domingo, 10 de noviembre de 2013

COSAS NUESTRAS por Jorge Villegas

Vacuna
En la cartilla infantil de vacunación deben incluir la vacuna contra el materialismo.
Para evitar a tiempo convertir a los hijos en consumistas voraces, sin llenadera.
Menguarles el apetito por nuevo celular, por tablet, por el videojuego novedoso.
Activarles su conciencia social con un poco de servicio comunitario.
Acercarlos a una iglesia, a un club de niños exploradores.
Ir con ellos a limpiar la plaza, a alimentar a una familia más pobre.
Nada del otro mundo, el mínimo para calificar como personas integrales.
Por ahí empiezan las soluciones para un país que se ve tan atascado en su camino.
jvillega@rocketmail.com

TEORÍA DEL ÁTOMO: Cátedra impartida por Cantinflas


Gracias, Benito, por compartir.

AGUA MALA: Texto inspirado en la tragedia de Lázaro Martínez en La Pintada

Él no puede...
No puede creer que todo aquello haya sucedido.
La lluvia arreciaba desde hacía  un par de noches.  En cuanto despuntó la mañana él y  José  comenzaron a dar  vueltas hasta el  borde  de la hondonada para medir el nivel del agua.
   - ¿Cómo ves hermano?-- Aunque la diferencia de edad entre ambos era muy poca, Lázaro siempre había sentido por José un particular respeto. Tras  la muerte del padre de ambos, se fue volviendo  un experto en predecir cuándo llovería, o calcular año con año qué convendría sembrar  para la  temporada.
   Después de la última vuelta, cuando caía la tarde, Lázaro regresó a la casa preocupado, con una turbulencia en el corazón.  Como cada noche la oscuridad que invadía el caserío de La Pintada parecía engullir al pueblo  a ambos lados de la cañada.  En un rincón del  humilde jacal una  flama  tenía el encanto cotidiano de romper  la oscuridad.  Frente a la imagen de bulto de San Isidro bailoteaba  la  lengua anaranjada  dibujando mil reflejos multicolores sobre las paredes  del pequeño vaso de vidrio, algo que momentáneamente tranquilizó a Lázaro.
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 José llegó por él cuando los primeros rayos del sol comenzaban a perfilarse tras los cerros.  No había dejado de llover en toda la noche, y ahora parecía que la tormenta finalmente  les daría  una tregua, aunque José no se mostró muy convencido de que esto  fuera a suceder.  La  precipitación de las últimas horas los obligaba a evaluar qué era más conveniente,  si seguir allí o emprender la marcha sierra adentro.
   A esa hora el frío calaba muy hondo, y con las prisas esta vez no hubo oportunidad de calentar una taza de café, como acostumbraba a hacer cada mañana.
   Apenas iban llegando al otro lado del pueblo cuando un terrible estruendo  rompió el silencio de aquellas tempranas horas, como si el cielo se partiera en dos.   Ni uno ni otro lograron identificar con certeza de qué se trataba, y fue más por reflejo que corrieron hacia el punto de donde  aquel estrépito provino, seguido en cuestión de segundos de un creciente murmullo  de agua que corre.
   Lázaro jamás podría haberse preparado para lo que vieron sus ojos.  En el justo instante cuando dio la vuelta al final de la barda de la escuela, sintió como si  la misma muerte le saliera al encuentro de forma intempestiva  clavando fijamente su mirada desde el fondo de sus dos cuencas vacías.  ¡Su casa ya no estaba! El cerro se había desgajado, llevando con él todo el caserío.  En el tiempo que los hermanos demoraron en aproximarse al otro lado de la hondonada, la fuerza de la corriente había disminuido, pero en su superficie no alcanzaba a distinguirse otra cosa que no fueran unas cuantas ramas flotando.
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Él no puede...
   No puede creer que todo aquello haya sucedido.
   El muro de la iglesia parecía ser la única referencia que había quedado.   La cruz de la entrada  permanecía inclinada, como mirando con dolor  la tierra arcillosa que, con tanta humedad, al pisarla provocaba  la sensación de hundirse en una masa reblandecida y pegajosa. Desesperado comenzó a excavar con ambas manos tratando de encontrar quién sabe qué cosa.  Su hermano trataba de contener su agitación, pero Lázaro parecía no escucharlo, como embotado, pues ni el dolor provocado cuando  las uñas  fueron desprendiéndose a pedazos al  toparse con  tierra más firme, lo hizo detenerse.  Así, con las manos sangrantes siguió escarbando como topo, hasta terminar cubierto de lodo desde la cachucha azul de "Levy" hasta los  pies, imagen que en otras circunstancias hubiera resultado  cómica.
   No puede irse de allí, su figura parece anclada a la tierra.  El agotamiento invadió su cuerpo; para esa hora una multitud de vecinos se habían aproximado al lugar; los gritos y los llantos de los recién llegados se confundían con los estertores de la corriente furiosa, para ir a romperse   de cuando en cuando contra aquel sordo murmullo del fondo. Igual que él, nadie puede creer que esa parte del pueblo ya no exista, arrastrada por la corriente, y lo peor de todo, que haya ido a parar quién sabe a dónde.
   Cuando el cuerpo del ser amado queda insepulto, como sombra en la noche el dolor de la muerte sigue a sus deudos, que nunca terminan de llorarlo.
   Lázaro permanece sentado sobre el lodo rojizo, o tal vez se haya vuelto uno con la arcilla y la roca, inmóvil como estatua junto a aquel pedazo de tierra que alguna vez fue su casa. En su pasmo se niega a entender que todas sus memorias han sido arrancadas de cuajo para siempre jamás...
   ...Dicen que fue el agua con su fuerza.  Dicen que fue el agua mala.

