Cinturón
La pedagogía del cinturón no nos traumaba, y nos imponía respeto y disciplina.
Si en la escuela te castigaban, en la casa te repetían la dosis.
Los psicólogos condenaron las nalgadas y los coscorrones. Ahora hay que hablar y negociar con los hijos.
Se perdió aquella disciplina y el control de la familia. Los hijos impugnan y hasta rechazan las normas del hogar.
Se levantan al mediodía, fuman y toman desde sexto año de primaria.
Con todo hay que apechugar para no traumarlos, para no ser acusado de violencia familiar.
Antes, para enderezar a los hijos no se gastaba en psicólogos, solo en comprar un buen cinturón.
jvillega@rocketmail.com
Una red social cuyo propósito es contribuir a enaltecer la calidad humana, la sensibilidad ciudadana y la autoestima. Un pequeño espacio que aliente, reconozca y difunda los valores de los diversos ciudadanos del mundo. Que nos impulse a cuidar del planeta, y a edificar la sociedad justa y buena a la que todos tenemos derecho.
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domingo, 20 de julio de 2014
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