Descansa en paz Félix, de ello no nos cabe duda alguna. M.C.
*Por razón del espacio me vi en la necesidad de editar los tres textos, buscando no alterar su esencia.
| Félix Reyes Melo. |
Con un gran dolor y pena hemos recibido la noticia del súbito fallecimiento de este joven médico residente de primer año de la UNFV, que solo hace unos dias estuvo rotando por mi Servicio, Pediatría "A" del Hospital del Niño.
La naturaleza ha sido cruel con este casi hijo nuestro, lo considero asi pues tengo una hija de su edad y tambien médica y considero cuan doloroso debe ser estos instantes para sus señores padres y todos cuantos lo amaban. Los hijos nunca deberian morir antes que los padres... sus partidas dejan heridas en nosotros que dificilmente cicatrizarán mientras dure nuestra existencia, Acompañamos en el dolor muy sinceramente a sus padres.
Pero Felix nos ha dejado además una leccion de fraternidad, humanidad y nobleza: ha sido su deseo en vida, y apoyado por supuesto por sus padres, de donar todos sus órganos para que sirvan a otros semejantes. Esta noche le serán extraidos los órganos, sus órganos que permitirán que otros sigan viviendo, que Félix siga viviendo en ellos. Nobleza al máximo...
Carlos Morales Paitán.
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Con la última carta recibida hoy, hace unos minutos, de nuestro colega y amigo el poeta, novelista y narrador de cuentos Angel Gavidia, cierro transitoriamente esta saga de cartas dirigidas a FELIX REYES MELO, por su paso a la eternidad, pues como sabemos él no ha muerto, y no lo digo en el sentido poètico.... él no ha muerto porque seguirá viviendo en los cuerpos de otras personas, de otros hermanos.... y es que cada célula de FELIX es él mismo, enterito...
Carlos Morales Paitán
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Carlitos, sí, pues, nuevamente convocados por la muerte. Pero ¿recuerdas cómo, cuando estudiantes, solíamos gritar por las calles de Lima "¡cuando un revolucionario muere, nunca muere!"?. Y revolucionario, Carlitos, para la jerga de ese entonces era ser un hombre bueno, alguien que había entregado su vida por la justicia, por los demás. Este colega nuestro, por lo que me cuentas, también fue, es, un hombre bueno, donó su órganos, fíjate, es decir, quiso ayudar al prójimo hasta en el último latido de su noble corazón. Y lo ha logrado. Tú sabes también de otro Felix, Felix Ugás, estudiante del cuarto año de medicina de la Universidad Nacional de Trujillo que cayó también en plena lucha cuando adquirió la peste neumónica de una paciente que acaso quiso ayudar también. Y conoces al colega Bala Guerrero que enfrentando a la tuberculosis de los hermanos africanos fue arrastrado por uno de esos ríos de tan castigado continente. Son los revolucionarios de nuestro tiempo, Carlitos, y claro, no morirán, se sembrarán en las vidas y las conductas de los jóvenes médicos que toman sus postas, como tu hija, como los hijos médicos de los colegas médicos. ¿No has notado que todos tienen esa sonrisa buena a pesar de la fatiga del duro entrenamiento? ¿Y tienen esa ilusión que a veces, como en tu alumno, la torpe muerte pisotea? De todos modos, maestro, como dijera Gandhi, una muerte empobrece siempre a la humanidad, y la muerte de un ser humano tan valioso como el Dr. Reyes Melo nos empobrece doblemente.
Un abrazo.
Angel Gavidia