia de este tipo más importante de aquel país, después de la ocurrida en el 2013.  La noticia se difundió casi en tiempo real, dándose a conocer las dificultades para el rescate de personas heridas en el sitio del siniestro, debido a lo retorcido de las estructuras metálicas tras la colisión.

Pude seguir la publicación que hace Antena Huelva del discurso de Liliana Sáenz, hija de una víctima mortal, tras la misa fúnebre que se ofreció en Adamuz. Ella habla de “los 45 del tren” para exaltar su condición de seres humanos con familia, con sueños y propósitos por cumplir. Habla además de 45 familias enlutadas, que en estos momentos no saben cómo van a salir adelante sin sus seres queridos. En el caso de Liliana, ahora sin su madre, quien pereció en el sitio del accidente. Además, agradece de manera sobrada a los habitantes y las fuerzas especiales de Adamuz, su participación en el rescate.

Es una pieza de oratoria excelsa, escrita desde el dolor y la demanda por la verdad. No con ira sino con confianza de que las indagatorias logren esclarecer cómo ocurrió este choque de trenes, que los expertos, hasta ahora, no logran explicarse.

Me llama la atención la presencia de los reyes de España quienes se sumaron a la ovación de pie que se ofreció a Liliana tras su participación. Reconfortante observar cómo ambos se acercaron a los grupos de afectados para ofrecer sus condolencias.

En lo personal miro con agrado la forma en que la iglesia y el estado se unen ante una tragedia de tal magnitud para buscar un consuelo que alivie a las víctimas, tanto los heridos, varios de los cuales estuvieron presentes en el acto religioso, como a los deudos de las víctimas mortales. Sé que en nuestro país la Constitución mandata que el estado sea laico, aunque luego veamos que los propios gobernantes violan este mandato practicando ceremonias prehispánicas de invocación a Quetzalcóatl.

A propósito del tema, entiendo que la laicidad fue incluida en tiempos de la Reforma para impedir que los ministros de culto influyeran en las decisiones ciudadanas, aunque a ratos me pregunto, con el debido respeto a la memoria del Benemérito, si fue la mejor decisión.

Volviendo a España: El discurso transmitido por Antena Huelva en su sitio de X forma parte de uno de los tres homenajes que se hacen a las víctimas del accidente, además de que se declaró luto nacional por tres días. En otra de las ceremonias participó el presidente Pedro Sánchez, dando de este modo la real relevancia que debe tener un asunto de tal envergadura. Supongo que, para los dolientes, pese al dolor que les deja la intempestiva partida de sus seres queridos, les queda el consuelo de que las máximas autoridades civiles y eclesiásticas se unen para acompañarlos en su dolor. Seguramente seguirá siendo igual de hondo, pero al menos con el alivio de no sentirse solos.

A ratos los mexicanos sentimos que no se tienen muy en cuenta, por parte de los gobernantes, nuestras necesidades. Como que las decisiones se toman de modo discrecional, y no precisamente enfocadas en el bienestar de los gobernados, sino más bien protegiendo intereses particulares de figuras afines al partido en el gobierno. El descarrilamiento del tren Interoceánico, que ya se había advertido que podría suceder, no produjo igual cantidad de muertos que el español, pero ¡vaya!, con una sola vida que se hubiera perdido, sería suficiente para despertar la sensibilidad de nuestras autoridades, que parecen dedicar más tiempo y esfuerzo en comunicarse con Corea del sur para conseguir que se amplíen las presentaciones de un popular grupo de música k-pop, que, digamos, para condolerse por la masacre ocurrida en Salamanca, Guanajuato, donde acribillaron a civiles en un juego deportivo, con saldo mortal de 11 víctimas.

Con esta pieza funeraria en la que se honra la vida de los fallecidos y el intenso dolor de su partida, a la vez que se externa el reclamo de indagatorias que lleven a explicar lo ocurrido con claridad y suficiencia, queda en evidencia cuál debe de ser el verdadero peso de la participación ciudadana.

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