EDUCACIÓN: ALAS PARA VOLAR
Se
celebra en México el Día del Maestro, figura central en la formación integral
de los individuos, considerando que el proceso educativo es un eje fundamental
para el desarrollo de sociedades armónicas y productivas.
En
la antigüedad, hallamos por un lado lo que fue la formación en Grecia, en donde
se desarrolló el concepto denominado “paideia”, modelo de formación integral
que abarcaba las esferas física, intelectual y moral, encauzadas hacia el
establecimiento de un marco social óptimo para todos. Exaltaban el logro de la
cultura como fundamento para fomentar y valorar el desarrollo de una ciudadanía
plena.
Por
su parte, en nuestro México prehispánico se desarrollaron centros educativos
como el Calmécac, destinado para los hijos de las elites (sacerdotes y
guerreros), y el Tepochcalli, para el resto de los pobladores. En uno y en otro
se encauzaba a los alumnos al desarrollo de aprendizajes que les permitieran
más delante tomar las riendas de la sociedad en que habían nacido. Un tercer
concepto que se desarrolló con especial énfasis fue la enseñanza de las artes,
misma que se llevaba a cabo en los Cuicacalli, o centros de enseñanza de las
artes.
Aun
cuando desde esa época la educación se marcaba como obligatoria, aún a
principios de los años veinte del siglo pasado, existía una gran población
analfabeta, calculada en aproximadamente 60% entre adultos de ambos sexos.
Antes de encabezar José Vasconcelos la Secretaría de Educación, no existía una
medición del nivel de alfabetización en México, aunque se han hallado
documentos históricos que permiten calcular estos índices. Con el avance de los
procesos educativos en México, esas cifras lograron abatirse, considerando que
para el año 2,000, se habían disminuido al 9.5%, según el censo poblacional del
INEGI de ese año.
Lo
que nos viene sucediendo en los últimos tiempos pudiera atribuirse a diversos
factores, entre los que quiero destacar los siguientes: Bajo los conceptos de
la Nueva Escuela Mexicana, los logros educativos elevados se consideran
innecesarios y hasta perjudiciales en contra de la población. Según marca esta
doctrina, prepararse y alcanzar niveles superiores de conocimiento, es un
atentado contra quienes no se hallan en las mismas condiciones. Por ello se
desalienta el aprendizaje más allá de los estándares básicos. Por su parte se
ataca la meritocracia, como un abuso contra el sistema; esforzarse por sacar
mejores notas y alcanzar mayores niveles de educación se considera discriminatorio.
Al grado que últimamente existen corrientes que pretenden prohibir la
reprobación de alumnos, aun los que saquen malas notas o tengan múltiples
faltas. Apelando a aquello de los derechos humanos tal vez se pretenda generar
una mole de individuos medianamente pensantes que sean fáciles de manejar.
Un
último factor que viene a mi mente es el apego a las pantallas, que provoca,
por un lado, distracción, y por el otro, activación de vías dopaminérgicas que
generan adicción, bajos niveles de atención y pobre retención de conceptos. No
es lo mismo adquirir conocimientos a través del aprendizaje en aula o de la
lectura en papel, que hacerlo deslizando continuamente la pantalla de nuestro
dispositivo digital.
En
este Día del Maestro vienen a mi memoria los grandes mentores que he tenido a
lo largo de mi vida. Puedo decir que de ellos he aprendido a entender mejor las
cosas, a vivir en consecuencia, a apreciar de forma única lo que sucede en
torno a mí. He aprendido a proponerme ideales y a luchar por conseguirlos, a no
conformarme con una trivial medianía; por el contrario, a plantearme retos por
cumplir. Hoy recuerdo a cada uno de ellos y les bendigo. Ha sido a través de
sus enseñanzas que he podido desarrollar las distintas facetas de mi vida, de
modo de ser feliz, y a su vez, transmitir esos valores a mis hijos.
Escuchaba
justo un mensaje de Aurelio Nuño, exsecretario de Educación, hablando acerca
del valor del proceso educativo en México. Su comentario arranca a partir del
intento por extender el período vacacional con motivo del Mundial de Futbol, algo
que, finalmente, y para fortuna de todos, se desechó. Él propone abrir un
amplio proceso de revisión de la educación, para retomar el visualizarla como
el eje central de la prosperidad social a la que todos tenemos derecho. Da
cifras con relación a la disminución de inscripción escolar en los distintos
niveles a partir del 2018, siendo más marcada en el nivel preparatoria. No
quiero imaginar bajo qué riesgos se encuentran esos jóvenes, máxime en
poblaciones donde rige el crimen organizado.
Los
valores son el eje en torno al cual se desarrollan las distintas sociedades.
Podrán cambiar las circunstancias externas, pero no lo medular, eso nunca. Ojalá
así lo entendamos.
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