domingo, 8 de marzo de 2026

CARTAS A MÍ MISMO por Carlos Sosa

Vivir de verdad

No es la muerte lo que me asusta… es la idea de irme de este mundo sin haber vivido de verdad. 

Porque uno no necesita dejar de respirar para empezar a morirse; alcanza con acostumbrarse al vacío, con dejar que los días pasen como páginas en blanco.

Pero todavía queda un margen, aunque sea diminuto. Una rebeldía callada: un café que se disfruta lento, una caricia que rompe la armadura, un “te quiero” que sale sin permiso. Son gestos mínimos, sí, pero son la prueba de que seguimos vivos aunque el mundo crea que solo estamos de paso.

Y entonces entiendo: la muerte en vida no se derrota con grandes conquistas, sino con pequeños actos de ternura que desafían al olvido. Al final, quizás vivir sea eso… robarle a la eternidad un par de segundos luminosos, y esconderlos en el bolsillo como si fueran eternos...

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