Este texto fue inspirado por una fotografía de Bernardino Hernández,  publicada por AP.  Traté de contactarlo solicitando su autorización para publicarla junto con mi texto, perohasta hoy no  he tenido respuesta de su parte, por lo que no  me animé a incluirla.  Agradezco a Chico Sánchez su generoso apoyo  para contactar a Bernardino Hernández

KRISTIAN BEZUIDENHOUT interpreta la Fantasía para piano en Re menor, K 397

Kristian Bezuidenhout está considerado como uno de los mejores, si no es que el mejor, intérprete de la obra pianística de Mozart. Este fin de semana está presentándose en un concierto único en el Museo del Louvre, en París. El programa está integrado por dos sonatas de Mozart, la sonata en Fa mayor K 332, y la sonata en Si bemol mayor K 333, y de Beethoven la sonata en Do menor Op 13, llamada "Patética". A propósito de la obra de Mozart, aquí esta Fantasía.

CONFETI DE LETRAS por Eréndira Ramírez



¿Hasta donde creemos lo que decimos pensar?

¿Hasta donde llega la congruencia entre decir y ser?

A diario repetimos frases trilladas intentando hacer creer y convencernos a nosotros mismos de que los valores existen y los vivimos.

El dinero no es lo más importante. La belleza interior es la que importa. Es mejor dar que recibir. La amistad es invaluable...

Buscamos frases inspiradoras que compartimos en nuestros muros, hablamos con nuestros hijos sobre ellas, nos taladran el cerebro en conferencias, libros, los menos socorridos, en las redes sociales.

Aparecen en nuestra vida, ¡suenan tan bien! ¡llegan al corazón! De memoria las sabemos, pero el mundo ha avanzado en sentido contrario, los verdaderos ídolos son personas que con poco esfuerzo logran fortunas, los artistas plásticos que surgen de la nada, los deportistas profesionales que son negociables y que amasan fortunas exorbitantes, a diferencia de grandes personalidades de la ciencia y del arte, del verdadero arte que muy pocos reconocemos.

La cirugía estética es ya casi algo obligado a lo que recurrimos para mejorar la autoestima, ¿el espíritu?... no, ése con verse dentro del envase perfecto no requiere más.

La Madre Teresa habrá sido un ser maravilloso, pero Beyoncé o Lady Gaga tienen mucho más influencia sobre nuestra juventud.

Pregunta a un joven sobre quiénes han sido premios Nobel, qué jóvenes mexicanos han ganado concursos mundiales de ciencia, arte o tecnología, no habrá respuestas, pero puedes preguntarle vida y obra de los jugadores de fútbol, nuestros modelos a seguir, nuestros héroes nacionales.

Los valores se hicieron para vivirlos no sólo para hacer uso de ellos en frases huecas, que entran por nuestros oídos , por nuestros ojos, pero nunca hacen nido en nuestro corazón.

Congruencia en el decir y hacer para convencer.

La ambición, la vanidad, lo superfluo, lo material nos han marcado el destino, requerimos un reencuentro con los valores reales de la vida que han quedado en el fondo de este mar de superficialidad.

