domingo, 6 de noviembre de 2011

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

DE UNA VEZ POR TODAS
Nuestro México a últimas fechas viene escalando posiciones.  Los Panamericanos nos han  hecho recordar que no todo está perdido, y que la fuerza de voluntad se impone por encima de todo inconveniente  para triunfar.   En lo personal me siento feliz por los resultados, y espero con igual entusiasmo lo que vaya a obtenerse en los juegos paralímpicos que están por iniciar.
   Por otra parte, ha trascendido que se retomará la prohibición de comida chatarra en las escuelas.  Doloroso, en el rubro alimentario  nuestro país también escala posiciones, tanto en obesidad como en diabetes en población pediátrica.   Las iniciativas propuestas al principio quedaron en poca cosa, los productores hicieron empaques más pequeños, y el niño en vez de uno compra dos.  En los centros escolares se colocaron posters que decían “No a la comida chatarra”, justo en el área donde venden la comida chatarra, y todo fue algo así como una engañifa, que solamente vino a  castigar más la economía doméstica.
   Ahora se  retoman estrategias.  No quiero ser ave de mal agüero, pero mientras sigan atacándose los problemas como se vienen atacando, los resultados  serán malos. Para un ejemplo tenemos la lucha contra el narcotráfico, que nos está colocando en el concierto internacional entre los países más peligrosos del mundo.
   En el curso de la semana acudí a  solicitar un acta de nacimiento.  Toda una vida creyendo que mi nombre era María del Carmen, y ¡oh sorpresa! al tratar de obtener la firma electrónica en el SAT  resultó que era Ma. Del Carmen.  Siguieron trámites, pagos  y espera…. Hace unos días me fue entregado el papel oficial que dice que yo soy yo; una gran cosa, porque ya me estaba enfilando rumbo al diván del psicoanalista con un conflicto de identidad.
   Pero no divaguemos con estos asuntos de la burocracia con los que nacemos, vivimos y morimos en nuestro amado país.  Mientras esperaba mi turno en el Registro Civil  para solicitar una nueva y esta vez liberadora acta de nacimiento; a unos lugares de mí  estaba un padre de familia con su hijo de aproximadamente tres años emitiendo un ruido que en ese momento   descubrí que es característico, con muy honrosas excepciones, de todo niño mexicano de tres años, en cualquier lugar, llámese sala de espera, terminal camionera, atrio de iglesia, salón cívico, plaza de armas, centro comercial, o casa de su abuelita. Ese ruido característico provocado por la bolsa de celofán  donde vienen frituras, galletas o pastelillos que el niño engulle con singular fruición, acompañados del correspondiente “juguito”, refresco de frutas o de cola, con o sin gas, preferentemente de color rojo, que pone al niño pinto de cara, manos y ropa.
   En esta oportunidad cuando la espera me dio oportunidad de cavilar, bullía en mi interior la pregunta que me hubiera encantado hacer al joven padre: “¿Qué desayunó en casa el niño?”, para tratar de entender su entusiasmo alimentario  de las once de la mañana, y su frustración cuando en un momento dado la abertura de la bolsa  resultó muy pequeña para sacar los fritos a la velocidad deseada, asunto que el padre atendió de inmediato, peleándose con el celofán de manera tan aparatosa, que pasó por mi mente el mal pensamiento de que la bolsa se desgarrara, el contenido se volcara al suelo, y la tragedia  resultara en mayúsculo problema para el niño, el padre, las tres secretarias, y los que esperábamos nuestro turno  para ser atendidos.   Afortunadamente sólo un fritito cayó al suelo, y el padre rápidamente lo levantó y lanzó al exterior, posiblemente temiendo que el niño se abalanzara sobre aquella partícula y acabara en el hospital.
   Entonces volvemos al punto.  ¿Qué medidas planean emprender esta vez para disminuir el consumo de comida chatarra?... ¿Acaso se va a resolver con estigmatizar al gordito de la clase,  sin ir al fondo de las verdaderas causas del problema?...
   Va siendo momento de hacer bien las cosas y emprender un proceso educativo enfocado a los padres.  Habrá que revisar  con ellos  qué desayuna, come y cena el niño, y concientizarlos  de que no es sano que en cualquier lugar y a cualquier hora el niño esté consumiendo  fritos o galletas.   Que es una conducta que a la larga cobra la factura.  Que posiblemente los padres le compran el antojo para tenerlo quieto, pero que de ese modo están generando un hábito nocivo.  Que un adulto que se come una bolsa de fritos antes de la comida no pierde el apetito, pero que esa misma bolsa de fritos en un niño sacia su hambre, y lógico, se negará a comer a la mesa.
   Los problemas del país demandan soluciones de fondo, serias, basadas en evidencia.  Ya basta de planear con mentalidad televisiva, para ganar popularidad.

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas

Fracasos
Steve Jobs, el genial cofundador de Apple, identificaba tres momentos cruciales en su vida.
Uno fue fracasar en la Universidad, a cuya carrera no le halló sentido.
Otro, cuando lo cesaron en su propia empresa y quedó desempleado.  El tercero fue cuando le detectaron cáncer y le dieron pocos meses de vida.
En la universidad, como quiera aprendió la tipografía que haría famosa a la Macintosh.
Cesado, creo Pixar, la hoy exitosa compañía cinematográfica.
El cáncer lo enseñó a diseñar su agenda: Vivir cada día como si fuera el último.
De los "fracasos" surgió el más genial y exitoso inventor de nuestra era.

6 de Nov. VIDEO: Alfeñiques de Alejandro Canela, desde Toluca, Edo. de México.

SINFONÍA DEL MUNDO ANIMAL: Danza de amor, 2a parte.

TODO ES SEGÚN LO DICTE TU CORAZÓN: Texto anónimo

Había una vez un anciano que pasaba los días sentado junto a un pozo a la entrada del pueblo.
Un día, un joven se le acercó y le preguntó:
"Yo nunca he venido por estos lugares, ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?"
El anciano le respondió con otra pregunta: "¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de la que vienes?"
"Egoístas y malvados, por eso me he sentido contento de haber salido de allá"
"Así son los habitantes de esta ciudad", le respondió el anciano.
Un poco después, otro joven se acercó al anciano y le hizo la misma pregunta: "Voy llegando a este lugar, ¿Cómo son los habitantes de esta ciudad?"
El anciano, de nuevo, le contestó con la misma pregunta:
"¿Cómo eran los habitantes de la ciudad de donde vienes?"
"Eran buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores. Tenía tantos amigos, que me ha costado mucho separarme de ellos"
"También los habitantes de esta ciudad son así", respondió el anciano.
Un hombre que había llevado a sus animales a tomar agua al pozo y que había escuchado la conversación, en cuanto el joven se alejó le dijo al anciano: "¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes a la misma pregunta hecha por dos personas?"
"Mira" – le respondió – "Cada uno lleva el universo en su corazón. Quién no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquel que tenía amigos en su ciudad, encontrará también aquí amigos leales y fieles. Porque las personas son lo que encuentran en sí mismas, ellas siempre encuentran lo que esperan encontrar".
Texto anónimo.

JULIO CORTÁZAR: INSTRUCCIONES PARA LLORAR

INSTRUCCIONES PARA LLORAR.
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del Estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará  con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños lloraran con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

LA CATRINA con Carmen Aristegui: Segunda parte

Como lo prometimos, viene la segunda parte de la entrevista de Carmen Aristegui con la Maestra Sandoval, quien caracteriza a La Catrina cada noviembre, desde hace veinticinco años.