PADRE
Faro que orienta, que sugiere rutas.
Compás magnético, eje de principios.
Brazo que conduce al inicio con firmeza,
para luego ir soltando
—poco a poco—
hasta vernos timonear la nave propia.
Mano amorosa que se abre y suelta,
cuando llega el momento
de saberse la misión cumplida.
Deja partir al hijo, entonces,
—las alas
libres—
a seguir su propio derrotero.
