Solo se vive una vez, dicen… pero uno no entiende el peso de esas palabras hasta que el camino se vuelve cuesta arriba y los pasos ya no suenan tan firmes.
A esta altura, no me asusta fallar en mis sueños; lo que me desvela es que el tiempo me alcance primero.
Me da miedo que un día las manos ya no tengan pulso para construir lo que imaginé,
que las piernas se nieguen a seguir caminos que todavía no conozco,
o que la memoria —como una vela temblorosa— empiece a olvidar lo que un día me hizo arder por dentro.
que las piernas se nieguen a seguir caminos que todavía no conozco,
o que la memoria —como una vela temblorosa— empiece a olvidar lo que un día me hizo arder por dentro.
Uno envejece de golpe, sin ceremonias,
y descubre que los sueños no se renuncian por cobardía, sino porque el reloj se vuelve un enemigo silencioso.
y descubre que los sueños no se renuncian por cobardía, sino porque el reloj se vuelve un enemigo silencioso.
Por eso sigo, aunque el cuerpo proteste.
Por eso abrazo lo que sueño, aunque tiemble.
Porque lo más triste no es morir sin cumplir un sueño, sino llegar al final del camino sin recordar que alguna vez los tuve.
Por eso abrazo lo que sueño, aunque tiemble.
Porque lo más triste no es morir sin cumplir un sueño, sino llegar al final del camino sin recordar que alguna vez los tuve.
Es por eso que lo intento hoy,
aun cuando el mundo —terco y ruidoso— insiste en gritarme que no.
Porque si algo he aprendido en este tramo final del camino es que la vida no espera,
y los sueños tampoco.
aun cuando el mundo —terco y ruidoso— insiste en gritarme que no.
Porque si algo he aprendido en este tramo final del camino es que la vida no espera,
y los sueños tampoco.
Así que hago mi intento ahora, aunque me miren raro, aunque algunos digan que ya no es tiempo, aunque el viento sople en contra.
Lo hago hoy…
porque mañana quizá el cuerpo no quiera,
o la memoria me juegue una mala pasada.
porque mañana quizá el cuerpo no quiera,
o la memoria me juegue una mala pasada.
Y prefiero mil veces fallar intentando,
que llegar al último tramo del sendero
con el arrepentimiento mordiéndome el alma...
que llegar al último tramo del sendero
con el arrepentimiento mordiéndome el alma...
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