Le tengo miedo a vivir más que a la misma muerte para vivir hay que luchar, hay que esforzarse.
Para morir a veces ni siquiera se requiere preparación previa no hay opción de rechazo ni de posponerla.
Puede que decida darte tregua, puede que te asalte sorpresivamente, pero es franca y advierte no ser cuestión negociable.
La vida, por lo contrario, no es cosa segura nunca. No puedes apostarle a que será divertida, ni pacífica, ni feliz solo porque lo decidas. Cambia de dirección por más brújula que tengas, llegarás más de una vez a sentir perdida.
También tiene recompensas, y ofrece sin esperarlo auténticas regalías que ni sentíamos merecer.
En la feria de la vida, pagamos por un boleto, todos pagamos lo mismo, pero no todos tenemos la misma suerte o destino, siempre como bien dicen, a alguien le toca bailar con la más fea.
Hay que bailar al son que la vida nos toca , al ritmo que nos señale, y ponerle nuestro toque.
Pero quedarnos sentados a contemplar que esta pase, nunca, lo mismo bailar un rap, que un tango, o que un danzón, lo mismo bailar felices, que con el corazón roto.
Muerte, te tengo segura, no me debes preocupar, dedico mi energía a lo que reste de vida...¡venga un tango para bailar!
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