LA HUMILDAD DE APRENDER
Quien cree saberlo todo deja de aprender desde el instante en que convierte cada conversación en un juicio. La necesidad permanente de demostrar que se tiene razón termina cerrando la puerta al conocimiento, porque nadie puede recibir una enseñanza mientras está ocupado defendiendo sus propias certezas.
La auténtica sabiduría no consiste en hablar para tener razón, consiste en estar dispuesto a corregirse cuando la evidencia lo exige. Cambiar de opinión frente a mejores argumentos no es debilidad, sino una de las formas más altas de fortaleza intelectual. Solo los espíritus libres son capaces de abandonar un error sin sentir que pierden su identidad.
Si aspiramos a una sociedad más justa y más inteligente, debemos educar menos para el debate, que busca vencedores y más para el diálogo, que forma ciudadanos. El progreso humano nunca ha sido obra de quienes pretendían tener siempre la última palabra, sino de quienes tuvieron el valor de seguir buscando la primera verdad.
Contacto jcdovala@hotmail.com
No hay comentarios.:
Publicar un comentario