domingo, 15 de febrero de 2026

REFLEXIÓN de Carlos Barco Soria




A veces no hacen falta muchos argumentos.

Basta quedarse en silencio frente a algo así.

El mar que no se cansa, el cielo que se enciende sin pedir permiso, la montaña que permanece…
y uno, tan pequeño, tan consciente de estar ahí.

Santo Tomás decía que la creación es una huella:
no se explica del todo a sí misma, remite a Alguien más. Como una obra que habla de su autor sin necesidad de firmarse.

Yo miro este atardecer y no siento que sea fruto del azar, sino regalo. No siento que todo termine aquí, sino que todo apunta más alto.

Tal vez Dios no se demuestra como un problema de matemáticas.
Tal vez se reconoce así: cuando la belleza nos despierta gratitud y el corazón, sin saber por qué,
susurra: gracias.

Texto e imagen tomados de la página de Fb del Padre Carlos Barco Soria

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