sábado, 26 de mayo de 2012

CARTA DE JOSÉ QUICHE PARA CARLOS MORALES

El género epistolar conserva su profundo valor en  tiempos cuando  la tecnología   quisiera   privarnos de  la extraordinaria  oportunidad de  vagar sin prisa por los caminos de las palabras, hasta tocar la entraña del más hondo sentimiento. 
  Un gran amigo peruano, el Dr. Carlos Morales comparte la carta que le ha hecho llegar otro colega y compatriota suyo, el Dr. José Quiche.  Ambos recuerdan parte de su juventud marcada a sangre y fuego, para  finalmente pasar a   constituir  el cimiento de una nación próspera y pujante, mas no por ello menos  sensible, siempre con la poesía a flor de piel. M.C.

Carlos: es de madrugada y ya  se  insinúan las gélidas y brumosas noches en Lima. Es muy cierto que vivimos sumergidos en  una nube gris, que en invierno es impenetrable al brillo y calor del sol. Se comprueba cuando un avión nos aleja de ella o nos retorna. En mi esto tiene un efecto de melancolía, me predispone al recuerdo lejano en el tiempo, a la añoranza de momentos que sin duda fueron mejores, por su circunstancia por el lugar, por lo sentimientos que envolvían. Vivencias  plenas de vida, de calor, impregnadas de optimismo  juvenil, de alegría  espontánea, natural, franca. El futuro, ignoto, pero sin despertar temor, era nuestro. Y en base a trabajo, estudio, constancia y a cambios  oportunos y audaces, confiados en nuestras aptitudes, lo fuimos construyendo a nuestro parecer gracias a que vivimos en libertad. Y a quien supo usarla le fue  bien. Nos tocó  sufrir una dictadura, es verdad; pero que con marchas y contramarchas nos  permitió realizarnos. Esa apasionante década del 70, grávida de legitimas ambiciones de jóvenes que habían nacido en la post guerra y empalmaron con la guerra fría, en una Latinoamérica plagada de dictaduras, jóvenes para quienes la democracia era una entelequia, y que fueron, me incluyo, cautivados por las doctrinas socialistas impulsadas, y divulgadas por los comunistas criollos, uno de los cuales es actual viceministro de salud, luchamos en las calles por la vuelta al estado e derecho. Así fue como en  el 78 recién estrenamos nuestra libreta electoral. Fue una década heroica; de resistencia al poder de facto. Pero matizada con deporte, cultura, música, baile, trasnochadas, cuando no había toque de queda. Época de audacia, de arriesgarlo todo por nada, tiempo de entregar el corazón, de promesas para siempre que nunca se cumplieron, o de uniones que han resistido al tiempo y sus embates. Y todo con un mar de fondo, un dulce rumor de infinidad de canciones de  la época, las mas bellas baladas de Feliciano, José José, Nicola di Bari, Perales, por citar unos pocos, de bandas de rock como Santana y los extraordinarios Bee Gees; fue una época de oro de  la salsa y sus cultores, infaltable en las  fiestas en honor a losveintitantos de los compañeros, a las que  "caíamos" después de clases. Mención especial para la música trova, la social, de protesta que los sanmarquinos entonábamos en las marchas, aquellas marchas ¿Quién se libró de  la experiencia de ser correteado por un policía? ¿O de un varazo por la espalda? Siempre me situé en la primera fila, y mi voz por entones fresca y sonora respondía a las arengas, y las primeras bombas las devolvíamos antes que estallen, luego venia el chapuzón y el  desbande por doquier. Si daba tiempo regresábamos a Cangallo, a almorzar. Todo lo evoco, querido amigo, en un compendio aglomerado de recuerdos, visiones añoradas de la juventud, muy lejos aún de los años aciagos, de los golpes "tan  fuertes" de la  existencia, de los cambios jamás imaginados, a todo lo que debo enfrentar con valor, con fe, y por qué no, con gratitud al Creador, que me sigue regalando la vida, con lo que ya tengo bastante. Pero sé que un día soleado, no muy lejano, volveré a correr, veloz, "como un cervatillo por el monte". Es una promesa en la que creo absolutamente, pues su autor jamás mintió ni dejó de hacer lo que se propuso.

José Quiche

1 comentario:

  1. Excelso...juventudes recordabas quizá añoradas, pero no por eso pertenecientes al pasado.

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