Quédate
Tal vez lo que llevamos dentro no es oscuridad, sino un cansancio antiguo que aprendió a maquillarse de sonrisa. Hay personas que caminan con el alma vendada, que hablan de mañana como quien habla del clima: por costumbre,
para no incomodar, para que nadie note que por dentro ya es de noche.
Nos reímos, hacemos planes, decimos “después vemos”, y mientras tanto el corazón va dejando migas de pan
por si un día alguien decide buscarlo.
No siempre es falta de Dios.
A veces es Dios sosteniendo a alguien que ya no puede más y que no sabe cómo decirlo.
No siempre es ausencia de sueños;
es sentirse expulsado de ellos.
Como si la vida siguiera avanzando
y uno se hubiera quedado sentado en una banca, mirando pasar los trenes sin fuerzas para subirse.
Si estás leyendo esto y algo te duele sin nombre, déjame decirte algo sin rodeos:
no estás solo, aunque así se sienta.
El dolor miente, te aísla, te convence de que estorbas, pero no dice la verdad completa.
Todavía hay razones que no conoces,
personas que aún no te han encontrado,
versiones de ti que no han tenido oportunidad de nacer.
A veces vivir no es celebrar,
es simplemente resistir hoy,
y eso ya es un acto de valentía.
Quédate.
No porque todo vaya a ser fácil,
sino porque tu historia aún no ha dicho su mejor frase.
Y aunque ahora no lo veas,
aunque el mundo pese,
aunque el alma cruja, seguir aquí
también es una forma silenciosa de esperanza...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario