Con el corazón desbordado —como si la alegría me hubiera abierto una ventana nueva en el pecho— solo me nace dar gracias.
A Dios, al universo, al pétalo mínimo que cae sin hacer ruido; a quienes caminan conmigo y a quienes la vida decidió llevarse antes de tiempo.
A Dios, al universo, al pétalo mínimo que cae sin hacer ruido; a quienes caminan conmigo y a quienes la vida decidió llevarse antes de tiempo.
Hoy entiendo que nada fue en vano.
Cada presencia, cada ausencia, cada abrazo y cada despedida fueron piezas de un mismo rompecabezas que ahora, por fin, revela su forma.
Cada presencia, cada ausencia, cada abrazo y cada despedida fueron piezas de un mismo rompecabezas que ahora, por fin, revela su forma.
Y quizá por eso, a partir de este día, no habrá distractores.
He aprendido que la felicidad no se encuentra afuera, sino en este instante en que uno reconoce que todo —lo bueno, lo duro, lo perdido y lo ganado— conspiró para traerlo hasta aquí.
He aprendido que la felicidad no se encuentra afuera, sino en este instante en que uno reconoce que todo —lo bueno, lo duro, lo perdido y lo ganado— conspiró para traerlo hasta aquí.
Hoy elijo ser feliz… sin permiso, sin pretextos, sin miedo.
Porque entendí que la vida siempre recompensa a quien aprende a mirar con gratitud...
Porque entendí que la vida siempre recompensa a quien aprende a mirar con gratitud...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario