domingo, 7 de junio de 2026

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez

Las palabras dichas a la ligera en un momento de coraje son a veces las que pesan más, las que dejan más huella y las que provocan eco que se logra escuchar a pesar del tiempo. Las palabras traducen sentimientos a veces ocultos que afloran una o más veces, que se esconden pero que la ira, el coraje hace brotar. No es que digamos lo que no sentimos, todo lo que abruptamente se dice en un arranque de ira, son reproches, resentimientos reales, y que lanzamos irreflexivamente contra quien se ponga enfrente y que en muchas ocasiones era la menos indicada para ser víctima de nuestras ofensas. 

La palabra puede ser caricia, puede ser arma mortal que aniquile los sentimientos más nobles. Sanear el alma para no tener almacén de reproches, de ofensas, que dejamos escapar del inconsciente. No portar armas que nos hagan matar impunemente el cariño de aquellos que vale la pena conservar. 

Que nuestras palabras sean transmisoras de lo que nuestra alma encierra, que sea caricia y que tenga también la fuerza que se requiere para exigir nuestros derechos, para declarar injusticia, que no se convierta en ofensa estéril que solo agrede, que sea capaz de cambiar actitudes, de contagiar felicidad, de ser instrumento que armonice melodías de paz.

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