A veces —quizás más de las que admito— no escribo desde lo que hago bien, sino desde mis fallas: desde lo que me falta, desde lo que todavía no soy.
Escribo desde mis sombras porque en este mundo resulta más sencillo arrastrar palabras que levantar vuelo.
Y quizá por eso escribo: para ver si en algún renglón, aunque sea por un instante, me crecen alas...

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