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domingo, 26 de febrero de 2012

Oración de Papíkuano (Gran Jefe Kikapú, (1879-1970)

Oración de Papíkuano 
¡Oh Gran Espíritu!

Cuya voz oigo en el viento

y  cuyo aliento da vida

a  todo el mundo, escúchame:

Yo soy pequeño y débil,

necesito de tu fuerza y sabiduría.

Permíteme  caminar

por la senda de la belleza,

y  que mis ojos contemplen siempre

el  rojo y el morado del ocaso.

Haz que mis manos respeten las cosas

que tú has  hecho, y da a mis oídos

la agudeza  para oír tu voz.

Hazme sabio, para que yo pueda comprender

las cosas que tú enseñaste a mi pueblo.

Permite que yo aprenda las lecciones

que tú has escondido en cada hoja

y  en cada roca.

Permíteme ser fuerte, no para colocarme 

por encima de mi hermano,  sino
 para luchar  contra mi  mayor enemigo:

¡Yo mismo!

Haz que siempre este listo para ir a ti

con la vista alta y las manos limpias,

así cuando que la vida se desvanezca

como  se desvanece el sol en el ocaso,

mi espíritu pueda ir a ti

 sin asomo alguno  de vergüenza.

sábado, 27 de agosto de 2011

ORACIÓN CRISTIANA: Calma mis pasos, Señor


Calma mis pasos, Señor,
desacelera los latidos de mi corazón, 
calmando mi mente.

Disminuye  mi ritmo  presuroso 
con una visión de la eternidad del tiempo.

En medio de las confusiones del día a día,  
dame  la tranquilidad de las montañas.

Retira  la tensión de mis músculos y nervios 
con la música tranquilizante de los ríos de aguas constantes 
que viven en mis recuerdos

Ayúdame
a conocer el poder mágico 
y reparador del sueño

Enséñame
el arte de tomar pequeños descansos:
reducir mi ritmo para contemplar una flor, 
charlar con un amigo, acariciar a un niño, 
leer un poema, oír una música preferida.

CALMA MIS PASOS, SEÑOR, 
para que yo pueda percibir en medio de la incesante labor cotidiana,
de los ruidos, luchas, alegrías, cansancios o desalientos
TU PRESENCIA constante en mi corazón

Calma mis pasos, Seño, 
para que yo pueda entonar el cántico de la esperanza,
sonreír para mi prójimo 
y callarme para escuchar tu voz.

Calma mis pasos, Señor, 
e inspírame a enterrar mis raíces en el suelo de los valores duraderos de la vida,
para que yo pueda crecer hasta las estrellas de mi destino mayor.

Gracias Señor
por el día de hoy, 
por la familia que me diste,
por mis hermanos de la vida, mi trabajo,
y sobretodo por tu  presencia en mi vida.
Amén

Wilferd A. Peterson


Tomada de la página http://www.reflections-online.net/