domingo, 24 de mayo de 2026

CRÓNICAS DE UN DON NADIE por Luis Toraya

La letra muda

Soy la H. Si prestas atención, me encontrarás al inicio de esta Historia: un umbral que cruzas sin oír el crujido de la puerta.

Durante siglos he habitado el exilio del aire. Mis hermanas presumen su pirotecnia: la B explota, la G ruge, la V vibra como un insecto atrapado. Yo, en cambio, soy el espectro del alfabeto; camino sobre el papel sin quebrar la nieve del silencio.

Recuerdo cuando era piedra y carraspera. En aquel entonces, no era este puente entre dos columnas, sino un jadeo valiente. Pero el lenguaje se volvió líquido y mi voz empezó a estorbar. Me pidieron que bajara el volumen hasta que, simplemente, me volví invisible.

Los gramáticos, amantes del ahorro, quisieron podarme. Pero resistí. Me aferré a los Huesos. Entendí que mi misión no era el estrépito, sino la memoria. Me planté en el Hambre para tallar su vacío; me colé en el ahogo para dictar la pausa necesaria para apagar el grito.

Soy el espacio donde la voz descansa. En este mundo de notificaciones y gritos, soy el refugio. Si me quitas del Hogar, la estructura resiste, pero el linaje se rompe.

No me busques en el oído. Búscame en la intuición de la mirada. Estoy aquí, en tu Hora más callada, recordándote que el sentido de las cosas no siempre necesita de un estruendo para existir.
Sigo aquí. Presente. Como un suspiro que sostiene el mundo.

® 2026. Dr. Luis Mariano Toraya Lara. Todos los derechos reservados.

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