EL CANTO DE LAS DUNAS

Dicen los estudiosos que el tono del sonido que se percibe cuando el viento roza la superficie de las dunas, está dado por el grosor de la arena. Al escuchar este video me pregunté si algunos instrumentos orientales se diseñarían teniendo como base este canto de la tierra.

domingo, 3 de noviembre de 2013

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

POR EL DÍA DE FINADOS
Día de Finados: Festividad que toma la solemnidad de la muerte para combinarla de manera única con las creencias mágico-religiosas  de nuestro pueblo, todo ello acompañado del colorido único que sólo México tiene.
   Momento para evocar a los seres amados que han partido; invitarlos a nuestros hogares a compartir el pan y la sal, y luego de ello permitirles partir de regreso a donde ahora pertenecen.
   Se agolpan en la memoria imágenes de esos seres queridos que ya no están, muchas son memorias de nuestra infancia.   Quizá recordemos, cuando niños, la ilusión de tener una calaverita de azúcar con nuestro nombre, o paladear un pedazo de pan azucarado y una taza de humeante chocolate.
   México se viste, como pocas veces, de mil colores, con flores de cempasúchil, mano de león, y candelas que se encienden para recordarnos que la vida es un soplo y el recuerdo una llama que jamás se extingue.
   No en vano coincide con el otoño, la estación de la muda, de las hojas secas, de las últimas lluvias y las primeras ventiscas.  Todo ello para que no olvidemos revisar nuestra mochila de viaje, desechar  lo inútil, aligerar la marcha para el siguiente año.
   Buen momento para descartar sentimientos  que  cargamos como peso muerto año tras año.  Ocasión para regalarnos un perdón por aquellas viejas rencillas, y sentir cómo entra el aire a sanear nuestro interior.
   Hay quien se lamenta de la pérdida, sin  darse cuenta de que ello permite que se lleve a cabo un el proceso de renovación, que de otro modo no ocurriría.
   ¡Qué hermoso tiempo para depurar lo que somos, lo que sentimos! Para emprender una revisión de nuestra bitácora de viaje y redefinir el rumbo de la nave.
   Por los errores del ayer no hay qué lamentarse; corresponden a un tiempo que ya no nos pertenece, además de que, de alguna manera han permitido que lleguemos a ser lo que hoy somos.
   Nada logramos con cargar como pesados hierros  esos viejos errores para ver limitada nuestra marcha.
   Día de finados: Graciosa amalgama de nuestras raíces prehispánicas con las cristianas.  Combinación afortunada de rezo y canto; de olor a campo y a copal.  En el altar de muertos, sobre un fondo negro destacan los vivos colores del papel picado que aseguran el reencuentro con los vivos y el retorno a su mundo cuando caiga la noche. El fuego guía a las ánimas en su venida, y  la cruz de sal asegura que la sombra de los muertos no se quede entre nosotros y pueda luego espantar a los pequeños.
   Viento, fuego, agua y tierra se hacen presentes para recordarnos que somos un pedazo de barro habitado por un espíritu divino. Que esta casa es temporal, y que un día, el cual no podemos precisar, se acaba, para emprender el viaje rumbo a la casa eterna.
   Valga este tiempo para colocar en su justa dimensión las cosas materiales.  Un gran mal de nuestros tiempos es haber convertido en dioses tantos elementos que existen para ser utilizados.   Nos sometemos a ellos como esclavos, nos quedamos anclados, cuando las cosas están ahí para permitirnos despegar, enriquecer nuestro espíritu y trascender.
   Buen momento para plantearnos la pregunta: ¿Hacia dónde vamos? ¿Tenemos lo necesario para ese viaje? Y llevar a cabo un inventario personal.
   De igual modo, frente al mundo identificar si aquellas personas que hemos elegido por compañeros del camino están facilitando nuestro avance o entorpeciendo la marcha.
   Así como los árboles se desprenden de su viejo y maltratado follaje, va siendo ocasión de liberarnos de  todo aquello que estorba nuestra marcha.  Y de igual manera como las desnudas ramas dejan pasar el aire del invierno, así nuestra conciencia habrá de ser dócil a los vientos del cambio.
   Ocasión para dar gracias al cielo por los seres amados que acompañaron nuestros primeros pasos; que aplaudieron los logros cuando niños; que se conmovieron con nuestras penas juveniles, y gozaron nuestros primeros logros como adultos.   Guardamos de ellos las más dulces memorias, y cubrimos con un manto benévolo sus yerros, al fin humanos, así como queremos que mañana nos dispensen nuestros hijos por aquello en  que hemos fallado.
   Momento de ubicarnos en tiempo y espacio,  sabiendo que no somos más que una arenilla en la infinita playa, y que nuestro tiempo y lugar son ahora y aquí, porque no hay segundas ediciones.

      Tomemos entre las manos un puñado de tierra para recordar que la vida es breve, pero no por ello  habremos de dejar de  vivirla a plenitud, con los sentidos, el ser y el corazón puestos en ello.  Luego dejemos que se la lleve el viento como brizna, para recordar que todo cambio es parte de un mismo ser sin tiempo ni fronteras.