domingo, 11 de octubre de 2026

CONTRALUZ por María del Carmen Maqueo Garza

 TOCANDO CIELO, TOCANDO SUELO

Estamos en la temporada de los Premios Nobel; en días pasados se anunció que el de Literatura es para la escritora canadiense Anne Carson. Según determinó el comité encargado de otorgar la presea, se le concede por la calidad de su obra, por el acierto de incluir elementos de la literatura griega antigua para renovar la contemporánea, y por la exploración de temas universales que nos atraviesan a los humanos de distintas épocas y latitudes, tales como el amor, el duelo, la pérdida o la identidad. Ejemplo claro es “Nox”, en que elabora un duelo con género mixto por la muerte de su hermano.

Si exploramos el perfil de los ganadores del Nobel de Literatura en los últimos años, veremos que se ha roto por mucho la formalidad estética y el pensamiento racional, por destacar temas en torno a la condición humana. Seguramente los fenómenos que ocurren en relación a todos nosotros llevan al escritor y al poeta a plantearse preguntas que buscará contestar a través de la palabra escrita.

El noruego Jon Fosse, Nobel 2023 fue inicialmente novelista y más delante incursionó en el teatro. Sus obras nos presentan escenarios muy noruegos: salas de viviendas, personajes ordinarios, tal vez un fiordo; diálogos, sí, pero incontables pausas y silencios. Realidades como la concepción del amor, el desamor; la ausencia; la muerte, y siempre la memoria. Conviven en un mismo escenario personajes del presente con sus propias versiones del pasado, para indicarnos que el tiempo es circular, y que nada se borra con el paso de los años.

La escritora francesa Annie Ernaux, Nobel 2022 aborda diversos géneros híbridos. A través de la autobiografía lleva a cabo un estilo ensayístico revelando gran parte de su infancia, lo que tuvo que enfrentar como una chica provinciana que entra a la gran universidad. Habla sobre su experiencia juvenil ante un embarazo (El acontecimiento), o frente al progresivo deterioro de su madre a causa del Alzheimer (No he salido de mi noche), o el proceso similar que sufre su padre (El lugar).

Han Kang, sudcoreana, Nobel de Literatura 2024, parte de elementos muy simples para emprender un viaje panorámico por lo humano. Un maestro viejo de griego y una alumna joven; una mujer que se vuelve vegetariana por causas tan dolorosas como ocultas; dos mejores amigas y un cotorro que hay que atender… Enfoque sociológico de sus personajes que envía un mensaje simple, contundente y eficaz.

Volviendo a nuestra laureada 2026, su obra tiene una gran base académica, siendo Carson una gran conocedora de la cultura griega antigua y maestra en filología. Aun así, aborda temas comunes a todos los mortales. Para ejemplo un fragmento de su poema “Tres” que empieza diciendo:

“Tres mujeres silenciosas en la mesa de cocina

La cocina de mi madre es oscura y pequeña […] Se extiende hasta donde alcanza la vista…”

Con estos asuntos aparentemente tan comunes la autora nos convoca en torno a esa mesa de cocina, nos admite con nuestras limitaciones y la propia condición contradictoria que tanto nos estorba en la vida diaria, ella invita a asistir a esas charlas que llevan a cabo personajes así de simples como profundos. Es indulgente cuando habla sobre los miles de preguntas que chocan con sus ojos desde adentro mientras lee a Emily (supongo que se refiere a Emily Brontë), en tanto su mamá estudia su lechuga. De ahí pasa a ampliar una atmósfera doméstica intrascendente y los acontecimientos que ocurren en la calle, con una sola intención: decirnos que no estamos solos con nuestras grandes pequeñas dudas.

El papel de la literatura es cada vez más relevante. Nos permite asomarnos al interior de nosotros mismos para explorar las inconsistencias que a ratos nos pueblan. La literatura escrita por mujeres, que en ocasiones ha sido tachada de “ombliguista” nos concede licencia para llevar a cabo esa exploración sin sentirnos ridículamente sensibles frente a una sociedad crítica y a ratos muy severa en sus señalamientos.

Todos los humanos actuamos a partir de nuestro yo más profundo, pero igual participan las inseguridades y pequeños temores respecto a cómo vamos a encajar en el mundo que está allá afuera, al que muchas veces percibimos como un bloque sólido al cual enfrentarnos, cuando en realidad se trata de un conjunto de seres tan humanos como yo, con sus propias cosas, tal vez ocultas, tal vez parapetadas, pero al fin similares, que solo la literatura es capaz de desvelar.

¡A leer a Anne Carson! A vernos reflejados en su prosa. Tocando cielo como ya hemos hecho a partir de los grandes clásicos, entiéndase Alfonso Reyes u Octavio Paz que nos llevan muy alto, pero también tocando suelo con estos escritores actuales, para realzar nuestra condición humana, ahora que tanta falta nos hace sentirnos validados.

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